¿Irina Baeva contra el mundo de los prejuicios?

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La actriz ha recibido fuertes críticas por su relación con Gabriel Soto; hace unos días le cancelaron una ponencia sobre mujeres empoderadas

Al parecer, Irina Baeva ya no ve lo duro sino lo tupido de las críticas. Y es que desde que comenzó su relación amorosa con Gabriel Soto, no ha dejado de ser blanco de fuertes y constantes ataques.

¿Cómo empezó todo?
A pesar de que un mes antes subieron una fotografía a Instagram juntos, no fue hasta febrero de 2019, que el romance entre Gabriel Soto e Irina Baeva fue confirmado por la portada de una revista: “Gabriel Soto e Irina Baeva nos hablan de su historia de amor y posan juntos por primera vez”, decía la publicación que celebraba San Valentín.

Días después, Geraldine Bazán, la exesposa de Gabriel, subió un video a Youtube donde contó su versión de los hechos y explicó cómo guardó silencio por meses, se dio cuenta de que su marido tenía una relación extramarital y, entonces, decidió divorciarse.

Pero sobre todo, Geraldine dejó muy claro un tema en el video: se sentía acosada por Irina, quien ya era la nueva pareja de su exmarido. Los detalles del acoso con fotografías y mensajes en redes sociales fueron dinamita para la opinión pública.

Y ahí empezó la bola de nieve con las declaraciones. Después de la portada y el video de Geraldine , Irina sacó un comunicado y Gabriel tuvo que lidiar con la prensa en la presentación de su obra ‘Cleopatra metió la pata’ para decir que no hablaría más del tema.

Pasada la tormenta mediática de su relación, todo se calmó. Aunque las publicaciones en las redes sociales de la pareja Baeva-Soto siguieron y constantemente postean fotos juntos con mensajes de amor.

Pero no todo ha sido “y vivieron felices para siempre”, por lo menos no en lo social, donde tanto a Irina como a Gabriel les han llovido críticas y mensajes agresivos por su relación amorosa. Tanta ha sido la repercusión de esos mensajes que Irina tuvo que desactivar los comentarios de sus posteos.

¿Cuánto cuesta un prejuicio?
Ningún insulto había hecho mella en la vida de la actriz hasta hace unas semanas, cuando las críticas se volvieron reales y lograron que su participación en el evento What a women del 26 de febrero fuera cancelada.

Tras la cancelación, Baeva compartió un mensaje en sus redes sociales, donde dijo sentirse “víctima de los prejuicios que discriminan y segregan”.

Días después, la misma Baeva anunció una nueva fecha para su conferencia ¡Arriba Eva!, el 7 de marzo, en el marco del Día Internacional de la Mujer. Con este nuevo anuncio recalcó que su vida en pareja con Gabriel nada tiene que ver con su charla, donde más bien se centra en los prejuicios de género, el cyberbullying, el amor propio y el empoderamiento.

Pero para no perder la costumbre, la polémica alrededor de la charla volvió pero no por ser cancelada, sino porque al anunciarla Irina dijo sentirse discriminada por rubia, de ojos azules y empoderada.

El juicio a medida...
Es cierto que hay una noción nociva sobre las mujeres que se autodenominan “empoderadas”; que socialmente las mujeres están obligadas a comportarse con “bondad, verdad y belleza” y que quienes no se ajustan a ese estereotipo son vistas como “malas mujeres”. Cosa distinta de los hombres, a quienes se les permite cometer errores y no ser ejemplares.

No es ningún secreto que las mujeres no tienen derecho a la maldad, y como dice la filósofa española Amelia Valcárcel : “a veces queremos cosas que son contradictorias. El camino de la libertad es una senda muy difícil, Simone de Beauvoir la llamaba "la difícil gloria de la libre existencia". Y es verdad, estamos a medias en muchas cosas. Hemos conseguido mucho, pero ¿en los grandes poderes económicos dónde estamos?, ¿y en el poder mediático, quién forma las opiniones?, ¿quién compra carne humana? ¿En el poder religioso, dónde estamos si alguien habla con los dioses y cuenta lo que éstos le transmiten —lo hayan hecho o se lo inventen—? ¿A quién pertenecen las grandes obras del Olimpo común de lo respetable: la creatividad, el dinero, la religión, la opinión, el saber? ¿Dónde estamos? No estamos”.

Más que una respuesta —sin matices—, la historia de Baeva como personaje en discordia constante deja muchas preguntas, de entre todas las más recurrentes: ¿se ha medido con la misma vara social a ella que a su pareja ante los mismos actos?, ¿el amor sólo es legítimo en condiciones ideales? ¿cuál es el precio de no ser “ejemplar”? y ¿estamos obligadas a ser enemigas, desconfiadas, incrédulas del mérito de las otras sólo porque no nos parecen buenas?