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Y siempre decía, quiero comprarle las cosas que le gustara a mi mamá, que es de buen gusto la señora rufo, ¿cómo no? Terminé mi primer proyecto y con eso, porque aparte no me pagaban mucho.
Pero lo junté todo, todo, todo y de ahí me fui a comprarle su regalito a mi mamá y mi coche. Está muy fresa, muy fresa.
¿eres una vez un miembro? Sí, un miembro.
No se vale contratar gente de la vida galante, ¿eh? No, ¿por qué no, güey?
Si era su sueño. Si era tu sueño, ¿qué, güey?
Si era tu sueño, güey, no me lo... Alguien seguro lo puso.
Chicharito dijo suena... Ah, mira, que se compró un masaje erótico.
¡no, mames! ¡una, dos, tres!
¡ese güey! No, sí, claro.
Ya está bien, neta. Todos, todos dijeron que tú, güey.
¿cómo va a ser su sueño? A ver, a ver, a ver.
¿qué concepto te tiene este programa, güey? Diosito.
Decisión unánime, güey. Todos están molestando que hay todo ese...
Pues bueno, mi vida ha sido... Gracias a dios.
No muy buena. Soy un símbolo sexual.
No muy buena. En veces sí, en veces no.
Claro. Güey, todas las veces que tú has contado que no se te para, güey.
Bueno, la cosa es que se acuerdan de los pirrumas... Ah, y ya dije que sí, ¿verdad?
Ah, sí, yo. Sí.
¿de los pirrumasajes? Sí.
Ah. Al lado donde...
Yo nunca fui a esos laboratorios. Mi padre perdió la vida.
No, porque... Bueno, al lado...
¿perdió la vida? Mi jefe...
Ah, ya, al lado. Estaban en la ditregal, ¿no?
Sí me acuerdo de esos, fíjate. En periférico.
¿y antes no los masajes? En periférico.
Y entonces cuando me alcanzó, sí fui. Y llegabas y pues había muchas chicas muy guapas.
Era un sueño. Sí, había...
Era un sueño. Además, llegabas y...
Pero no había más lugares, no había más lugares aparte del que estaba al lado de... Pero que era muy caro.
Es que se tenía alberca, le daban el sol, había jacuzzi. Ah, ¿verdad?
Sí lo conoces, güey. Es que, güey, nosotros grabábamos ahí, porque...
Ah. En la gran locación.
Nada más grabábamos. En la gran locación.
Bueno, entonces, ah, ¿verdad? Llegabas al jacuzzi, echabas tu chupecito, llegaban las bellas damas.
Llegaban las champions, güey, cuando era entre semana. Bueno, pues llegaba la bella dama y decían, ¿vapor o normal?
Y a mí me gustaba el vapor. Ajá.
Y entonces te hacían tu masaje. Acá.
Y además estaba bueno el masaje. Sí.
Y si entraba, dijeron. Y entraba la dama.
Y cuando estabas con estrés, llegaba la dama y te daba tu masaje. Te bañaban antes.
Ah, te bañaban, sí. Sí.
Estabas bien enterado, güey, como que no nada más grababas y todo, te quedabas después al invitado. Yo he investigado muchas cosas, güey.
También sé de la segunda guerra y no había nacido, güey. Es que hay que...
Es que... No tanto.
Es que hay que investigar de la vida. Yo creo que es importante.
Dudoso, dudoso. Bueno, ¿y luego?
Y bueno, ya después decía, ah, se puede poner de lado, o sea, de frente. Y ya en ese entonces...
Boca arriba. Ya boca arriba.
Ahí, en esa época estabas delgado. ¿cómo va a querer su relajación?
Ah, sí. Ah, te desean la luz.
Tu relajación, relajación. No mames.
Y decía uno, ¿puedo tocar? No, porque uno es educado, ante todo lo educado.
Solo ahí eres educado. Recuerda las instrucciones y cada paso vívidamente.
O sea, consensuado, consensuado. Sí, todo consensuado.
Y te decía, ¿puedo tocar? Adelante.
Se quitaban su sostén y ya podías... ¿puedo dar un beso?
No, ya te enamoraste, güey. No eras tan decente, güey.
No, no, no, no. Bueno, pues, ay, ay, ay, ay, también ahora todos somos bien decentes.
Bueno, la cosa es que ya, pues, me alcanzó para que me hicieran acá lo que viene siendo una chamarra. Te alcanzó para el cuatro manos.
Para el cuatro manos. Y eso fue lo que siempre soñaste pagar.
Ese fue tu sueño, qué raro. No, porque había como que los títulos eran, tailandés, portugués, cuatro manos.
Chicos, piedras. Bueno, yo que nada más voy a su milla.
Érase una vez un miembro. Hasta acá, hasta acá se le...
Testicular, acá. Puedo, pudo comprarle cosas a su familia y un coche.
No. Ay, cosi.
Sí, güey. Esa mamada es de un, dos, tres, este güey.
No. Acá lo cursi.
Yo creo que de este güey. Tienes cara, es que te conozco muy bien.
También. Una, dos, tres.
Ya digo. De este güey.
Ah. Picha nepo, baby, güey.
No mames, güey. No mames, si traía...
Ay, ay, ay, ay, ay. Ay, ay, ay, ay.
¿qué le compraste a tu papá, güey? No mames, si traías hasta...
No mames, güey. Pichín, no mames.
No me metan, güey. Permítanme, por favor.
Y luego se quejan de mí, de mis... Ajá, güey.
No, ahí te va. Prefiero las chairas que le hacían este güey...
No, no, no, no. Que tú qué le compraste a tu papá, güey.
Si ya no te... No, pero te voy a decir que...
Sí. O sea, sí, yo sí crecí bien bonito así todo.
Sí. Muy, muy, muy chulo, ¿no?
Sí. Y entonces, pues yo sí veía que mi familia se arreglaba cosas padres, y yo siempre llegaba con mi pinche regalito de...
Pues lo que me daban de domingo, entonces sentía como muy feo, y siempre decía, quiero comprarle, pues las cosas que le gustara a mi mamá, que pues es de buen gusto la señora rufo, ¿cómo no? Sí.
Entonces yo decía, ay, nunca le puedo... Y siempre...
A veces le compraba cosas, pues muy equis. Y si sentía feo, decía, ay, no, pues luego su marido le da cosas, güey, ¿no?
Cosas de verdad. Ajá, y entonces yo decía, güey, algún día...
Te hice un dibujo en la escuela, mamá. Sí, no, o le hacía como de vale por ir por un helado, ¿no?
Entonces sí, siempre dije, cuando yo trabaje, quiero regalarle algo padre a mi mamá, que venga, no es que lo necesitara. Y después de eso, alguien que ustedes conocen muy bien, la primera vez que yo empecé a hacer una novela en televisa, me dijo el güey, saludos, me dijo, no vayas a cometer la p...
Que todos cometen, de irse a comprar un coche. ¡ah!
¡por! ¿en qué andamos?
¡por! Y entonces, pues, este, terminé mi primer proyecto, y con eso, porque aparte no me pagaban mucho, pero lo junté todo, todo, todo, y de ahí me fui a comprarle, pues, su regalito a mi mamá, y mi coche.
No, no muy bueno, pero... Pero bien, se...
Pero andaba yo bien orgulloso en mi coche. Pero la pendejada de no comprarte un coche es para que te compres una bicicleta, ¿o qué pedo?
¿qué dijo? O sea, ¿qué le compraste a tu jefa?
Una bolsa, una bolsa. Ah.
¿qué le diste, gastaste? Y ustedes se quejan de...
No recuerdo, pero sí fue un... Más que sus masajes, ¿no?
Sí, más. Ah, sí.
Güey, pues me alcanzó para que me dieran una ayudada. Yo pensando en mi madrecita y este pensando en...
Ah, yo otra vez. Érase una vez.
Eres rmrms un miembro... ¡no!
Que se compró un coche. ¡no!
Pero es que, miren, yo... ¡una, dos, tres!
Ya, si se pendejo. Bueno, por eso, pero es que te voy a decir una cosa, al fin y al cabo, o sea...
¿qué te compraste? Un yeta, un yeta.
No, no, no, hombre, no tenía ni para suicidarme. Ahí te va el tema, caribe.
Mi hermano, armando, tenía una batería. Tocaba cabrón, el pinche gordo, la batería.
Tocaba y tomaba clases con tino contreras, que era un gran maestro. Pero bueno, el tema es que él tocaba y él ya había tenido más lana porque él había hecho el maleficio.
Y entonces era como niño famoso y el perro y el demonio. Ustedes no se acordarán, pero se le metía el demonio a...
No, la señora sí se acuerda. Sí, bueno, sí.
Con ernesto alonso. El tema es de que tenía su batería, tenía dinero.
Llegó del internado y yo le dije, oye, gordo, vamos a juntar acá, si quieres yo te llevo y todo, pero pues hay que comprar un coche. ¿a los dos?
Pues yo, era más dinero de él, ¿no? Pero el coche más para ti.
Pero yo te lo manejo. Pero él no tenía la edad.
Yo te lo manejo. Yo te lo manejo y me dijo, pero ¿estás seguro?
Sí, güey, te llevo a donde quieras, te llevo, te traigo, luego vas aprendiendo. Le llevo cuatro años.
Y él dijo, ¿tú crees que seas...? Sí, pero vende la batería.
Todo me lo echa en cara. Vende la batería.
Qué cabrón, o sea, el coche que te compraste ni siquiera fue con tu dinero, güey. Manipulín.
Es que hay que llevar manipulín. No, pero mi hermanito chiquito, el gordo, le dijo, va, órale, y compramos un renaultcito 5, el famoso zapatito.
Qué buena nave, me encanta ese coche. Es un zapatito, las nuevas generaciones.
¿cuánto costaba en esa época, más o menos? No, es que, híjole, no sé, ¿cuánto costaba?
Treinta millones. ¿por qué eran millones?
Ah, ¿por qué eran millones? Bueno, pero es que, no, una madre, porque este era parte semi, semi, semi nuevo.
O sea, era un zapatito, sus llantitas, y ya sabes, tú eres de renault, pero aparte le lo arreglamos, le pusimos su estéreo, clarión, luz neón abajo. No, no, no, no, fíjate que no, no, mal gusto, no.
Le pusimos pinche sonido. Un saludo a la banda de guapa, eh.
Sonido que pesaba más que el coche, unas, acá, bocinas, unas tortugas de mal gusto. Buffer y todo.
Juntados, colgados. No, no, no, mi hermano, no sé de dónde saliste, pero no, aquí, nada más, ta, ta, ta.
Y armando me decía siempre, bueno, ¿y cuándo lo puedo manejar yo? Yo le decía.
Creo que no es el momento, creo que no es el momento, aurelio. Es que no tienes la edad, gordo, no tienes la edad.
Y luego me decía, mi mamá, ¿por qué te llevas el coche? Si tú le dijiste que lo ibas a llevar a todos lados, si tú no lo has llevado a él, es que mamá, fui, vine, y entonces, el traje.
A nadie le gusta salir. Entonces, me decía, tú tienes que llevarlo a donde quieras, donde dijiste.
Entonces, el tema es de que tuve mi primer coche, pero me lo acabó disparando mi hermano con su batería, del maleficio y quinceañera. Pobre güey, dejó de tocar la batería para que...
Pero tuve mi sueño. Y va a ser el baterista de maná, güey.
Güey, no mames, pudo haber sido baterista de maná o algo así. Exacto.