Mujer consigue trabajo pero la despiden porque no le queda el uniforme

facebook

twitter

whatsapp

Email

Alba Nevado denunció que al pedir ajustes en su ropa de trabajo le hicieron comentarios despectivos sobre su cuerpo

Install
Agréganos a tu pantalla de inicio para visitarnos más fácil y rápido

Podría pensarse que en pleno año 2021, la gente no tiene que dar explicaciones sobre las proporciones de su cuerpo, menos para desempeñar un trabajo donde lo profesional nada tiene que ver con la imagen y la figura de las personas. Sin embargo, Alba Nevado, una joven mujer española, la pasó muy mal en estos días pues fue víctima de discriminación por su apariencia.

Alba subió un video a Instagram donde, visiblemente afectada, denunció a la empresa Best Way de haberla despedido injustamente, al parecer porque no le quedó el uniforme.

Según Nevado, la historia es la siguiente, Best Way la contrató para ser azafata en la Feria Internacional de Turismo de Madrid, le entregaron un uniforme que al medirse en casa no le quedó bien. Al siguiente día fue a la compañía a pedir un cambio de ropa pero a cambio sólo le hicieron comentarios despectivos sobre su cuerpo, la culparon de que el uniforme no le quedara y le dijeron que no podía trabajar.

“En pleno año 2021 y siendo una época marcada por el supuesto aprendizaje del ser humano tras la vivencia de la pandemia, me he visto rechazada por mi talla y peso”, explicó Alba en el texto que acompaña su primer video de denuncia.

Y siguió: “Me dicen que lo sienten mucho, pero que me mandan a mi casa porque no puedo trabajar sin uniforme. Como si el problema fuera mío. Yo no quiero que me traten como si fuera un problema y como si mi imagen fuera lo único que sirviera para trabajar, en un puesto que sé que soy lo suficientemente válida como para estar, pero como no encajo dentro del canon de belleza que a día de hoy conocemos, pues no tienen una talla para mí. Por lo tanto, no puedo trabajar”.

Al hacerse viral el video de Alba, quien también es actriz, la empresa Best Way emitió un comunicado en el que explicó que, en efecto, Alba había pasado todas las pruebas para obtener el trabajo pero no se midió el uniforme a tiempo, como le sugirieron a ella y a más de 100 personas que contrataron, por lo que el día del evento les era imposible darle otro de su talla.

“Ningún miembro de nuestro personal fue rechazado en nuestra empresa ni por su talla ni por su peso. Contamos con personal de soporte para el sector de los eventos con todo tipo de tallas: inferiores, iguales y superiores a la de Alba”, dice el texto que se publicó en el diario español ABC.

Después del escándalo, Alba compartió otro video donde contó que personal de la empresa se puso en contacto con ella para ofrecerle disculpas y que incluso le ofrecieron otro trabajo, sin embargo ella decidió rechazarlo porque no se siente cómoda ni motivada para trabajar en una empresa que muestra poca empatía con personas que no cumplen ciertos estándares y no pretende ser poco agradable y simpática al desempeñar su trabajo.

Al final del texto de su segundo video, Alba explica que la escasez de uniformes de su talla se adjudicó a la escasez de presupuesto y fabricación por la crisis económica que dejó la pandemia de covid-19 en su país, sin embargo, aunque esto fuera así, valdría la pena preguntarse por qué desde el inicio presupuestal no se considera hacer uniformes de todas las tallas.