Permitamos el desarrollo de la mujer y… ¡Pongamos fin al machismo!

¡Las Netas Divinas reconocen que aún está vigente el machismo y te invitan a ponerle fin!

A pesar de los logros de las mujeres, parece ser que son numerosas las personas que desean que prevalezca el machismo, el cual reduce las acciones de la mujer y limita su desarrollo al no permitir que escale a las esferas de poder. Por ello, en la emisión anterior, las Netas Divinas retomaron este importante tema.

El machismo está tan arraigado culturalmente que son frecuentes las frases que muestran la ideología prevaleciente, cuando por ejemplo, a los hombres se les exige no llorar o a una mujer el servirle a un hermano.

Incluso, una misma palabra puede tener diferentes connotaciones, un ejemplo es cuando hablamos de ambición, si la referencia es a un hombre, se le considerará visionario, enérgico y con metas; sin embargo; si se tratara de una mujer, entonces el significado varía a escaladora o arribista.

Este es sólo un ejemplo de cómo se desvirtúa un concepto en función del sexo, aunque la ironía de la realidad a la que nos enfrentamos consiste en que son las mismas mujeres quienes se encargan en general de la educación de los hijos, cabe aclarar que fue la misma educación que ellas recibieron.

No se trata de culpar, sino de ser responsables como mujeres y no perpetuar una educación que devalúe a la mujer ni al hombre, sino que podamos ver con respeto a ambos sexos destacando las virtudes de cada género y las habilidades de cada individuo.

Este cambio ideológico es necesario para empezar a evolucionar como sociedad, ya que muchas mujeres se sienten culpables de cómo gastan su dinero o anteponen la comodidad de los demás. También tiene que ver con el poder emitir una opinión sobre el patrimonio familiar.

Incluso, es válido no justificar las actitudes posesivas de los hombres o no permitir ser descalificadas y hasta poder exigir inteligentemente el derecho de ser escuchadas. Esto, sumado a la participación de los hombres en las labores domésticas.

Son diversos cambios que podemos ejercer para vivir en una sociedad con igualdad de oportunidades sin que esto signifique que devaluemos a los hombres y sus virtudes. ¡Comencemos!

A pesar de los logros de las mujeres, parece ser que son numerosas las personas que desean que prevalezca el machismo, el cual reduce las acciones de la mujer y limita su desarrollo al no permitir que escale a las esferas de poder. Por ello, en la emisión anterior, las Netas Divinas retomaron este importante tema.

El machismo está tan arraigado culturalmente que son frecuentes las frases que muestran la ideología prevaleciente, cuando por ejemplo, a los hombres se les exige no llorar o a una mujer el servirle a un hermano.

Incluso, una misma palabra puede tener diferentes connotaciones, un ejemplo es cuando hablamos de ambición, si la referencia es a un hombre, se le considerará visionario, enérgico y con metas; sin embargo; si se tratara de una mujer, entonces el significado varía a escaladora o arribista.

Este es sólo un ejemplo de cómo se desvirtúa un concepto en función del sexo, aunque la ironía de la realidad a la que nos enfrentamos consiste en que son las mismas mujeres quienes se encargan en general de la educación de los hijos, cabe aclarar que fue la misma educación que ellas recibieron.

No se trata de culpar, sino de ser responsables como mujeres y no perpetuar una educación que devalúe a la mujer ni al hombre, sino que podamos ver con respeto a ambos sexos destacando las virtudes de cada género y las habilidades de cada individuo.

Este cambio ideológico es necesario para empezar a evolucionar como sociedad, ya que muchas mujeres se sienten culpables de cómo gastan su dinero o anteponen la comodidad de los demás. También tiene que ver con el poder emitir una opinión sobre el patrimonio familiar.

Incluso, es válido no justificar las actitudes posesivas de los hombres o no permitir ser descalificadas y hasta poder exigir inteligentemente el derecho de ser escuchadas. Esto, sumado a la participación de los hombres en las labores domésticas.

Son diversos cambios que podemos ejercer para vivir en una sociedad con igualdad de oportunidades sin que esto signifique que devaluemos a los hombres y sus virtudes. ¡Comencemos!

Comenta ahora