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'Cancelan' a Dross en redes por usar la palabra ‘feminazi’

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No es la primera vez que el youtuber con casi 20 millones de suscriptores causa polémica con uno de sus videos

Dross lo volvió a hacer. Su video ‘ El incel más especial del mundo ’ no sólo es el primer resultado de la búsqueda de la palabra ‘incel’ en Youtube, sino que se convirtió en tendencia los últimos días. Y como la mayoría de las veces, su popularidad creció por las razones equivocadas.

Y es que si algo caracteriza a Ángel David Revilla, mejor conocido como Dross, es la cantidad de desinformación que transmite en sus videos. Para muestra, el más reciente de sus “éxitos” que no es la excepción, pues no sólo no explica qué es un incel —abreviatura de célibe involuntario— ni desmitifica la masturbación, sino que, de paso, estereotipa y descalifica a un sector de los feminismos llamándolo “feminazis”.

Esto no se trata de feminazis ni hembristas, que sí, las hay, pero también es justo decir que está el otro extremo, los misóginos, los hombres que odian a las mujeres (...) hay que criticar ambos extremos”, dice durante los primeros minutos de su video, en el que pide se mantenga la mente abierta sobre temas, según él, escandalosos.

Como era de esperarse, las reacciones ante la utilización del prejuicioso término no se hicieron esperar y, estos tuits en particular explican cuál es la polémica con su video:

Como también era de esperarse, las críticas a sus contenidos tampoco fueron bien vistas por sus fans, quienes se dedicaron a defender a Dross bajo el argumento de la recién nombrada "cultura de la cancelación". “Es una víctima de la caza de brujas de una generación que se ofende por todo”, escribió más de un fan del youtubero.

El hecho de que Dross no investigue y replique información prejuiciosa sobre varios temas no sería más que una mala anécdota sino fuera porque, como bien lo señalaron algunas de sus críticas: “ Dross tiene una audiencia joven y es fácilmente influenciada por lo que él dice ”. Y sí, casi 20 millones de suscriptores y una media de 3.5 millones de vistas por video no son cifras despreciables para el consumo de contenido en Internet.

Pero, ¿por qué está mal que Dross use la palabra ‘feminazi’?
El término “ feminazi ” fue popularizado en la década de los 90 por estadounidenses conservadores para desprestigiar al feminismo de manera abstracta, comparando un genocidio con la lucha por la igualdad de derechos de las mujeres. En ese momento, el locutor de radio y comentarista político Rush Limbaugh, sustentó la palabra en la mentira de que las feministas radicales tenían como objetivo “ver que haya tantos abortos como sea posible” y consideró que todas las feministas eran un pequeño grupo de "militantes, personas bienintencionadas pero mal orientadas que se llaman a sí mismas 'feministas'”.

Ahora, en pleno siglo XXI, ya no sólo se usa para banalizar las luchas feministas, que actualmente se centran en luchas como el derecho a decidir y el fin de los feminicidios; se ha convertido en una herramienta para revictimizar a quienes ejercen acciones machistas con el pretexto de coartar su libertad de expresión. Y sí, hoy más que nunca es acertada la consideración de la feminista y activista Gloria Steinem sobre la palabra, a la que considera: “cruel y antihistórica”.

¿Él es una víctima más de “lo políticamente correcto?
Sobre la cultura de la cancelación y sus razones —y a veces fallidos intentos—, Dross no ha sido ni es víctima. En sus videos no hay posiciones éticas que llamen a la reflexión o demandas de justicia social que puedan ser sujetas a debate, sólo hay un deseo de obtener grandes cantidades de reproducciones a base de titulares escandalosos y guiones repletos de frases muchas veces inconexas.

Lamentablemente, dadas las características de su contenido, a Dross no se le puede cancelar porque la cultura de la cancelación —cuestionable o no— requiere de considerarse descartado, negado y aislado un hecho o producto; necesita de una práctica política de señalamiento colectivo. Y aquí, para los casi 20 millones de suscriptores, parece que no hay estereotipo o desinformación que valga la cancelación de su ídolo.

Lo que queda entonces para este caso es, volver una y otra vez, cuanto sea necesario, a las reivindicaciones básicas: feminismo y nazismo no tienen nada que ver.