¡Alto!… A los castigadores emocionales

La educación en la niñez puede determinar a un adulto en castigador emocional, conoce cómo puedes frenar este problema

FOTO: FLICKR

¿Te han hecho sentir culpable por no hacer lo que alguien más desea?… ¡Estás frente a un castigador emocional!

Silvia Olmedo exploró el papel que juega el castigo en las relaciones, por ello te preparamos más información que puede ayudarte a frenar el impacto del verdugo en tu vida.

Un castigador emocional intentará hacerte sentir culpable con el único objetivo de lograr sus propósitos, también te premiará cuando hagas lo que a él o a ella le place y recurrirán a tus puntos débiles para lograrlo.

Este tipo de relaciones pueden afectar la autoestima, ya que al dejar a un lado los intereses propios por los de otros, se reproduce un discurso interior de poco valor, mismo que provoca malestar, así se explica en el artículo de  “Castigadores emocionales” de esmas.com

Para frenar el castigo emocional puedes:

Dejar de colaborar… a través de la aceptación ante la manipulación de premio – castigo.

No dar a conocer puntos débiles… pues de lo contrario, el castigador emocional sabrá qué hilos mover para ejecutar la manipulación.

Soportar el rechazo de la persona manipuladora, ¡créelo! Ante sus artimañas para manipularte, debes mantenerte firme en tus decisiones y creer más en ti.

¡Cuidado! Evita actuar paranoicamente… pues si la petición o demanda no tiene impacto negativo en ti, puedes acceder si así lo deseas o incluso puedes modificar la solicitud de manera que se ajuste a lo que sí aceptas.

Reforzar la práctica de ganar – ganar… esas relaciones donde hay un intercambio y ambas partes ganan, no aquéllas en las que hay ganadores y perdedores.

Estás son grandes herramientas, pero ¿cómo evitarlo de raíz? Muchas de las conductas de adultos se aprendieron en la niñez , así que si se modifica la forma de enseñanza en la niñez, tendremos adultos responsables, positivos y seguros. 

Aquí te mostramos cómo puede repercutir en los niños, una educación basada en castigo-premio:

1.-Dificultad en la comunicación… los pequeños aprenden a evitar la relación con la figura castigadora.

2.-Deterioro en la autoestima… al ser castigado por cómo es, siente, piensa o actúa no podrá construir un concepto positivo de sí mismo.

3.-Fomenta conformismo y agresividad… al inculcar en el niño que no puede cambiar ni defenderse, dejándolo en un estado conformista o agresivo al ver esta conducta como única opción para tener logros.

4.-Genera miedos… por lo que no se atreven a ejecutar cambios por miedo a las represalias derivadas de los errores.

5.-Entorpece el nivel de autoconocimiento y respeto por sí mismo… pues se ha enseñado que las imposiciones externas son las únicas válidas y no las necesidades propias.

6.-Desarrollo de comportamientos sumisos y propios de una víctima… pues al estar expuestos a castigos se sienten indefensos, dando origen a una construcción incorrecta del mundo.

…Y si te descubres como un castigador emocional, el primer paso es aceptarlo para poder cambiar.

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