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¿Por qué sí vale la pena ver la nueva versión de Mujercitas?

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La adaptación de Greta Gerwig nos recuerda lo importante que es la unión entre mujeres

La respuesta breve sería: por agitarnos las ganas de tomar buenas decisiones, por recordarnos que ninguna batalla es pequeña, por conectarnos con la idea de que las mujeres podemos tejer grandes relaciones y por contarnos de manera distinta una historia mil veces repetida.

Pero no por breve, la respuesta es arbitraria. Así que ahí va la respuesta larga.

“La vida está llena de momentos difíciles, pero podemos soportarlos mejor si pedimos ayuda de la forma adecuada”, escribió Louisa May Alcott como una de las frases emblemáticas de su obra literaria cumbre Mujercitas (Little Women, 1868). Y, muy a su manera, es la frase que más retoma la directora Greta Gerwig en su versión cinematográfica del 2019.

Gerwig, a quien se le celebró la dirección de Lady Bird (2017), llevó al cine la esencia principal de Mujercitas: la historia cotidiana de cuatro hermanas que van y vienen entre los recuerdos de lo que querían ser desde niñas, y las decisiones que tomaron para vivir como adultas según las posibilidades de la época.

La película ha recibido buenas reseñas y críticas positivas desde su estreno a finales del año pasado. Pero a pesar de eso y de sus más de cien millones de dólares en taquilla, hay sectores de la crítica que han sometido a la película a fuertes críticas por un supuesto tono soso sobre lo doméstico, su ingenuidad política, y la sobreexplotación de temas exclusivos del feminismo blanco (privilegiado) por parte de su creadora.

Y aunque Mujercitas (2020) no es una contendiente más a los premios Óscar , a muchos no les sorprendió que entre las seis nominaciones que recibió, no estuviera la de mejor dirección.

¿Hollywood ignoró el trabajo de Gerwig? Al parecer sí, y es que no sólo el trabajo en Mujercitas (2020) es notable, sino que incluso se sabe que cada año la academia tiene la oportunidad de redimirse y actualizar sus “correcciones políticas” con temas recurrentes como la discriminación racial, la desigualdad de género y la promoción de estereotipos dañinos, y esta era una oportunidad de oro para cambiar la desastrosa cifra de cinco mujeres nominadas como directoras en toda la historia de los premios.

Mujercitas (2020) no es un película perfecta, las discusiones sobre su sermón feminista hecho a medida, sobre romantizar la institución de la familia y endulzar la posición de desventaja histórica de las mujeres son válidas y pertinentes. Y quizá ese sea su más grande acierto: hacernos pensar dónde estábamos, cuánto y hacia dónde hemos avanzado.