Más allá de los sueños (1998). Sin duda una de sus películas más recordadas y de espectaculares efectos especiales.

'Lo perseguía un monstruo': Viuda de Robin Williams relata sus dolorosos últimos días

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Susan Schneider participa en Robin’s Wish, un documental sobre la demencia degenerativa que padecía su marido

El suicidio de Robin Williams tomó a todo el mundo por sorpresa. Ese 11 de agosto del 2014 hubo una sacudida dura para Hollywood, pues uno de sus actores más carismáticos, emblema de muchos momentos felices del cine, se había suicidado bajo sospecha de que algo no estaba bien con su salud mental.

Un actor arriesgado que era capaz de todo porque lo tenía todo —aparentemente—, se había convertido en un hombre asustado. Su amigo Billy Crystal decía eso en todas las entrevistas en las que se le veía incrédulo por la noticia.

Ahora, a seis años de la partida de Robin, su viuda, Susan Schneider, cuenta en el documental ‘Robin’s Wish’ cómo fueron los últimos días del actor. Momentos desgarradores de mucho dolor, incertidumbre y terror porque Robin ya no comprendía la realidad.

Susan relata cómo “un terrorista se instaló en el cerebro de su marido” y de ahí todo fue en picada. “Cuando con tu mejor amigo, tu pareja, tu amor, te das cuenta de que hay un abismo gigante en alguna parte y no puedes ver dónde está. Eso simplemente no se basa en la realidad. Fue un momento difícil”, dijo al programa de televisión Today.

Determinar lo que padecía Robin fue lo más difícil. Pues no fue hasta que le entregaron la autopsia que supieron que el actor había estado sufriendo los estragos de la demencia con cuerpos de Lewy , que se manifestaban de forma agresiva en su cerebro, dándole síntomas como el Parkinson, la depresión y los pensamientos suicidas.

Susan contó también que el actor ya presentaba un cuadro grave de su condición cuando grabó la tercera parte de ‘Una noche en el museo’ (2014), película que fue extremadamente difícil de hacer y tras la cual no fue sorpresivo, que tan solo tres meses después de ese trabajo, encontrar ahorcado a Robin con un cinturón en su casa de California.

Luchaba para recordar el diálogo y combinar las palabras correctas”, dijo el director de ‘Una noche en el museo’ sobre Williams. Luego reveló: “Robin me llamaba, a las diez de la noche, a las dos de la mañana, a las cuatro de la mañana, y me decía: ‘¿Sirve? ¿Algo de esto sirve? ¿Apesto? ¿Qué está pasando?’ Y yo lo tranquilizaba”.

El periodista Dave Itzkoff de The New York Times reafirmó lo dicho por Shawn Levy sobre que Robin había perdido toda confianza en sí mismo y pensaba que ya no podía ser gracioso, que su vida ya no servía de nada.

A medida que la enfermedad del actor avanzó, Robin y su esposa se vieron obligados a dormir en camas separadas por su seguridad, y aunque él lo entendía a veces, en ocasiones no podía evitar sentirse triste.

Susan reveló que en una de sus últimas conversaciones con el actor aún lúcido, ella le preguntó que cuando llegara al final de su vida, ¿qué es lo que le gustaría haber hecho? Él le respondió: “Quiero ayudar a la gente a tener menos miedo”.

El médico Bruce Miller, quien trató a Williams, dijo que lo que vio en el actor había sido devastador, “realmente me asombró que Robin pudiera caminar o moverse”.

La enfermedad de Robin no fue diagnosticada correctamente y no se supo de su gravedad hasta después de su muerte, así que Susan ha descrito la desgarradora experiencia como “ser perseguidos por un monstruo invisible”, y ha dicho que ahora se siente aliviada de saber que lo que destruyó la mente de su esposo tiene nombre: demencia con cuerpos de Lewy, el segundo tipo de demencia más común de la que muy pocos han oído hablar.