Identifica si tu exnovio sigue enamorado

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La ‘crisis de los 7 años’ aleja a todas las parejas; ¿cómo evitar que el amor se acabe?

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Estos tips pueden darte luz para superar la etapa en la que la emoción de pareja desaparece

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Cuando cupido nos alcanza, todo suele ser miel sobre hojuelas: las hormonas nos dominan y el mundo se vuelve un lugar inmejorable al estar con esa persona especial. Pero el paso de los años, la rutina y las responsabilidades desgastan todo hasta que llega el desencanto.

Desde hace décadas, grandes especialistas en relaciones de pareja afirman que el amor químico, ese que vuelve loco a nuestro cuerpo, desaparece a los tres años de relación, así que a partir de entonces hay que trabajar en reencender la chispa de la pasión. Y si ese tiempo se supera, todo va bien hasta la famosa crisis de los siete años, ese monstruo que ha probado terminar hasta con la relación más sólida.

Diversos estudios psicológicos y sociológicos sobre el comportamiento humano revelan que al llegar al séptimo año en pareja, muchas cosas cambian: se pierde el interés físico, el sentimiento de estar estancado aparece y la convivencia se vuelve un montón de problemas que crecen día tras día.

La transformación no ocurre en el aniversario exacto, dicen Manuel Villegas y Pilar Mallor en sus Consideraciones sobre la terapia de pareja, pero para esta crisis los tiempos casi siempre cuadran y hay que estar prevenido.

La psicóloga experta en afectos románticos, Theresa E. DiDonato, recomienda algunos compromisos para librar la ruptura y frenar el declive. La comunicación, la honestidad y reconocer los propios errores son un buen principio.

Pero se trata de tener algo más que la voluntad de las palabras. Otros estudios de pareja coinciden en que no todo se resume a convivir con la pareja, hay que estar realmente convencido de que se ama, sin importar que la voz popular diga que “no cabe duda que es verdad que la costumbre es más fuerte que el amor”.

Por otro lado, no escuchar lo que el o la otra nos dicen que podríamos estar haciendo mal es un arma fatal, pues eso hace más profundos los problemas.

Y si a no escuchar se le suma no hacer autoanálisis de los propios actos, entonces no se está viviendo una relación de pareja, sino una cotidianidad desequilibrada. Así que si ya sabes que una (o más de una) de estas circunstancias están entrando en tu relación, es tiempo de hablar claramente sobre tus deseos y sentimientos, escuchar los deseos y sentimientos de la otra persona, revisar los aciertos y errores en la relación, resolver y olvidar lo pasado y, sobre todo, tener la seguridad de que estás donde quieres estar.