El Príncipe Felipe de Edimbugro; sus amantes, innumerables metidas de pata y el perdón de la Reina

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El duque de Edimburgo protagonizó tantos bochornos a la familia real que incluso dieron para publicar todo un libro

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El Príncipe Felipe, Duque de Edimburgo y quien hoy falleció a la edad de 99 años, fue sin duda una de las figuras más polarizadas entre la población inlgesa; mientras fue adorado por muchos, el esposo de la Reina Isabel también se ganó una gran cantidad de rechazo público.

Entre la larga lista de aventuras extramatrimoniales que mantuvo y un pasado que lo llegó a vincular con el nazismo, el compañero de Isabel II dio de qué hablar en vida y protagonizó tantas "metidas de pata" que incluso inspiró un libro completo.

Prince Philip: wise words and golden gaffes (2012) se convirtió en un best seller tras publicar una recopilación de todos los comentarios inapropiados y momentos absurdos del duque de Edimburgo.

Declaraciones que difícilmente hoy salvarían a otros integrantes de la Familia Real, mismos a los que se les vigila con detalle y lupa, o simplemente las historias de Lady Di y Meghan Markle en la monarquía inglesa, para el Príncipe Felipe no llegaron a ser más que tropezones de su propio "humor oscuro".

El libro relata anécdotas, como alguna en 1947, cuando el esposo de la Reina II hablaba con un encargado de ferrocarril. El monarca preguntó al empleado sí en su trabajo tenía posibilidad de ascender de puesto, a lo que el hombre respondió que solo sí su superior fallecía... ¿La respuesta del Príncipe Felipe? "Justo lo que me pasa a mí".

El humor ácido Duque llegó incluso a provocarle problemas en cuestión de relaciones diplomáticas. Un ejemplo es cuando en 1967 seguró que el encantaría viajar a Rusia, aunque "esos malditos asesinaron a la mitad de su familia".

El tema sus comentarios inapropiados terminó rayando en verdadero racismo e innnumerabes ocasiones en las que hizo algún "chiste" que involucró la raza de personas a las que visitó en viajes dentro de su agenda de obligaciones como monarca; En Kenia llegó a preguntar el sexo de una persona, pues no sabía si "era mujer o no"; en China "recomendó" a estudiantes ingleses de intercambio irse pronto del país, pues "si seguían más tiempo acabarían con los ojos rasgados"; mientras que en Australia preguntó a nativos del lugar si aún arrojaban lanzas.

Algunas de estas bromas fueras de lugar llegaron incluso a ser, por error, inmortalizadas en video. En 2013, el príncipe visitó una clínica y le comentó a una enfermera: "Filipinas debe estar medio vacío porque estás todos aquí trabajando".

Y así, una larga lista de historias más llegó a protagonizar el duque de Edimburgo, y que no solo llenó las páginas del libro que se publicó en honor de sus "metidas de pata" para su cumpleaños número 85, sino que incluso se llegó a actualizar en el 2019 debido a que había "nuevas anécdotas".

El comportamiento del Príncipe Felipe dejó siempre mucho qué desear, pero pocas veces vivió el verdadero escrutinio mediático. En lo personal, era bien sabido que el esposo de la reina o solo odiaba las obligaciones de monarca, por lo que evitaba a toda costa comprometerse a ellas, sino que también llegó a confesar que muchos de los protocolos reales eran desesperantes y absurdos.

La Reina Isabel no solo lidió durante décadas con la fama de "simpático inapropiado", sino además con el escándalo que provocaron cada una de las infidelidades que recibió por parte del marido con quien vivió por más de 74 años.

Se dice que fueron más de seis amantes las que llegó a tener el Duque. Entre ellas, Daphne Du Maurier, una conocida escritora, quien con sus obras llegó incluso a inspirar películas como "Los Pájaros" de Alfred Hitchcock.

Las relaciones extramaritales del Príncipe llegaron a ser tan íntimas y fuertes que con Hélene Cordet, actriz francesa de familia noble llegó incluso a entregarla en matrimonio cuando ella se casó, para luego convertirse en padrino de sus dos hijos, Louis y Max.

Otra actriz de cabaret que le robó el corazón fue Pat Krikwood, también la bailarina Patricia Kluge, mientras que Alexandra de Kent protagonizó con el uno de sus escándalos más sonados, pues ella es nada menos que prima hermana de la Reina Isabel e inclusive fue dama de honor en su boda.

Finalmente, a Lady Penny Barbourne es recordada como "el gran amor" del Felipe, pues durante el tiempo que mantuvieron su amorío se decía que el semblante, salud y buen ánimo del duque era simplemente otro. Ambos se conocieron en un partido de polo cuando ella tenía 22 años y él 55.