Erika Buenfil y otros famosos que no se llaman como creías

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Estas celebridades cambiaron sus nombres después de hacerse famosas.

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Erika Buenfil
Teresa de Jesús Buenfil es el nombre real de Erika Buenfil. Aunque comenzó su carrera de muy niña con su nombre real en su natal Monterrey, cuando se mudó a la Ciudad de México, decidida a comenzar una carrera seria como actriz, se dio cuenta de que su nombre no era tan llamativo como para distinguirse. Un día, durante una llamada telefónica, le dijo a sus papás que por fin se cambiaría el nombre y entre ella y su padre acordaron que Erika era la mejor opción. Aún existen regios que la llaman Teresita, pero son contados.

Juan Gabriel
El nombre real de nuestro Divo de Juárez es Alberto Aguilera Valadez. Según contó él mismo, eligió estos nombres en honor a su papá, un campesino de nombre Gabriel Aguilera a quien no conoció, y a su maestro de hojalatería, Juan Contreras, con quien aprendió el oficio que le permitió sobrevivir.

Ana Gabriel
El nombre real de la cantante es María Guadalupe Araújo Yong, quien cuenta que para hacerse el camino más fácil y darse a conocer con un nombre más común, decidió ponerse solo Ana Gabriel. Pero no fue ella quien lo eligió, sino su manager, Bertha Altamirano, quien además estuvo a cargo de hacer los trámites legales para que estos nombres estén ligados sin problemas ni intereses separados.

Valentino Lanús
El actor, ex de Amber Heard, en realidad se llama Luis Alberto López, pero una vez que se dio cuenta de que la fama le sucedería, decidió hacer su nombre menos común y fue así que comenzó sus andanzas como modelo como Valentino Mazza, pero pronto terminó en Valentino Lanús. Con un nombre más pegajoso, la guapura y el talento, no tardó en volverse una estrella. Hoy mantiene un perfil más bajo pero el nombre sigue siendo recordado.

Laura León
'La Tesorito’ resultó que ni tan Laura ni tan León, más bien Rebeca Velderrain Vera. La cantante tuvo que hacer el sacrificio de cambio de nombre sólo para que este combinara con su estilo tropical al cantar, y es que parece que ‘Mujeres engañadas’ o ‘Dos mujeeereees un caminooo’ no hacían buen match con Rebeca. Y el cambió gustó y funcionó pues pocos saben cuál es su nombre real.

Lyn May
La acapulqueña de rasgos asiáticos supo de inmediato que llamarse Lilia Mendiola Mayales no le dejaría tanta buena fortuna como el nombre de Lyn May. La vedette que gozó de gran fama en la década de los 70, aprovechó sus dotes de bailarina y actriz para destacar entre sus compañeras de cabaret y hoy por hoy es tesoro nacional vivo de aquel cine de ficheras. A sus casi 70 años, Lyn sigue teniendo su encanto mediático y mucha elasticidad.

Daniela Romo
Daniela Romo en realidad se llama Teresita Presmanes Corona. A la fecha no queda muy clara la verdadera razón por la que la cantante y actriz se cambió el nombre, pero de que Daniela Romo es más pegajoso y fácil de recordar, vaya que lo es. Más cuando había que notar tanto talento.

Ana Bárbara
A Altagracia Ugalde le recomendaron llamarse Bárbara Barraza pero no le convenció, así que lo dejó sólo en Bárbara, todo por un personaje que vio en una película de José Alfredo Jiménez. Después, ya que había muchas Bárbaras cuando participó en Valores Juveniles, decidió agregar en Ana y así quedó.

Pablo Montero
Óscar Daniel Hernández Rodríguez es el nombre de Pablo, quien después de conocer a la hermana de Ana Bárbara (Sabina Montero) quedó enamorado y decidió hacerle honor a su apellido, además de que consideró que su nombre de pila era muy común.

Pedro Fernández
Quizá el artista cuya gente sabe por qué se llama Pedro Fernández: por Pedro Infante y Vicente Ferández, pero del que pocos recuerdan que José Martín Cuevas Cobos es su nombre real. Sobre Pedro no hay mucho qué especular, desde niño demostró tener un talento y carisma descomunal que lo ha mantenido por décadas vigente.