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Agradezco con todo mi dolor, siempre lo voy a comentar, que en este momento esté con su papá. Es que he sido duramente criticada porque tengo tierra de por medio.
¿cuántos hijos tiene tu hijo? Mi hijo es la tercera niña.
¿tercera niña? Bueno, tiene una niña, un varón, y ahora otra niña.
Y tengo otro nieto que es por parte de mi hija, luca, y los cuatro me traen como loco. Y cuando me enteré que cris estaba embarazada, pues obviamente, ya sabrás, el hombre que llora, yo sí dejo aflorar mi sentimiento.
Yo creo que la palabra llorar es una composición. ¿y cómo te dicen?
¿me dicen abuelo o no? Luca me dice, abu, de toda la vida.
Yo le digo, abuelo, güey, y me dice, no, abu, ok. Un día, en el rancho chiquito, dos años, tenía mi nieta, alesia, y empieza, abu, abu, así me hacía.
Y yo no le estaba haciendo caso, porque estaba haciendo algo de las adornos aquí, y de repente me dice, abuelo. Y volteo y le digo, ¿cómo me dijiste?
Y ahora me dice, abuelo, penichón. ¿abuelo penichón?
Yo ahí, mira, me calambré, me deshice, o sea, como gelatina me quedé. Y ahí se quedó, y ahora me dicen todos abuelo penichón.
¿y a partir de este programa, todos? Abuelo penichón.
El penichón. El abuelo penichón.
Pero fíjate que fue algo genial, espontáneo, de la niña. A mí me volvió loco y me trae loco.
Pero siempre nos encanta verte, en donde sea que estés, y sobre todo aquí en etas, muchas gracias por acompañarnos. Gracias por invitarme a este programa, gracias por hablar de nosotros.
Gracias, arturo. Oye, checo hernández está con nosotros, en un programa que siento que tú tendrías exactamente que estar sentado donde estás.
O sea, ¿qué quiere decir ser hombre hoy? ¿qué quiere decir hoy la masculinidad?
No, pues creo que ya se dijo todo, ¿no? ¿no va a decir lo que yo ya estoy haciendo primero?
A ver. Sin, con todo respeto.
Porque, o sea... Ese con todo respeto es...
Con todo respeto. Ya suena que ahí viene el madrastro.
Ya dolió, ya dolió. Con todo respeto.
No, no, no. O sea, ¿por qué, por qué tú puedes hablar de masculinidad?
Solo, no solo porque eres hombre, sino porque eres, no sé si es la palabra de ser experto, pero ¿cuáles son tus credenciales? Saca las credenciales.
Siempre me saca las credenciales. Siempre me preguntan si soy psicólogo y les digo que no.
Ok. La realidad es que mi historia es 18 años en el mundo corporativo.
Y vengo de una familia de provincia. Soy de celaya, de una familia tradicional.
Una mamá adelantada a su época. Mi papá fue hijo de un general.
Se muere cuando mi papá tenía 11 años. Y lo que sucede después de ahí es que en el tiempo me cría sin ninguna figura masculina cercana a él.
¿por qué? Pues porque no había tíos.
Los tíos se fueron. Mi abuela tenía un hermano.
El único, este hermano simplemente nunca apareció. Y entonces mi papá creció de los 11 hasta los 21 años sin una figura masculina.
Ahorita vas a ver por qué te voy a contestar. Entonces en el camino, ¿qué es lo que sucede?
Pues creció viendo y creció culturalmente tomando todo lo que iba alrededor para formarse como padre. Y de repente le toca a un hijo como yo, ¿no?
Que le rompe el patrón y le rompe los esquemas tradicionalmente. ¿por qué?
Porque desde muy pequeño siempre estuve muy conectado a lo que era. O sea, emociones, a muchas de estas cosas.
Siempre que escucho este, los hombres. También lloran.
Digo, el llorar es solo una forma de manifestar las 30 emociones que existen según la psicología. Las 6 básicas y las otras 25 que hay, ¿no?
Entonces en este mismo camino lo que sucedió es que me di cuenta que conforme yo iba avanzando en el tiempo, me fui convirtiendo un poco en lo que mi papá era también, ¿no? Mucho más lejano, mucho.
Y llegó un punto en el que en el mundo profesional él puso la vara muy abajito. Y yo cuando lo pasé.
Entonces pasé de voltearlo a ver cómo hay mi papá, al que yo le tenía miedo, al que... Pues porque de repente, pues sí hubo algunos golpes y algunas cosas que yo no entendía el por qué.
O sea, no entendía por qué me pegaba cuando tenía malas calificaciones. Y ojo, nada del otro mundo.
Un cinturonazo y esas cosas que sabemos que no pasa nada. Y entonces en ese mismo camino lo que sucedió es que yo decía, estoy traumado.
Mi papá me golpeaba. Y luego logré entender que este señor me dio con lo poquito que le dieron.
La base de masculinidad que tengo hoy. Pero llegó un momento en el cual me cansé de hacerle la guerra.
Y de hacerle la guerra, porque empecé a tener rasgos de él en mi paternidad. Tengo dos niñas.
Y ahorita voy a ser papá a los 51 otra vez. Entonces...
¡oh, guau! Sí, sí, sí.
Y entonces en el camino lo que dije es, no voy a poder ser un mejor hombre hasta que no sane a este señor. Claro.
Y entonces empecé a trabajar. A trabajar en eso.
Y hace cuatro años, después de la pandemia, me buscan de un editorial. Y me dicen, oye, pues nos gusta mucho tu historia.
¿por qué no haces un libro? Y le digo, ¿qué crees?
Tengo cuatro o cinco años escribiendo. Por un proceso de drenar, de sacar.
Porque aparte escribo bien. Entonces juntaron todo eso, lo pusieron en un libro y lo lanzamos.
Se llama el libro. Y el viaje al barbón se llama.
Porque fue un viaje literal donde hablo de muchas cosas. Y ahí cuando estaba...
Haciendo las entrevistas, ingrid coronado me dijo, oye, barbón, ese es un libro de masculinidad. Le digo, ¿cómo?
No, es un libro de los hombres de la generación x. Y me dice, no.
Es un hombre mostrándose vulnerable. Me dijo, ráscale un poquito por ahí porque hay mucho más.
Y entonces dije, bueno, voy a empezar a ver. Y dije, ¿qué hago?
Empecé a ver esta historia y empecé a ir a compañías. Y empecé a hablar de lo que me había pasado, de cómo estaba.
Y qué estaba haciendo para... Para tener esta mejor masculinidad, ¿no?
Porque yo creo una cosa bien importante. Hace un par de semanas publiqué uno de los podcasts que tengo, que se llama movimiento, donde estuvo víctor zadia, que es uno de los fundadores de lambert, que es la asociación de medicina de estilo de vida, ¿no?
Y víctor dijo una cosa. Dejemos de decir esta onda de las nuevas masculinidades, porque ya no es nueva, ¿no?
Es la realidad. Antes había un guión.
Ese guión de vida que nos dieron nos servía a todos. Entonces...
Entonces, el de pareja, el de papá, el de todo. No, más bien no le servía a nadie.
Parecía que le servía a nadie. Parecía que nos servía a todos, ¿no?
Pero entonces había muchos bien cómodos en el guión, ¿no? Y entonces el guión era, pues, ah, está bien, mientras en tu casa todo funcione bien, pues tú puedes ir al golf y siempre me dicen, ¿no odias el golf?
Y le digo, no. Pero es el claro ejemplo de cómo te puedes ir a hacer deporte tres veces a la semana y regresar ahogado de borracho, güey, ¿no?
O sea, no tiene nada que ver. Y eso y mil millones de prácticas.
Mil millones de prácticas más. Y cómo, cómo los hombres hoy viven, eh, quiero decir la nueva era de la mujer, pero no es la nueva era, igual que ya la, ya no es, o sea, ¿cómo viven ahora la mujer?
La evolución social que hay ahorita más bien. Eso me gusta más.
Sí, a ver, la realidad es que hay que, hay que aceptar que estamos en un momento de transición y de cambio. Y el péndulo parece ser que de estar acá, pues ya se está yendo al otro lado.
En algunas cosas, no en todo, ¿no? Esa es una realidad, o sea, hay algunas, y hace rato hablaban del feminismo, el feminismo hegemónico, ¿no?
Y el feminismo hegemónico es el péndulo del otro lado completamente. Y a nadie nos sirve, ¿eh?
A nadie. El extremo.
Es el extremo completamente. Hay una señora que se llama...
Yo creo que lo único que sirve es que es un movimiento natural para poder llegar al centro. Sí, exactamente.
Marina castañeda tiene un libro que se llama, este, machismo invisible. Si no lo han leído, tú que tienes, este, hijo varón, léanlo, por favor.
Es muy lindo. Yo pensé que era tú que tienes traumas.
Tú que tienes traumas. Léanlo.
Es muy bonito. Bueno, porque define el machismo, lo que es.
Y el machismo no está 100% asociado a los hombres. Es la forma en la que nos relacionamos hombres y mujeres.
Claro, tiene que ver con el poder y tiene que ver con la corrupción. Y tiene tres cosas importantísimas.
El antagonismo. Al mundo le es muy conveniente que los hombres y mujeres tengamos este antagonismo.
En emociones, en roles, en trabajos, en muchas cosas. ¿por qué?
¿por qué conviene? Pues porque así estaba diseñado y así estaba bien.
Y entonces... Porque polarizar es más comercial que unificar.
Y controlar. Así controlas mucho más.
Vivir y vencerás. Exactamente.
Exactamente. Y la otra es que había esta batalla eterna entre hombres y mujeres.
Y lo que digo es que no es una batalla. Estamos aquí.
Ahora, más hombres sanos, más hombres conectados con lo que son, más hombres... A todos nos sirven.
Pero también me estás diciendo algo que me parece, o sea, justo que decían cómo están luchando los hombres. Pues creo que en un mundo donde las mujeres están trabajando, o sea, es la chamba básica que te van a mandar cualquiera a sanar a tu niña interior.
Tu relación con tu mamá, tu relación con tu abuela, o sea, tus relaciones cercanas es la única manera de prosperar y mejorar. Entonces, en realidad, lo único que necesitamos, pues son humanos que se trabajen.
La realidad es que mientras eso se sigue... Terapia para todos.
Femenino. Exacto.
Como si es de ella. Tú trabájate y ve al psicólogo.
Claro. Y los hombres...
Y ahora, las mamás de estos tiempos que hemos venido, bueno, ellas más chavitas, pero las que somos mamás que venimos... Que estamos como en este desangustiado.
Muchito de que venimos de una generación y que estamos criando a estas nuevas generaciones, cómo criar a nuestros hijos hombres, bueno, a los dos, pero sobre todo, exacto, a los hijos en esto que decimos bien las mamás, que estamos diciendo mal, para no irnos en este péndulo hasta el otro lado. Es bien interesante.
Yo soy papá de niñas. Ajá.
Y... Y una de las cosas que tenía bien claro desde el principio...
Es que quería hombres. Es que quería hombres.
No, ojalá. No, nada más.
No, no. El hombre es el que pone el sexo y llevo las tres.
Ahí está, ¿no? Las tres niñas.
Entonces... ¿la otra también va a ser niña?
También va a ser niña. Sí, por allá anda ahorita.
Este... Entonces, a ver, lo interesante de todo esto es que creo que la fórmula la tienes tú, donde digo que se ha roto este patrón, es porque cada uno sabe qué es lo que quieres de tu hijo.
O sea, ya no hay estos formatos tradicionales donde servía a todos para todo. No funciona así.
Ya no hay moldes. Y entonces, el tema profesional y esta discusión entre si el hombre lo hace bien o no lo hace bien, hay una cosa interesantísima, es que la conversación no es de roles, es de talentos.
Y entonces... Y la conversación tendría que dejar de ser género, lo dicen siempre, cuando el género no sea la discusión, entonces habremos avanzado.
Pero, ¿cómo de talentos? En casa, por ejemplo.
O sea, es que... O sea, yo...
Claro. En nuestra casa...
Eso es súper interesante. Es lo que tú decías.
Si el niño pinta porque... Yo hago el súper.
Yo hago muchas cosas. O toño.
¿por qué? Lo que tú haces bien, hazlo tú y lo que yo hago bien, lo hago yo.
O sea, es como... Porque sí, genuinamente yo lo hago bien.
O sea... Como lo que decía natalia.
A mí me gusta. Yo soy malísima para la logística.
Pero toño lo hace bien. Y toño es buenísimo.
Entonces, pues, es una cuestión de talento. Pero en realidad, si culturalmente seguimos pensando que eso es de género, ¿me entiendes?
, que solo me genera una culpa como soy una peor mamá, cuando en realidad soy buena para otras cosas. Claro.
No sé bien cuál, pero este... Y toño es muy bueno para...
No, pero eso es real. Sí, sí.
Claro. La realidad es que existen...
O sea, y va a sonar, bueno, no duro, pero es una realidad, es que existen hombres que son mejores papás que algunas mujeres mamás. ¡claro!
Sí, chingón de chingón. Pero eso es otra vez...
A ver, mi hijo... Pero no crees que otra vez es...
Regresamos a, por ejemplo, mi hijo, que en este momento está con su papá, y el cual yo agradezco. Porque si algo vio de mateo, de su papá y de su mamá, es que a los dos siempre nos gustó muchísimo hacer deporte.
Y hoy en día, pues sigue el ejemplo del papá, y yo agradezco con todo mi dolor, siempre lo voy a comentar, que en este momento esté con su papá, aunque al principio yo no entendía que hubiera tomado esa decisión. Y lo está haciendo muy bien.
¿y qué crees? Que he sido duramente criticada porque tengo tierra de por medio.
Porque si mateo estuviera viviendo en la misma ciudad, estaría la mañana con el papá, en la tarde conmigo, pero claro, tenemos de por medio tierra. Porque no es lo tradicional.
Y porque no es lo tradicional. Pero ahorita necesita el talento de tu esposo, o de tu ex esposo.
Sí, del papá, claro, está necesitando, y tiene al grandote, al de 19, y a mateo están en el club de toby, y hablan de hombres, y cosas de hombres. Y no es que lo esté...
Justificando, simple y sencillamente, así nos toca hoy.