John Minihan/Getty Images

Infidelidad, depresión y bulimia: así fue que Lady Di dejó al descubierto los secretos de la realeza

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Hace 25 años la princesa Diana desafió a la corona al dar una entrevista reveladora sobre su matrimonio y la monarquía más influyente del mundo

Era el 20 de noviembre de 1995 cuando Diana de Gales soltó una bomba para la realeza británica. La princesa había concedido una entrevista reveladora sobre su vida, su matrimonio y la vida dentro de la familia real. La emisión de la BBC tuvo más de 20 millones de espectadores y a la entrevista hecha por Martin Bashir, se le consideró “la primicia del siglo”.

Hoy esa entrevista se encuentra en medio de una rigurosa investigación por la misma BBC, bajo sospecha de haber engañado y presentado documentos falsos a la princesa con el fin de obtener la exclusiva.

Pero mientras se define cuáles fueron las circunstancias en las que Diana se sentó frente a las cámaras para hablar de lo más privado de su vida, las fuertes declaraciones están hechas y dicen mucho sobre lo que ella pasó bajo el techo en el que dominaba la Reina Isabel II.

Y todo ese enredo monárquico ha vuelto a los medios a propósito de la más reciente temporada de ' The Crown ', serie británica que retrata a la familia real más influyente del mundo occidental.

Éramos tres en este matrimonio. Había demasiada gente”, fue la declaración más dura y que al día siguiente ocupó las portadas de todos los periódicos y revistas del corazón. Y con esa revelación, Diana mostró que estaba harta de las infidelidades del príncipe Carlos con Camilla Parker-Bowles, razón por la que en 1996 se hizo oficial el divorcio.

Pero los 14 años de infidelidad no fueron todo lo que Diana padeció, más tarde se sabría que la familia real la obligó, tras la emisión de la entrevista, a someter a Harry a una prueba de ADN, con el fin de acallar los rumores que decían que su verdadero padre era James Hewitt, hombre con quien admitió haber engañado a Carlos.

Sobre su labor como parte de la monarquía británica, Diana reveló que lo que en verdad le hizo más llevadera la vida fue involucrarse con “gente rechazada por la sociedad”, drogadictos, desahuciados, alcohólicos y otros parias con quienes encontró afinidad y mucha realidad.

Nada raro si pensamos en que Diana remarcó más de una vez lo incomprendida que se sentía y cómo eso la afectó al punto en que sufrió depresión postparto por lo que en la familia la tildaron de “inestable y desequilibrada”.

Más tarde, eso se convirtió en una espiral de dolor en el que la princesa llegó a hacerse daño físicamente, lesionándose las piernas y los brazos.

Sobre la bulimia, Diana dijo: “Tuve bulimia durante varios años. Y eso es como una enfermedad secreta. Te la infliges a ti misma porque tu autoestima está en un punto bajo, y no crees que seas digna o valiosa. Te llenas el estómago cuatro o cinco veces al día, algunos lo hacen más, y te da una sensación de confort. Es como tener un par de brazos a tu alrededor, pero es temporal. Luego te sientes mal por la hinchazón de tu estómago y lo vuelves a sacar. Y es un patrón repetitivo muy destructivo para uno mismo”.

Sobre todo eso que para Diana parecía una caída inminente, incluyendo la infidelidad, la presión mediática, sus trastornos psicoemocionales y la separación de la familia real, y ante la insistencia de si su destino era estar sola, Diana respondió: “No, no estoy sola. Tengo amigos maravillosos, tengo a mis hijos, tengo mi trabajo”.

Diana nunca dejó de ser imán mediático y, con esa carga, murió dos años después, el 31 de agosto de 1997 en un fatal accidente automovilístico en París, tras una persecución de paparazzis.