Felicia Garza se sincera sobre cómo ha sido el reto de asumirse una mujer trans a los 74 años

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La compositora que llegó a ganar la OTI antes de emprender su transición, entiende que no todos la acepten

Felicia Garza decidió comenzar una nueva vida a los 74 años. La compositora que ganó fama en la música hace décadas como Felipe Gil, hoy enfrenta la batalla de la aceptación familiar tras asumirse una mujer trans.

“Ellas tienen su vida, su pareja, todo, y es otro universo y muchas veces ese otro universo ya no concuerda con el que uno está creando. Y ellos no tienen ninguna obligación de cambiar ni de aceptarme”, dijo a un programa de televisión sobre cómo ha sido la reacción de su familia ante su cambio de género.

Felicia reconoce que aunque ha habido más desencuentros que alianzas, agradece que una de sus hijas, Dulce María, la ha aceptado bien y mantiene una relación cercana de respeto y cariño: “Nadie tiene la obligación de aceptarme, ni mis hijas, eso es lo que yo entendí muy bien desde que salí, yo soy la que estoy cambiando y estoy fracturando muchas formas de pensar”.

A seis años de su transformación, Felicia asegura estar más plena y feliz que nunca a sus 80 años, pero de alguna manera sigue disfrutando de todo lo que construyó en su pasado, y eso incluye algunos de los éxitos que compuso y le dieron fama no sólo a quien la interpretó, sino a ella como compositora. Una de esas grandes joyas en su corazón es ‘Yo sin tu amor’, que cantó Alicia Villarreal cuando aún formaba parte del grupo Límite.

“Yo estaba noviando y lógicamente quise abrirme un poco de espacio con sus hijos, con todo, entonces llegué un sábado a visitarla y me dijo ‘ya me voy’, me dijo ‘quédate un momento y nos vemos más tarde’. La muchacha también se fue y me dejó encerrado y no pude salir y dije ‘¿y ahora qué hago? Había un tecladito que le había regalado a su hijo y sobre ese teclado, en el tiempo que ellas se fueron, compuse ‘Yo sin tu amor’”, contó.

Hacia el final de la charla, Felicia dejó ver que a pesar de que sigue habiendo tabúes y rechazos, aún en la familia, no todo es malo y nunca es tarde para ser quien se es: “Yo he encontrado nuevos nichos de cariño, de respeto, de admiración, de amor, con muchas otras personas. Qué hermoso, la vida te compensa de muchas maneras y encuentras nuevos senderos”.