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Adriana Macías: nació sin brazos pero nada la detuvo a ser madre, abogada y diseñadora

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Su historia ha inspirado a decenas de mujeres para descubrir su propia maravilla y potencial.

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Adriana Macías llegó a este mundo sin brazos y, a lo largo de su vida, se puesto un reto nuevo tras otro, superando cada uno, siempre con hambre de dominar nuevas habilidades y conocimientos, no solo físicos, sino también emocionales.

Durante su reciente visita a Netas Divinas, episodio en el que se tocó el tema "Nada es imposible", la escritora, conferencista, diseñadora y abogada, compartió con el panel de conductoras las lecciones que la vida le dio cuando dio el paso de convertirse en mujer.

Dejar de vivir bajo la protección emocional de su madre, quien siempre encontró formas para hacer de su infancia algo no solo feliz y memorable, sino también lo más normal posible.

Desde subir sus pies a la mesa, hasta encontrar una secundaria en la que fuese aceptada con sus distintas capacidades, Adriana relata que, al final, descubrir que el mundo fuera de su hogar aún necesita romper una gran cantidad de paradigmas, sigue siendo algo fuerte y de lo que constantemente aprende.

"Cuando creces, cuando ya te haces una mujer, pues ya no existen estos cuentos de hadas, ya te tienes que hacer tú responsable, ya te estás dando cuenta tú de la realidad y ya te das cuenta de cómo la gente, obviamente, va a ver raro", contó.

En su vida cotidiana, no hay absolutamente ninguna tarea que no pueda realizar por sí sola; en su arreglo personal, se despierta muy temprano y disfruta de maquillarse y peinarse ella misma, mientras que además es una gran apasionada de la moda e incluso en el 2019 presentó una colección de moda como diseñadora dentro de la Semana de la Moda en México de aquel año.

Para Adriana Macías ningún prejuicio sobre su discapacidad fue algún límite en su vida y su carrera, mucho menos la falta de brazos y manos. Prueba de ello es su extenso currículum, en el que destaca su Licenciatura en Derecho, egresada de la Universidad Tecnológica de México, una tesis que promueve una ley para salvaguardar los derechos de personas con discapacidades en México, así como postrgrados en Administración de Recursos Humanos, Relaciones Humanas, Oratoria, Derecho Humano, Tanatología, Calidad en el Servicio, Programación Neurolingüística, Inteligencia Emocional y Motivación personal.

Este trabajo es tan solo parte de los estudios que la abogada ha realizado durante su carrera universitaria, mientra que en el ámbito del activismo se ha dedicado a trabajar con diversas causas y movimientos a favor de la difusión de la cultura de la discapacidad, así como trabajando en programas para ayudar a jóvenes con problemas de abuso de sustancias, trastornos alimenticios, depresión y niños con cáncer.

Adriana pareciera tener una carrera llena de éxito, superación y reconocimiento, sin embargo, la conferencista admite que este estudio y trabajo no se compara con el esfuerzo que le ha tocado realizar desde el ámbito personal, emocional e incluso en sus relaciones.

Para la abogada, y también madre soltera de una niña de 11 años, nada le hizo cambiar más la perspectiva sobre el amor propio y su vida amorosa, como entender que ella no le debía nada a nadie por fijarse en ella. Durante su charla con Consuelo Duval, Natalia Téllez, Daniela Magún y Paola Rojas, la escritora relató cómo a lo largo de su juventud llegó a dejar que sus parejas se aprovecharan económicamente de ella, sintiendo que esta era una forma de "balancear" el hecho de que alguien se comprometiera con ella.

"(Decía) yo puedo con todo eso (gastos del hogar), yo puedo hacer el super, como cualquier otra mujer; además, yo me sentía 'empoderada'. (Preguntaba) '¿Qué te gustaría hacer? ¿A dónde te gustaría viajar? Bueno yo te lo pago', yo lo hago y yo puedo trabajar", relató.

Finalmente, la llegada de la maternidad y haberse convertido en madre de una niña, fue el punto de quiebre en el que Adriana reconoció ese verdadero valor en su ser; un sentimiento de autoconocimiento que iba más allá de tener o no brazos y manos. La escritora, quien además toca el Violonchelo, escribió el libro Abrazar el éxito, en el 2007, y posteriormente Prometo amarme y respetarme todos los días de mi vida, en el 2015.