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Y de repente volteo y a la mitad del estudio estaba lo que nosotros en chapultepec le llamábamos la señora de negro. Y cuando me paro y doy medio paso, siento como lo atravieso.
¿por qué todos los días traes un carrito y lo pones en la mesa y luego te lo llevas? Dices, para que no me muevan los niños, mis equipos.
¿y usted cuántos años lleva trabajando aquí en la w, en la xw? 17 años.
17, ok. Ok, pues sí, ya bastante.
Ya llevo bastante. ¿y normalmente a qué horas llega o a qué horas se va?
O sea, si hay muchos momentos donde está solo, o no solo, pero ¿no hay menos gente? De 10 a 10 más o menos, 10 a 11 de la noche.
Todo el santo día. O sea, todo el día hasta 10 u 11 de la noche.
Ok. A mí me tocó trabajar aquí, esta fue mi primera oficina cuando yo empecé a trabajar en los medios hace 30, 30 y tantos años, con el señor luis garcía leal, que tenía aquí una oficina.
Yo nunca vi nada, pero siempre me fue. Fui rápido.
O sea, porque sabía, sabía que decían que había, sí, que había muchas energías y que podían pasar cosas. Entonces yo siempre era, yo temprano me voy, prefiero trabajar desde otra, una cafetería, tal, pero yo no quedarme aquí.
¿a usted sí le ha tocado ver algo o no? Porque no necesariamente tiene que pasar.
Me pasó. Estábamos una noche trabajando, recableando videotape, y estaba yo trabajando debajo de la mesa de las máquinas.
Y... Completamente debajo de la mesa.
Entonces... Intento regresarme en cuclillas, y cuando me incorporo, siento que alguien me está observando.
Y me alcanzo a parar, y cuando me paro y doy un medio paso, siento como lo atravieso. Era húmedo, húmedo así, como...
Vaya, este... Completamente húmedo era la persona, como si hubiera atravesado un baño.
Recuerdo que me dejó la cámara, la cara húmeda, y me sacó el aire. Terminé en el suelo, le tuve que pedir ayuda al ingeniero alejandro cerón, mi compañero.
¿había otra persona ahí? No, estaba en otro cuarto, le grité por la comunicación, ven a ayudarme porque no me puedo parar.
Me sacó el aire por completo. Tuvo que ayudarme a levantar, a sentarme, para que pudiera yo agarrar aire.
¿cómo crees? Eso fue una noche aquí en la w1.
Pero... Pero tengo...
Tengo una más sabrosa, de chapultepec. Nada más quiero preguntar una cosa.
Eso es que eso está fuertísimo. Porque esto nunca en mi vida lo había escuchado.
Había oído, vi a alguien, vimos lo mismo, vi tal, pero atravesar a una persona y que además te haga daño. ¿cómo se llama cuando una energía te puede hacer daño?
No todos los fantasmas son... No quiero decir...
Se me olvidó la palabra, pero buenos o... Sí, bueno, hay algunas manifestaciones que les dicen de muchas formas, ¿no?
Parásitos espirituales, seres del bajo astral, y muchas veces logran de cierta forma materializarse y lo que hacen justamente es consumir la energía de las personas. Si lo atraviesas, pues claro, o sea...
Sí, lo sentí, me sacó por completo el aire y yo también en el suelo. Claro, se comió tu energía rapidísimo.
Y hasta que me vinieron a levantar. ¿y no perdiste tu cama?
¿o te cambió a otro lado? Oigan, la verdad, ¿me pasó esto o simplemente ya no quiero trabajar aquí?
No, cuando yo llegué aquí, tenía unos compañeros que todos los días sacaban un carrito y lo dejaban sobre las consolas cuando trabajaban. Y todos los días llegaban poniendo su carrito y se lo llevaban a la noche, terminaba la noche y se guardaban su carrito.
Hasta que les digo, oye, ¿por qué todos los días traes un carrito y lo pones en la mesa y luego te lo llevas? ¿por qué?
Dice, es para que no me muevan los niños, mis equipos. ¿cómo?
Dice, es que aquí hay un niño que le da por mover equipo. Entonces, si le dejo el carrito, ya no me mueve nada.
¿cómo crees? ¿en serio?
Sí, aquí en la w. ¿tú viste que alguna vez les movieron los aparatos o algo así?
Sí, me consta de que dejamos ajustadas las cosas en la noche y al otro día están movidas. Y no se queda nadie, nada más los de seguridad en la puerta.
Entonces, se da cuenta, dejamos todo seteado, al otro día llegamos temprano, eso está desconectado, eso está movido y aquí no hay nadie. ¡madre mía!
¿eso es lo otro fuerte que no se iba a platicar? No, en chapultepec me pasó una muy fuerte.
¿aquí en televisa, chapultepec? Aquí en televisa, chapultepec.
Estaba yo trabajando en la noche llenando mis reportes, el foro estaba completamente vacío, el foro c, en medio había un piano de cola grande como el que está aquí afuera. Y de repente empiezo a oír una melodía muy preciosa, muy bonita.
Yo dije, ay, alguno de mis compañeros se quedó y sabe tocar el piano. Pero me quedé pensando, pues no hay nadie de ellos que toque el piano, entonces ¿quién es?
Y entonces, de estar sentado y nada más hacer este movimiento, yo podía ver el piano. Me asomo y el piano estaba cerrado y callado.
Cerrado. Cerrado el piano.
No sabes el trabajo. El trabajo que me costó salir de ese foro esa noche.
Porque además lo tenía que yo apagar por completo y cerrarlo. ¿y atravesarlo?
Y atravesarlo. No, man, yo renuncio.
Tenía yo que bajar del primer piso. Mi oficina estaba en el primer piso, tenía yo que bajar las escaleras, atravesar el estudio donde estaba el piano.
Recuerdo que cuando pasé frente al piano le digo, ya me voy, puede seguir tocando, con permiso, y me salí. Esos pianos todos los días los afinaban en la mañana.
Iba gente de los músicos a afinarlos. Y entonces les pregunté, oye, ¿a ustedes les ha pasado?
¿les han tocado el piano? Y todos se rieron.
Ja, ja, ja. Ya te pasó, ¿eh?
Le digo, sí, ya me pasó. Dice, sí, es normal.
Eso fue en chapultepec. Qué fuerte, caray.
Lo platico y todavía tiemblo. Claro, no, no, no.
Sí, es que sí está fuertísimo. ¿y por qué será?
Digo, evidentemente es el lugar, pero también hay personas a las que les puede pasar más, que son más receptivos, o no. Pues fíjate que...
¿tiene algo que ver con el ingeniero, o es el lugar, o son las dos cosas? Son las dos cosas.
Hay personas que sí son mucho más sensibles y a lo mejor su energía, su frecuencia, hace que, o sea, permiten que este tipo de cosas ocurran. Pero también hay ambientes, momentos, donde ocurren ciertas cosas que tienen que ver con los astros, en fechas en específico.
Donde siempre pasan ciertas cosas, en ciertos lugares. Y lo último que me pasó, fuerte también, había un estudio...
¡siéntese, hije! Había un estudio que tenía yo que mandarlo a cerrarlo.
Tienen que ir a cerrarlo, apaguen las luces y ciérrenlo. Todas las noches era así.
Y nadie quería ir. No, es que yo no quiero ir.
Que me acompañe alguien y demás. Nunca entendí por qué.
Hasta una noche que me tocó quedarme en la casa de mi abuelo. Quedarme trabajando solo.
Recuperando una cámara. Estaba yo a mitad del estudio con la cámara soldándola.
Y de repente empiezo a sentir un frío. Como las películas, clarito como película.
Un frío espantoso. Se te erizan los vellitos de la piel.
Y de repente volteo. Y a la mitad del estudio estaba lo que nosotros en chapultepec le llamábamos la señora de negro.
Era una mujer con sombrero de ala ancha negro grande. Encima tenía un velo transparente precioso.
Pero estaba flotando a la mitad del estudio. Me aterró ese día.
No, bueno. Traté de rezar todo lo que me sabía yo.
Diosito, si me vas a llevar, pues, ni modos. Recé todo lo que pude.
Y de repente, así como apareció, se fue. Volteé y ya no estaba.
Salí corriendo del estudio. ¿cuánto tiempo entre que apareció y desapareció?
Pues, unos dos o tres minutos. No mames, es muchísimo.
Todavía diez segundos y eso. Y lo peor del caso es que no podía yo correr a la puerta porque ella estaba en el camino de la puerta.
Entonces, caminar hacia, era caminar hacia ella para tratar de salir. Y dije, no, aquí me quedo.
Qué fuerte. También estoy temblando de eso.
Nunca lo comentaste. Digo, dios, no es que puedan ser mucho, pero con recursos humanos o algo así de, oigan.
Yo no me quiero quedar aquí en las noches. Ese era cuento en pasillos, ¿no?
Porque todos, todos mis viejos compañeros me decían, "abusado con la señora de negro, abusado con la señora de negro". Y oías pláticas de la señora de negro.
Y yo creí que era puro cotorreo. Hasta ese día que lo viví, dije, "ay, ya conocí a la señora de negro".
Nunca en tu casa viste nada. Nunca, o sea, es aquí.
Y platicando ya después varios años con la gente de chapultepec, me dicen que la han visto en los edificios de las oficinas. Algunos secretarios la han visto pasar.
Y hoy en día, cuando te quedas en la noche, ¿todavía te sigues quedando mucho en la noche? Sí, varios días, sí.
¿y no te da miedo? O sea...
No, ya después de... Ahora sí, como dicen, ya estás curado.
Ya después de vivir estas dos, ya, ya no. Ya no me da miedo.
Guau. A veces les digo, buenas noches, ya me voy.
Yo me despido de ellos con ganas.