¿Quién es Jovita Idár? Google dedica su doodle a esta activista mexicana

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A propósito del Mes Nacional de la Herencia Hispana, Google rinde homenaje a esta mexicana, pionera en la lucha por los derechos civiles

Aún hoy, en pleno siglo XXI, tener acceso a una buena educación y todos los derechos civiles, sin discriminación, es un sueño que no se ha podido cumplir para todos y todas. Y un sueño antiguo, pues ya a principios del siglo XX, una mexicana luchaba por conseguirlo.

Su nombre es Jovita Idár y su sueño, que convirtió en trabajo duro, fue luchar por la igualdad de derechos de los mexicano-estadounidenses marginados y maltratados en las ciudades fronterizas, y especialmente por los de las mujeres.

“Educa a una mujer y educarás a una familia”, decía Idár, quien desde los 18 años se dedicó a hacer posible que todos los alumnos y alumnas en las escuelas que conocía tuvieran las herramientas necesarias para aprender.

Jovita Idár nació el 7 de septiembre de 1885 en Laredo, Texas, en la frontera entre México y Estados Unidos. Fue la segunda de ocho hijos en una familia que gozaba de privilegios como la educación y la conciencia social, ya que su padre, Nicasio Idár, era defensor de los derechos civiles y el editor de un periódico local en español que se llamaba La Crónica.

Así, con los ideales bien puestos, Jovita aprovechó que tuvo la oportunidad de estudiar en escuelas metodistas, donde encontró su vocación como 'revoltosa' con causa y, después de graduarse como maestra del Holding Institute de Laredo, comenzó a enseñar a niños pequeños en Los Ojuelos, un pueblo en el sudeste de Texas. Y ante las terribles condiciones de pobreza y discriminación, decidió hacer algo para cambiar la realidad y lo consiguió.

Entre letreros frecuentes de “No se permiten negros, mexicanos ni perros”, esa joven Jovita se unió a su padre y hermanos en el periódico y desde ahí comenzó a construirse una voz en contra de los abusos raciales que sufrían los mexicoamericanos, y que incluso terminaban en linchamientos públicos.

Uno de sus más grandes logros fue que en 1911, tanto ella como su familia organizaron el Primer Congreso Mexicano para unificar a la comunidad mexicana de ambos lados de la frontera y luchar contra las injusticias. Ahí se discutió casi por primera vez la educación y la falta de recursos económicos en la comunidad tomando en cuenta a las mujeres.

Gracias a ello, Idár fue elegida presidenta de la Liga Femenil Mexicanista, una organización feminista adelantada a su época que unía a las mujeres en torno a los problemas educativos, sociales y políticos que enfrentaba la comunidad mexicano-estadounidense.

Se puede decir que gracias a ella, muchos y muchas se convencieron de aprender a hablar inglés y español, comprendiendo su nueva identidad mezclada; además, escribió un artículo apoyando el voto femenino y alentó a las mujeres a independizarse de los hombres.

Para 1913, durante la batalla de Nuevo Laredo de la Revolución Mexicana, Jovita dejó Laredo y cruzó la frontera. Allí colaboró como voluntaria con la Cruz Blanca como enfermera para el Ejército. Cuando terminó, comenzó a trabajar en el periódico El Progreso, donde escribió varias editoriales de protesta contra las tropas estadounidenses en la frontera.

Y he ahí su hazaña más grande: Al Ejército de los Estados Unidos y a los Rangers de Texas no les gustó que ella se opusiera a la decisión gubernamental y creara oposición, por lo que fueron a las oficinas de El Progreso para cerrarlo y callarla. Cuando llegaron los Rangers, Idár se quedó en la puerta y no los dejó pasar, abogando por su derecho de libertad de prensa.

Ese día logró pararlos. Sin embargo, regresaron al día siguiente y prendieron fuego a la rotativa y clausuraron las instalaciones. A pesar de eso, Jovita Idár siguió escribiendo sus denuncias contra el racismo y la violencia en Texas. Su legado para las familias fronterizas quedó en el tiempo y aún se le sigue admirando por ser una mujer que dio batalla a un mundo lleno de injusticias, aún teniendo todo en contra, pero sobre todo, que dio un modelo a seguir a todos aquellos que confían en que las cosas pueden cambiar.