La fotógrafa que hizo de la “vergüenza” de chorrear sangre un elemento estético

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Cuando estaba en el proceso de la fotografía me pregunté "si mi sangre fuera azul, ¿de qué color la censurarían la publicidad?"

“Aparentemente es ingrato de mi parte
Mencionar mi menstruación en público
Porque la realidad de la biología de mi cuerpo
Es demasiado real…”


- Rapi Kaur

Rapi Kaur, poeta, ilustradora y actriz canadiense, en 2015 compartió en su cuenta de Instagram una fotografía en la que aparece de espaldas, mientras a lo lejos se ve una mancha de sangre menstrual.

Aunque en un principio recibió mensajes positivos de sus seguidores frecuentes, con el paso de las horas comenzó a leer comentarios de molestia contra la imagen, por lo que al día siguiente su fotografía había sido eliminada.

Mensajes como, “natural, pero desagradable: no hace falta que lo publiques”, “ustedes, estúpidas mujeres, que siguen rompiendo sus límites en cada forma posible”, fueron algunas de las frases que dejó el público en sus redes sociales, sin embargo, nada de esto la detuvo para continuar publicando su foto, misma que al día siguiente Instagram volvió a bloquear.

“No me disculparé por no alimentar el ego y el orgullo de la sociedad misógina que puede tener mi cuerpo en ropa interior, pero no puede aceptar el mismo cuerpo con una pequeña mancha, cuando sus páginas están llenas de incontables fotos y cuentas donde mujeres (menores de edad) son objetizadas, pornificadas y tratadas como menos que un humano”, escribió en Instagram en 2015, la canadiense cuando recibió el mensaje en el que Instagram avisó que su imagen había sido reportada.

La historia de la artista y poeta se volvió viral y llegó a publicarse en medios de toda América, por lo que dos días más tarde, sus dos fotos estaban de vuelta, junto a una disculpa de Instagram.

Lo que comenzó como un proyecto personal para compartir sus experiencias de autoconocimiento con su periodo, se convirtió en movimiento de protesta. Desde entonces, no sólo la curiosidad por experimentar con la representación gráfica del rojo carmín en el periodo llamó la atención de otras mujeres y artistas, sino que aprender del proceso de sangrar cada mes parece ser cada vez más una oportunidad para abrazar sin pudor las maravillas del cuerpo femenino.

Galería de manchas Vol 1.

Las consecuencias bellas e insospechadas del “atrevimiento” de Kaur se verían incluso años después y en latitudes distantes. Durante la conmemoración del Día de la Mujer, en el 2018, la fotógrafa mexicana de 24 años Lluvia Angélica Herrera Argandoña publicó en sus redes sociales una imagen que había capturado en la que una chica, de espaldas, va cargando una patineta mientras se aprecia una mancha roja en su falda.

Lluvia Angélica escribió: “No es un día de festejos, es un día de protesta #8M”; la fotografía llegó a tener buenos comentarios y cientos de “me gusta”, sin embargo, también recibió comentarios de burlas y risas.

A más de un año de aquel ocho de marzo, la mexicana proveniente de Durango, Dgo., ha creado una galería completa inspirada en aquella imagen que tanta gracia le provocó a sus contactos, pero, esta vez, con mucho menos pudor al incomodar y muchas más herramientas para crear de la “vergüenza” de chorrear sangre un elemento estético imposible de ignorar.

En entrevista, la joven egresada de la carrera de Comunicación, de la Universidad Autónoma de Durango, compartió su trabajo y los procesos durante la producción de “Galería de manchas Vol 1”.

Cuéntanos un poco sobre la historia de aquella foto con la chica de la patineta y la mancha, ¿De dónde salió la idea y cuál fue la respuesta del público cuando la compartiste?

Es un fotograma de un corto que fue parte de un ejercicio en un taller de cine, pero no tuvo ninguna exposición fuera de ahí. La imagen tuvo más impacto en redes sociales, cuando la subí. Algunas personas aplaudían el hecho de subirla sin miedo y de difundir esta idea de normalizar un proceso natural del cuerpo, pero también llegué a tener mensajes de burla.

Ha pasado un año desde aquella foto, y ahora compartes las mismas ideas, pero en una nueva galería, ¿cuál fue el mayor obstáculo desde el inicio del proyecto hasta que terminaste de editar las fotos?

Yo creo que uno de los retos más grandes es el mismo tabú que existe del tema, no sabía cómo buscar a alguien que se sintiera cómoda con el tema y con quien conectara completamente al momento de posar manchada.

Una de las imágenes más interesantes en tu serie fotográfica, sin duda, debe ser la de la mujer en el sillón, ¿qué representa ella para ti en esa imagen?

La chica del sillón representa la vergüenza y el esconder un acto natural del cuerpo, y eso me llevó a la censura en la publicidad, muchos de nuestros tabúes son reforzados por los medios masivos. No puedes hablar de la menstruación porque en ningún lado la ves plasmada, y cuando intentan representarla, la censuran.

¿Hablamos de mujeres cansadas de que sus cuerpos no sean representados en los medios de comunicación tal y como son en la vida real?

Sí. Es como los comerciales de rastrillos femeninos en mujeres completamente lampiñas. No creemos que nuestro cuerpo esté bien porque formamos parte de construcciones sociales de cómo ‘debemos’ de ser.

“Cuando estaba en el proceso de la fotografía me llegó a la mente el deseo de poder menstruar de color azul, para no tener que esconderme de mi cuerpo. Después me cuestioné, si mi sangre fuera realmente azul, ¿de qué color sería su censura?”.