Día del beso: qué hay detrás de este gesto humano que ahora parece estar “prohibido”

facebook

twitter

whatsapp

Email

Juntar los labios e intercambiar saliva es tan antiguo como la humanidad misma; ¿la pandemia nos ha hecho revalorarlo?

Install
Agréganos a tu pantalla de inicio para visitarnos más fácil y rápido

El Día Internacional del Beso se celebra el 13 de abril como un homenaje al beso más largo que se ha registrado en la historia (46 horas, 24 minutos y 9 segundos) y que tuvo lugar por primera vez en Tailandia en 2011 para conmemorar el Día de San Valentín. Dos años después, la misma pareja de besucones batió su propio récord y se besaron por más de 58 horas. Pero esa es otra historia.

Si bien el beso puede ser explicado como un gesto humano con infinitas interpretaciones que van desde ¿quiénes se habrán dado el primero?, ¿cuáles son los más icónicos? o ¿con quién aprendimos a besar? Hoy vale la pena ir por saber qué hay detrás de un beso y porqué nos gusta tanto besar.

En términos científicos, algunos investigadores de la Universidad de Oxford aseguran que besar es el paso previo para saber quién nos gusta y que hacerlo nos ayuda a elegir parejas estables potenciales. A su vez, también se sabe que besar ayuda a mantener los músculos de la cara ejercitados, pues al juntar nuestra boca con otra se usan 146 músculos y se intercambian 80 millones de bacterias en la saliva de hasta 700 variedades, lo que nos hace bien al producir barreras naturales para la prevención de enfermedades y la síntesis de nutrientes.

Pero no sólo se trata de la química del amor que un beso despierta al activar nuestras hormonas (oxitocina), es cómo ésta nos hace vincularnos socialmente con los demás.

No es un secreto que desde el nacimiento de las culturas se vinculó al acto de besar con la actividad sexual y que los besos que incluyen mucha saliva, pequeños mordiscos y el roce de las lenguas son los que más ayudan a la excitación sexual. Y es que los labios tienen más terminaciones nerviosas que cualquier otra parte del cuerpo.

Según un nuevo estudio en el campo de la terapia sexual, “un beso no es sólo un beso”, la frecuencia de ellos habla sobre la calidad, el apego y la satisfacción sexual en una relación. En resumen: si hay muchos besos, está todo bien.

Ni el beso de judas ni el de la mujer araña: los besos en pandemia
Dicho de otra forma: los besos que la pandemia nos robó nada nos los devolverá. Y es que con la llegada de la pandemia por Covid-19 y el tan temido distanciamiento social ha involucrado desde hace más de un año que los besos sean prohibidos, entre extraños, entre conocidos y hasta entre parejas, que han tenido que sacrificar ese placer por el bienestar del colectivo.

Y es que si bien besar no es todavía “pecado mortal”, sí se ha vuelto un bien revalorado, pues a falta de contacto humano, la promesa de los besos y las caricias emocionan a cualquiera. Y no es una cuestión de percepción, ahí están las estadísticas que siguen construyéndose al paso de los días en los países más afectados por la pandemia.

En España, por ejemplo, se sabe que el 61% de la población de baby boomers, es decir padres y abuelos (nacidos entre las décadas de los 50 y 70), lo que más extrañan es el contacto físico, sobre todo los abrazos y los besos. Más aún, que el 81% de los solteros mayores de 50 años se consideran muy buenos besando, y el 80% de los que anhelan volver a la vida habitual, se aventarán a besar a las primeras de cambio.

Con más de un año de aislamiento, aún falta mucho por saber cómo evolucionará el virus que nos ha separado, pero lo que sí se sabe ya es que el contacto físico es un gran alivio para la salud mental y emocional de la mayoría, muchos de quienes incluso, ahora mismo, darían todo por un beso.