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Antonio Robayo

Lucho Velasco

Es un hombre apuesto y uno de los primeros narcotraficantes de los setenta. Ejerce sus actividades con mucha libertad aunque su ambigüedad moral lo hace casi inaprensible: su distinción entre el bien y el mal es desconcertante.

Eso no le impide tener sentimiento profundos, ya que ama a Griselda con una pasión enfermiza.

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