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¿Por qué Internet está cancelando a Niurka Marcos?

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La vedette ha recibido críticas por irse contra una exempleada que la acusa de despido y maltrato

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Es verdad que Niurka se ha autonombrado como ‘La Mujer Escándalo’ y, como tal, a nadie extraña que constantemente esté metida en polémicas propias y ajenas. Sin embargo, desde hace una semana, la vedette parece estar dejando la estela del chiste y el chisme del espectáculo, para entrar en un terreno pantanoso: la discriminación y el clasismo.

Todo empezó cuando su exempleada, María Inés, le dio una entrevista a un medio donde aseguró que Niurka la despidió de manera injustificada y que la ha amenazado por decir que el ambiente laboral no era bueno y que llegó a sufrir maltrato.

“El ambiente laboral ya era muy pesado (…), casi todos los días se levantaba de mal humor (...) me empezó a hablar mal y le dije que no me toca la limpieza de la cocina, entonces me dice: 'Deja ahí, no toques nada, vete', y me empezó a tronar los dedos. Me dijo que fuera a descansar a mi casa, así como la ley lo establece, a la cuarentena”, dijo la extrabajadora.

María Inés concluyó diciendo que hubo ocasiones en que Niurka no le pagó el sueldo a tiempo pero que ella se quedó por el cariño entre ambas y el que particularmente le tiene a su hijo Emilio. Además de que le tiene “respeto y miedo” a Niurka porque sacrifica animales para hacer ritos de santería.

Estas declaraciones fueron suficientes para que la bailarina y actriz explotara en su contra sin medir las palabras ante los medios. Se defendió argumentando que María Inés se corrió sola: “Yo no te dije que recogieras todas las cosas, te dije que iniciaba tu cuarentena y que te fueras a mantener la distancia. No te corrí y vamos hasta donde tú quieras que lleguemos porque te voy a aplastar como una cucaracha”.

Ahora, días después de aquellas primeras declaraciones, Niurka volvió al ataque y, además de admitir que sí sacrifica animales, reafirmó: “Yo me quedé sin trabajo. Yo no le debo nada. Que hubo fricción... fue el abuso de confianza. Le pedía que hiciera algo y me decía que no era su área”.

Y la cosa subió de tono: “Te estoy desenmascarando por huevona y malagradecida. Muy pinche malagradecida y traicionera. Sabes cuántas personas se han quedado sin trabajo por esta pandemia. Demandarme de qué. Si no hay trabajo ni dinero (...) Debería tenerme miedo porque le voy a romper su madre por hocicona”, dijo entre muchas otras cosas, entre las que destacó que María Inés debía estar agradecida por el tiempo que estuvo en su casa sin que se le cobrara la comida o las idas al médico, así como que hablara de cómo con el sueldo que ganaba logró construirse una casa.

Por su tono amenazante y despectivo, estas últimas reacciones de Niurka han levantado polémica, pues algunos han notado en sus palabras un profundo clasismo, muy común en ciertos sectores de la sociedad mexicana, donde al trabajo doméstico no sólo se le menosprecia, sino que no se remunera adecuadamente y, para colmo, incluso la ley no protege con claros derechos laborales.

La problemática sobre el clasismo en el trabajo doméstico es tan compleja como histórica, baste decir que gran parte de la población considera que el trabajo en casa y los cuidados no son un "trabajo real" o por el que se tenga que pagar. Eso sin considerar que también hay otra inmensa mayoría que ve a estas tareas como algo exclusivo de las mujeres (y mujeres en desventaja: sin estudios y pobres, sectores ya de por sí invisibilizados y estigmatizados).

Bajo este contexto, parece ser que cuando Niurka llama a María Inés "malagradecida" y remarca que en lugar de pedir debería dar gracias porque le regaló cosas y que la acogió en su familia como un miembro más, reproduce prejuicios que abonan a no reconocer al trabajo doméstico como eso: un trabajo, con reglas, derechos y obligaciones, sino como una dádiva, y niega que este trato sea un intercambio donde hay una clara relación de poder entre empleadora y empleada.

Más allá de las altisonancias cotidianas en el vocabulario de Niurka, se considera que este pleito se da entre desiguales, por lo menos en términos mediáticos. Y con este antecedente, algunas usuarias en redes sociales han decidido “cancelar” a Niurka por considerarla clasista y por aprovecharse de su estatus de figura pública para denostar y difamar sin mucha oportunidad de réplica.