Legislación ambigua: el gran problema de la objeción de conciencia en Nuevo León

facebook

twitter

whatsapp

Email

La reforma aprobada en la Ley Estatal de Salud de Nuevo León fue legislada de forma tan abierta que puede prestar a la discriminación

Una reforma en la Ley Estatal de Salud de Nuevo León, ha puesto en riesgo la certeza de los neoleoneses, porque, a través de la objeción de conciencia, el personal médico y de enfermería que forma parte del Sistema Estatal de Salud podría negar atención médica, si el servicio es contrario a sus creencias personales.

Aunque esto desató la indignación de grupos de derechos humanos, activistas y la población en general, la nueva reforma es tan ambigua que, en realidad, no indica cuáles van a ser las consecuencias y las acciones a seguir en caso de que algún médico quiera ejercerla.

Juan Jesús Garza Onofre, doctor en derecho e investigador del Departamento de Filosofía del Derecho en la Universidad de Alicante en España, explicó en entrevista exclusiva para UNICABLE que la reforma fue legislada de forma tan abierta que, en efecto, se puede prestar a la discriminación.

“Falta especificar cómo va a ser, si va a ser por escrito, si va a ser ante notario o ante varios testigos, o, por el otro lado que, a pesar de que exista la objeción de conciencia y que todos sean objetores, que exista por lo menos un médico en el hospital que pueda realizar dichos procedimientos, tal como está estipulado en la Ciudad de México”, detalló Garza Onofre.

“Pero, aquí en Nuevo León no queda del todo claro y no es transparente el motivo por el que incluye la objeción de conciencia una vez que el plazo para reformar las leyes locales a partir de la Ley Federal había terminado y sabiendo que la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) tiene en la Suprema Corte una acción de inconstitucionalidad, porque considera que la objeción de conciencia como se le legisló a nivel federal atenta contra algunos derechos, como el derecho a la salud”, agregó.

Esto, dijo, dio pie a que los distintos partidos políticos, ya sea de derecha, izquierda o centro, utilizaran la objeción de conciencia para llamar la atención a algún tema en particular.

“Así, una diputada del PAN pudo salir a decir que ningún médico podrá realizar abortos, a pesar de que el aborto en Nuevo León está prohibido y sólo se puede realizar dentro de las tres causales tradicionales, y luego salió gente llamando la atención sobre la eutanasia, y después ciertos colectivos LGBT llamaron la atención diciendo que era una norma discriminatoria”, ejemplificó.

Este dictamen, el cual fue aprobado por el Congreso de Nuevo León con 35 votos a favor, 5 en contra y una abstención, ha provocado gran preocupación por los riesgos que podría representar para la población.

La Comisión Estatal de Derechos Humanos Nuevo León (CEDH), expresó a través de un comunicado que, aunque el artículo 24 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos prevé la libertad de convicciones éticas, de conciencia y de religión, el ejercicio de estas libertades no puede ser absoluto.

“Esta Comisión establece su preocupación de que la figura jurídica de la objeción de conciencia impida el acceso al derecho a la salud de todas las personas, debido que no se prevé la obligación de las instituciones de salud pública de contar con personal, tanto objetor, como no objetor de conciencia, para minimizar la posibilidad de que las personas que requieran los servicios de salud queden desatendidas”, fue el mensaje de la CEDH Nuevo León.

Según Garza Onofre, la objeción de conciencia no es un tema tabú, pues existe en todo el mundo, pero el problema sigue recayendo en la manera en la que se legisló específicamente en Nuevo León, porque no se incluyó a otro sectores, en especificó a los médicos o personal de salud, se hizo de forma acelerada y sin una amplia reflexión en torno a la misma.

“Lo cierto es que necesitamos un debate amplio y cuestiones específicas; un tema tan importante no se puede legislar a la ligera. El objetar conciencia tiene que tener una fundamentación fuerte al momento de que un médico diga que no va a ejercer su profesión porque algún determinado procedimiento choca con su sistema de creencias”, detalló.

“Esto no es si el doctor va a recetar un tylenol o un paracetamol, es una decisión que afecta a todo su sistema de creencias morales y cuya acción puede tener consecuencias fatales para sus planes de vida”, recalcó.

Te puede interesar: