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Yo soy divina. Yo soy divina.
No hay manera, aunque esté en la playa, tengo que dormir con calcetines. Pero no te los quitas a la mitad de la noche.
Y luego me los quito a la mitad de la noche. Y luego estoy en un hotel y se me olvida sacarlos, entonces me quedo sin calcetines.
Pero siento que el calcetín me da como contención para poderme dormir. Eso tiene un nombre en la psicología.
A ver. Se llama estar loco.
No, es como dormir con una cobijita. No, es contención, ¿no?
Contención de... Oye, hablando...
Solo ese tiene frío. Hablando de dejar vacío algo, el síndrome del nido vacío.
Bueno. Es que a ti te pasó con tu niño muy chiquito.
Sí, va a cumplir 12 años. Ajá.
12 años y me dijo, mamá, me quiero ir a vivir con mi papá y yo. O sea, galilea, ¿qué sentiste en ese momento?
Porque no me lo puedo empezar a imaginar, ¿no? ¿lloraste en frente de él?
Muerta en vida. Le supliqué, le pedí.
No lo creas. Sí.
Y me decía, a ver, mamá, es que entiende. Mi felicidad en este momento está con mi papá.
Y tú puedes venir las veces que quieras a mi casa y siempre las puertas van a estar abiertas para ti y yo. Pero, ¿qué razón te dio?
¿el que ya conviví con su papá? No.
Yo siento que hubo, por una situación que pasó, yo siento que mateo se sentía muy responsable por cuidar a su papá. Guau.
Y me lo dijo también la terapeuta. Y ahorita se los puedo contar con dolor todavía en mi corazón, pero antes no podía ni platicarlo.
No. Ay, yo me acuerdo.
Yo también. ¿te acuerdas?
Yo no podía ni platicarlo. Pero la terapeuta me dijo, es que, gali, para tu niño, tú eres la conocida, la que la gente la quiere, que se quiere tomar fotos.
Y entonces, para tu hijito, tú tienes mucho cariño, ¿sabes? Pero su papá no.
Entonces, él se siente con la responsabilidad de estar con el papá. Claro, pero para mí era otra situación.
Para mí era sentir. Me moría.
O sea, sí, mateo, sentí que me moría. Andaba como zombi yo.
Y no sientes que en una sociedad como es latinoamérica en general, que los niños, los hijos más se quedan con la mamá. ¿no te sentiste muy juzgada en ese momento?
A cien por ciento. Pero bueno, me he sentido juzgado por otras cosas.
Por existir. Por todo, o sea, hasta por eso, por sonreír, por lo que sea.
Y claro que me sentí muy juzgada porque entonces decía todo el mundo, güey, es la peor mamá del mundo. No, normalicemos.
O sea, también que los niños en cierto momento toman decisiones y eso no tiene que ver con un error de un papá. O sea, que gente, por favor.
Claro, claro. Pero es muy normal que en méxico, que es un país matriarcal al cien por ciento.
Cien por ciento. Y que siempre es la mamá la que cuida a los hijos y así.
O sea, que un niño decida irse con su papá, lo que hace en el psique nacional es como, ok, entonces la mamá tiene la culpa. Porque quién escogería eso si no fuera porque la mamá lo trata mal, ¿no?
Pero porque te le saliste del huacal. Porque al final eres todo lo que, lo que creo que acompleja mucho a la banda.
Y sabes que también me he dado cuenta que hay muchas mujeres en la misma situación. Ya conforme han pasado los años, lo he ido acomodando, lo he ido trabajando, he respetado esa decisión de mateo y espero que, no espero, estoy segura que un día va a decir, güey, o sea, au, mi mamá, ¿sabes?
Qué fuerza. O sea, porque aparte no, no fue una decisión fácil para mí, ni para él, ni para el papá, pero lo hemos ido acomodando como, como es, como esta familia disfuncional que somos.
Y ahora que lo veo en su adolescencia y que está viviendo con el papá y con el mayor, los voy a digo, qué padre que se estén acompañando los hombres. Y sobre todo en esta adolescencia, preadolescencia de mateo y adolescencia del otro, lo maduro que es mateo.
Lo maduro que se ha vuelto, la manera como lo hemos ido acomodando, pero claro, es mi niño, ¿sabes? Sí, pero también él va a voltear y va, yo siento que eso, te lo dicen todo el tiempo, no lo entiendes hasta que lo vives, que eres adulto y volteas a ver cosas que hacían los papás o cómo acomodaron ciertas decisiones que al final estás chambeando un chingo, yo te veo siempre con mateo y tratando de involucrarte, involucrarlo y lograrlo.
Sí. Y me parece muy admirable y siento horrible que al final todo, todo es como culpa de las mamás.
Sí, es muy, es el lugar común donde culpar. Y ahorita que lo dijiste me dolió mi corazón.
Ya sé, a mí me sigue doliendo. No, pero ¿sabes por qué?
Porque yo siempre vi muy fuerte a mi mamá y siempre me puse más del lado de mi papá, exactamente por lo que acabas de decir. Yo decía, mamá puede con todo, entonces me puse, cuando lo dijiste.
Veías débil a tu papá. Yo veía a mi papá siempre menos fuerte que a mi mamá.
¿qué es lo que hacen los papás con los hijos también? Sí.
Sí. Siempre te vas como con el que dices es más débil y el hijo que ves más independiente y más así.
Más fuerte. Lo vas no descuidando, pero lo dejas ser más.
Ay, no, ¿en serio? Sí.
Yo lo he visto muchísimo en familias donde, donde a ti te pasó en tu familia. Sí.
A mí también. O sea, que fue en serio, pero a mí me pasó con mi hermano.
Siento que yo, como me pasó con mi hermano, trato de no hacerlo con mis hijos. Tengo esa conciencia.
Ojalá que lo logre. Pasa mucho en las familias.
Sí. Que al más fuerte.
Que al más fuerte, al más independiente, al más, al que menos necesita, es al que más descuidan de alguna forma para darle la atención al que más. Oigan, no solo eso.
Yo me ponía mucho más rebelde en mi casa porque, como para tener la atención de mi mamá, porque artemisa era tan buen estudiante, muy madura, muy tranquila, que yo, la verdad, como yo decía, bueno, entonces, ¿qué lugar ocupo? ¿cómo jalo la atención de mi mamá?
Voy a, voy a buscar algo que escribí del nido vacío. No crean que estoy contestando mis whatsapps.
A ver. Para que sepan.
Es que escribí algo. Que estás comprando zapatos.
Pero, ¿de dónde, de qué libro? ¿qué?
No, yo lo escribí. Ah, tú lo escribiste.
Sí, hace poquito. Cuando se te fue el grandote.
Cuando se me fue el grande, dice, estoy viviendo una etapa nueva, diferente, hermosa, ser mamá de niños grandes, una nueva forma de maternar, abrazos más altos, preocupaciones más profundas y conversaciones que a veces duran solo dos palabras. Extraño silenciosamente quienes eran, ¿no?
Que es parte del nido vacío. Sin haberme podido despedir nunca de ninguna de sus etapas.
Y mientras, me enamoro de las personas en que se están convirtiendo. Existe un duelo en dejar de ser el centro de su mundo.
Y al mismo tiempo, un orgullo inmenso en verlos construir el suyo. Y entendí algo importante.
El duelo que sentimos las mamás mientras nuestros hijos crecen, no es algo que haya que arreglar. Es amor, es puro y profundo.
Habla de los años invertidos, de las memorias que cargamos y de cómo muchas veces ellos terminan moldeándonos más a nosotras que nosotros a ellos. Y los crié para que seamos más amigas.
Y para que no me necesitaran, con la esperanza que aún así, siempre quieran seguir cerca de mí. Pasé años tomándolos de la mano, enseñándoles a mirar hacia ambos lados de la calle antes de cruzar.
Y un día, sin darme cuenta, ellos cruzaron solos. Miraron, decidieron, avanzaron.
Sin mi mano. Y aunque una parte de mí los extraña pequeños, otra parte descansa tranquila pensando que van a estar bien.
Y hoy en este día, solo quiero que sepan que son amados profundamente. Y que deseo que la vida les devuelva siempre.
La bondad que llevan dentro. Que pienso en ellos cada momento de mi vida.
Y que sueño con verlos vivir una vida feliz, plena y sana. Y que nunca duden de su valor.
Y que tengan el valor de perseguir todo aquello que quieran. Que ser su mamá seguirá siempre siendo el mayor privilegio de mi vida.
Yo, yo, uno de los momentos que me marcó de que entendí lo que era ser mamá. Es un viaje que hicimos, o si, hice contigo.
Estamos en tepoztlán y era pascua. Y de repente daniela de su maleta sacó huevos de pascua de colores.
Y se puso como a meterlos entre los cuartos y en los jardines. Y pensé, yo ahí ni era mamá ni lo estaba pensando.
Me impresionó mucho como esta mujer se organizó toda esta madre. Y además iba vestida perfecto, así coordinados perfectos.
Y este, dije eso es ser mamá. Es como.
Crearles mundos. Creo ese universo pensando en puedo hacer todo lo que quiero y compartirles.
Y nunca se me va a olvidar. Y me impresionó muchísimo.
Estaban felices tus hijos. Yo también.
Porque mi madre. Pero y quién nos prepara para dejar de ser mamás.
Es que nunca dejas de ser mamá. Nunca dejas de ser mamá, pero sí.
Dejas de ser como dijiste. Dejas de ser su centro de atención.
De hecho un terapeuta me dijo cuando fui a constelar. Me dijo deja de decir que no tienes mamá.
Tú siempre vas a tener mamá. Todo el mundo tiene mamá.
Y todo el mundo siempre es mamá. No importa lo que pasa.
Y como que en mi corazón me dio calma. Dije claro.
O sea, yo, yo anhelo mucho la versión de mamá que me puedo sentar con mis hijos adultos. Ajá, sí.
A tener pláticas profundas con ellos. Porque, porque empiezas a ver el cerebro que tienen, lo que han alimentado, lo que han decidido alimentar ellos solos.
Su cerebro y su intelecto. Sí.
Y o sea, porque va a llegar un momento donde tú ya no les vas a decir lee esto y haz la tarea. Y no sé qué.
Ellos solitos van a decidir cómo alimentan su intelecto. Claro.
Y espero que no sean tontos, ¿no? Porque también hay flojera a hablar con el que le dices, qué mamá, o sea.
No, sofía, no. No.
No. Six seven más.
Six seven. Ya va a pasar.
Pero eso es lo que mucho, lo que tú inculcas en ellos. Claro.
Cien por ciento. Pero también va a llegar un momento donde van a ser adultos y ellos van a decidir.
Eso sí. Cómo les sigue.
A ver, mi sueño es como cuando veo que consuelo se está escribiendo con palia. Yo con todo el mundo.
En la maternidad de todo el mundo. Pero luego que me dice.
Me cuenta algo. Me cuenta algo consuelo de algo que quiere pali.
Ay, no, es que este mi hijo pali de un sushi, no sé qué. Y te lo juro que antes de tener hijos fue una cosa que yo dije, no mames lo que está.
O sea, consuelo, su hija la busca para verla, para ir a conocer un sushi. O sea, me parece la cosa más chingona.
Sí. Increíble.
Porque pali es una mujer, güey. Claro.
Y está eligiendo a su mamá en la vida adulta. Esa.
Eso es el éxito, güey. Esa es la prueba de fuego.
Esa es la prueba. O sea, ese es el éxito.
Cuando uno se pregunta qué tan buen trabajo hice como mamá, yo creo que radica en que cuando nuestros hijos sean adultos, elijan estar cerca de nosotros. Eso, güey, cien por ciento.
Quieran verte. Aunque vivan en otro país y en otro continente, que elijan, si tienen un fin de semana largo, venirnos a ver.
Que elijan, si tienen quince minutos, ponernos una llamada. Sí, claro, güey.
Que elijan compartirnos una foto de lo que están comiendo o invitarnos al sushi. Para mí, el mayor éxito como mamá va a ser en que si mis hijos eligen estar cerca de mí como adultos.
Ya le hiciste. La logré.
Y aparte, tú la tienes difícil porque, o sea, generalmente las que, o se dice, o yo he visto que las que regresan son las mujeres más. Sí, es cierto.
Los hombres son los que regresan. Ay, sofía.
Pues tú tienes dos. ¿qué vas a hacer?
Ay, pero yo siento a tus hijos muy de que no se van a ir tanto, ¿no? No sé.
O sea, siento que volverán. Yo siento que van a volver.
Güey, ven, cuando tienen, es que cuando tienen pareja. Se van con la esposa.
Ah, sofía. Güey, lo tienes que considerar.
Es cierto, yo no sé. Yo creo que ya mateo con la, todo gira.
La novia. Al principio era, todo giraba alrededor de, de los amigos y el fútbol.
Y ahora gira todo alrededor de la novia y el fútbol. Güey, pero me impacta que mateo tenga novia, novia tan chiquito.
Güey, a los catorce, claro. ¿qué edad tiene?
Catorce años. Ay, ¿se da?
Yo ya vivía con el. ¿tiene novia los de segunda secundaria, ah?
Sí. ¿catorce años?
Ahora. En mi época, tu vida no podía girar alrededor de tu novia porque tú, bueno, a mí, en mi casa no dejaban que mi vida gira alrededor de ningún novio.
Pues muy buenos papás porque a los, a los quince años, no, a los quince empecé con mi primer novio, a los dieciséis me fui a vivir con él. Es que también.
Guau. Y es justo.
No sabía si contarlo, ¿no? Pero hablando de nidos nunca vacíos, este, mi abuela construyó un edificio con tres departamentos que era, ella siempre decía, eso es para mis tres hijos.
Pues en un departamento de sus tres hijos. .
En uno de esos tres vivimos mi papá, mi hermana, mi mamá y yo, y fue un tema muy cabrón para mí que cuando falleció mi mamá, yo no sabía, mi mamá y mi papá vivían ahí sin pagar renta. Entonces, cuando muere mi mamá, yo me entero como de toda esta situación de nunca dejar el nido vacío y no aportar económicamente, que es muy fuerte porque.
Pero los otros dos sí pagaban. Mis otros tíos no vivían ahí.
Ah. O sea, mi abuela rentaba dos departamentos y el, y el departamento tres.
¿por qué tenía que ser un problema si la que decidía fue tu abuela? Pero un poco es.
Sí, o sea, es algo que he trabajado mucho en terapia porque, este, y por eso mi obsesión de tener una casa. Cuando fallece mi mamá, un poco la idea de mi abuela era, ven a vivir, ven, tu hermana y tú vengan a vivir conmigo, a mi casa, y este, y desocupemos ese departamento.
Y en mi cabeza, como ella siempre decía, es un depa de cada hijo, yo decía, ese depa es de mi mamá. Uh -huh.
Y sí. Sí.
Sí, mi mamá hubiera fallecido antes que, este, no hubiera fallecido antes que mi abuela, ¿sí me entiendes? Entonces se volvió un tema espantoso.
No sé. De perder a tu mamá, enterarte de que tus papás no pagaban renta, sentirte huérfano y al mismo tiempo deudor económico de la abuela, como.
Pero a ver, espérame, eso era un poquito a lo mejor enojada tu abuela con la irresponsabilidad de tu papá. Ah, claro.
Probablemente. Claro.
O ella a lo mejor nunca le dijo, tienes que pagar, no sé, no, no sé cómo habrá estado. Pero.
O sea, yo me enojé muchísimos años con mi abuela y era mi, mi peor villana de mi historia que yo me imaginé. Y después lo entendiste.
Era la abuela. Y después en terapia yo también entendí, uno que era una persona en un duelo de un hijo.
Uh-huh. O sea, que nadie te prepara para reaccionar, eh, yo sigo pensando que es contradictorio lo que hizo.
Yo también. Y que muchos años después que yo me peleé con mucho de mi abuela, o sea, terminé viviendo con este novio por esa situación de, pues o me pagas renta o vienes a vivir conmigo, que creo que la abuela dijo, mañana va a estar aquí conmigo y yo la cuido, eh, yo terminé viviendo con mi primer novio.
Con cero preparación, no es una cosa que yo decidí, ni que él decidió, fue un rollo como de supervivencia y fue, eh, muy fuerte y. Pero tu novio, ¿cuántos años tenía que, que tenía un lugar para vivir?
Mi novio, yo tenía dieciséis y él tenía veintidós, y este, y una situación económica muy diferente por su papá, ni siquiera por él. ¿y íbamos a dejarlo a un lado que era ilegal?
Vamos a dejarlo a un lado. ¿vamos a dejarlo a un lado?
Era completamente ilegal. Era otro méxico, sofía.
Era otro méxico. Era otro méxico.
Que eso, no, no, lo que está diciendo sofía también lo ha tenido que trabajar un chingo en terapia, literal bote, güey, o sea, no, no está bien por ningún lado. Es ilegal.
O sea, es ilegal. No, tenemos que, tenemos que irnos a corte.
Ay, dios, ¿por? Tenemos que ir al psicólogo.
También. Otra vez.
Pero ahorita. Y al juzgado.
Pero yo creo que es importante que nos termines de contar. ¿sí?
Ahorita que realicemos el programa. No, pues no hay tanto más.
Sí, no, cuéntanos. Regresando, llega flavio medina para descubrir junto con nosotros qué pasa con los hijos que se fueron.
Yo soy divina. Abuela y yo ya saldamos todas las cuentas.
Ya saldaron. Pero ya no sé ni en qué me quedé.
Te fuiste a vivir, entonces, ilegalmente con tu novio. Me fui a vivir de manera ilegal con mi novio.
Porque tu abuela te obligó. Básicamente.
Y lo peor, ahí es donde se van a poner del lado de mi abuela. Mi papá se quedó.
No. En el departamento por un rato.
O sea, ¿a quién? ¿por qué las corrió a ustedes y a tu papá?
No me voy a poner del lado de tu abuela. Ah, no.
Ok. O sea, mi hermana.
Al contrario, güey. Mi hermana se fue un depa.
Yo me fui con este novio. Y este, y mi papá, muy responsablemente, ya no sé, o sea, todo el mundo en duelo.
Todo un cagadero. Exacto.
Mi papá se quedó. Y de ahí empezó mi pleito con la abuela.
Que la abuela, quiero que se vaya a guillermo, no sé qué. Y yo, pinche vieja culera.
Entonces, yo, mi lealtad al cien. Era con tu papá.
Era con tu papá. Y porque lo veía débil.
Y a la abuela la veía muy fuerte. Y dije, hija de la chingada.
Y al final, obviamente, mi papá se acabó yendo. Este, y yo tuve que trabajar mucho esa relación.
Porque me quedé, o sea, no volví a ver a nadie de mi familia materna durante años. Y lo trabajé muchísimo en terapia.
Y casi todo el inicio de mi carrera estaba un poco basado en lograr algo y que mi abuela lo viera. ¿no?
Como triunfar en algo y que la abuela lo viera y se arrepintiera y no sé qué. Y creo que sí lo he contado que cuando la volví a ver, este, pues le pedí perdón y me puse a llorar.
¿por qué? No sé por qué, pero no supe qué más decir.
¿y qué te dijo? Ella me dijo, lo último que pensé es que tomaras estas decisiones y te salieran bien.
O sea, la última opción es que te fueras solita y además lo hicieras bien. Y para mí ya fue como el triunfo de...
Claro. De todo ese proceso donde dije...
Y lo trabajaron alguna vez en vida el... Ella nunca te pidió perdón.
Jamás. Guau.
Jamás, jamás. ¿y a tu hermana?
Jamás. No, es que no creo que ella pensaba que estaba mal.
Es que ya no creo que ella pensaba que hizo algo mal. O sea, yo cuando hablé con ella pensé, genuinamente ella pensó que iba a presionar y que si presionaba más yo iba a acabar en su casa y ella iba a poner...
Claro. Es que la gente controladora además no suelta.
Su cuidado. Cierto.
Así piensa. Pero tu mamá, ¿cómo se llevaba con tu abuela?
Y lo más doloroso es que creo que mi mamá, o sea, mi mamá era una gran mamá, era muy protectora y creo que si ella no dejó eso cubierto, cuando mi mamá estaba muy enferma empezó a comprar muchas electrodomésticos y una computadora y como que armó el departamento. Ajá.
Evidentemente creo que lo último que pensó mi mamá que iba a pasar era eso. Que se quedaran...
Es que eso también es lo último que hubiera pensado. Ajá.
O sea, creo que el único error de mi jefa... No, no, lo último.
Fue confiar de más... Ahora...
... En eso.
Es precisamente hablando no de las abuelas, pero si hay papás que deciden cuando los hijos regresan, está bien que regresen con tus mismas reglas, o sea, con las reglas con las que tú te fuiste de casa o las reglas deberían de cambiar. Pues depende a qué edad te fuiste.
Incluso, pero en cobrar renta. Pero en qué situación los hijos regresarían, o sea, cuando regresan de la universidad...
Que se divorcian. ...
O cuando se divorcian. O que se divorcian.
Ay, no sé, pero... Yo te voy a decir, o sea, depende del contexto, pero las mismas reglas que le pones a uno de 15 no son las mismas reglas que le pones a uno de 20.
Yo te de acuerdo. Ni las mismas reglas...
O sea, a uno de 30, digo, es tu casa, tú puedes poner reglas que se te dé la gana, pero yo creo que también depende mucho de qué tanto quieres ayudar a tu hijo a... O sea, ¿cuál es el objetivo?
Ayudarlo a regresar, que otra vez arme su vida y se vaya, o que se quede ahí para siempre, o porque si quieres que se quede ahí para siempre, no le cobres renta, lávale el arroz... De las ropas, de la comida, si quieres que arme su vida y se vaya, entonces dile, perfecto, te quedas seis meses y para afuera porque sería lo bueno para él.
O sea, es que es muy contextual. ¿y no les gustaría tener un punto de vista masculino?
100%. O sea, como saber el otro lado de la moneda...
No, no, no, solo porque es flavio mendez. Aparte...
¡eso! Te queremos, te queremos.
Y yo... Te queremos, flavio.
Perdón, flavio, perdón. Sí, porque...
No, perdóname. ¿cómo están?
Que te queremos. Gracias por invitarme.
Gracias por volver. ¿quieren un punto de vista masculino?
No, es flavio. Ah, perdón.
Sí que... ¿cómo están?
Gracias por invitarme. Muchas gracias, flavio.
Un placer. Estar otra vez aquí.
Ya he venido unas tres veces, ¿eh? Nos encanta que vengas.
Nos encanta que vengas. Nos encantas tú, todo.
Que vengas a platicar. Hay gente vetada ya.
Sí. Tenemos una lista para una.
Qué bueno que no estoy ahí. Empezando por consuelo, por eso no está aquí.
No. Consuelo.
¿qué pasó? ¿dónde está consuelo?
¿dónde está? En acapulco.
En acapulco haciendo una película. Es película.
Es serie. Es serie.
Es serie, ¿verdad? Es serie.
Está feliz, ¿eh? Y viene y dice que nos extraña un chingo.
Y se va. Uy.
Flavio, ¿a qué edad te fuiste de tu casa? Creo...
No me acuerdo bien si a los 19 o 20. Ok.
Porque primero me fui de mi casa. Vivía solo con mis hermanos, porque mis papás ya se habían muerto.
¿con vos? Sí, los dos.
Con un... Bueno, con unos amigos.
Después mi hermana me rescató. Me fui a su casa.
¿cuántos hermanos son? Cinco.
Ok. Y me rescató mi hermana.
No me acuerdo si viví con ella. Yo creo que como tres, cuatro años.
¿y por qué necesitaba rescate, digamos? Pues porque estaba ahí...
Pues ya sabes, ahí... ¿valiendo madre?
Estudiando actuación. Valiendo madre un poco.
Y mi hermana mayor pues fue... Y me dijo, no, no, te vienes a vivir conmigo.
Y me dijo, no, no, no, te vienes a vivir conmigo. Y me dijo, te vienes a vivir conmigo.
Y me dijo, no, no, no, te vienes a vivir conmigo. ¿y tú regresas al nido?
Las hermanas, qué importantes. Porque siento que un hermano, lo vamos a poner.
Bueno. Si no hubiera hecho eso.
O sea, las mujeres. No, para mí, nido es artemisa.
Sí. O sea, ay, me hubiera gustado tener una hermana mayor.
A mí también. ¿cómo no?
Bueno, no sé si mayor o menor, pero sí. Los hermanos son increíbles.
Es que yo soy la mayor. Ah, ya.
Yo también soy la mayor. Yo te siento como la mamá de todos.
Va rescatando, te vuelves la mamá de todos. Yo rescataba a mi mamá.
¿de qué necesitas? Yo voy, yo te rescato.
¡pelea! Oye, entonces, ¿fuiste con tu hermana?
Fui con mi hermana, que no me acuerdo bien cuántos años exactamente estuve con ella, y ya después me fui a vivir solo. O sea, ¿tus papás realmente no les tocó vivir la parte del neovacío?
Al revés, a él. Sí, porque mi mamá se murió cuando tenía ocho años.
¿cuántas muertes, dios mío? Dieciocho.
Entonces, realmente vivíamos los hermanos. Estaba chiquito.
Sí, estaba chiquito. Yo sí creo, además, que cómo sales del nido determina el inicio de tu vida de una manera muy fuerte y no necesariamente negativa.
Por ejemplo, yo, aunque me dolió mucho lo de la abuela, considero, y tal vez te pasó lo mismo, que es parte mucho de quién soy yo y de por qué he logrado, pues no sé, lograr ciertas cosas que yo quería, protegerme y tener un techo, es justamente porque muy joven dije, puta, pues si no lo haces tú, no es como que... Sí, nadie va a llegar a hacerlo.
Sí, no es algo que está dado por hecho en ciertas familias, es como algo que todo el mundo da por sentado hasta que no lo tiene, y es como, puta madre, esto era muy bueno tenerlo. Les quiero contar un caso extremo de una amiga mía que ya creció, tiene mi edad, y es muy exitosa.
Es muy exitosa en lo que hace, y entonces su papá decidió hacerle una cuenta de todo lo que invirtió, invirtió en ella, digamos, para cobrársela, y, o sea, y le dio un número, no sé, fueron 450 mil dólares, y se los pagó. Cállate.
O sea, como que le dijo, pues yo invertí en esto, en tu educación, en tus clases de la tarde. ¿pero estaba pobre el papá o qué?
No estaba pobre, no estaba pobre, pero... ¡qué tacaño!
O sea, pero él le dijo, yo invertí todo en esto, o sea, ¡qué cuentachiles! ¡ese sí es un cuentachiles!
¡no te puedo creer! Historia verídica.
Es muy miserable. Se los pagó, los aceptó, se los gastó.
¿bien? O sea, yo siento que para mí eso hubiera sido como una ruptura, no sé, no sé, o sea, yo me lo hubiera tomado muy personal.
Para mí lo mejor que hay ahorita con mis hijos... Al precio del euro en esa época.
No, pero todavía lo trajo al tipo como lo monetizó hasta hoy, ¿sí me entiendes? Como, bueno, en ese entonces eran doscientos pesos y ahora son mil cuatrocientos, ¿no?
O sea, a la inflación... Pero ella fue muy exitosa, ¿o qué?
¡es! Ah, entonces su papá le dijo, gracias a mí tienes éxito, págame por todas las herramientas que te di.
O sea, no gracias a mí, pero en gran parte gracias a toda esta inversión que yo hice en ti. O sea, yo, por ejemplo, que me pongo en el lugar de, o sea, que mi hijo, que es su sueño, es el fútbol, y pues es un tema, ¿sí me entiendes?
O sea, todos los hijos, es una inversión. Claro.
Pero luego pensar y decir, fíjate que ahora... ¡qué orgullo!
Por eso te digo, yo... Yo todo lo que hago es para mis hijos, así lo veo.
¿sabes? Y espero que el día de mañana...
Que no digan, ay, qué carga mi mamá, sino todo lo contrario. Que chingona mi mamá que nos dejó esto.
¿sabes? O me dejó un techo.
Y no generar lealtades donde tu desprotección los desproteja a ellos, los pelea con alguien, o sea, yo otra vez trayendo a consuelo sus intimidades que me cuenta, pero que ella decía que ya tiene resuelto todos sus repartidos. Para que pally y su chico...
Porque cómo genera el dinero broncas en las familias y en general. ¿pero ese señor sigue vivo?
Necesito hablar con él, güey. Porque quienes iban cambiando, no, mira, conociendo a sofía quiere ir a salvar a su hija.
Quiero saber su versión. Pero me sorprende porque ella no...
Fue así como que... Sí, no lo tomó mal.
O sea, no se siente muy adentro, lo tomó mal. Hola, queridas netas.
Hola, angela. Bienvenido.
Vamos a las netas íntimas de nido vacío y nido llena. Pero unas fuertes.
A ver, natalia. ¿cómo crees que cambiaría tu relación de pareja cuando ya no haya hijos viviendo con ustedes?
Este... No, pues fíjate que mi hija tiene cuatro.
Entonces, ¿quién sabe? Entonces, ¿quién sabe?
O sea, puta madre. Yo sí creo que ese es un puente que solo puedes cruzar cuando está sucediendo, ¿no?
Porque literalmente tengo amigos... Tengo un amigo que se divorció y me dijo...
Me encontré con una persona con la que no sólo no conocía, sino que no me caía bien y no nos entendíamos y pues... ¡para afuera!
Entonces, todo puede pasar, ¿no? O sea...
¿quién sabe? No te estés metiendo así conmigo.
Galilea, ¿cuál ha sido el momento en que más has sentido que tu hijo creció y ya no te necesita igual? Imagínate.
Lo sentía a los once años. Esto cabrón.
O sea... Mejor no te cuente porque voy a llorar.
Todavía me duele muchísimo. Creo que es algo que nunca me va a dejar de doler.
Pero... O sea...
Tener un bebé a once años no tenerlo es horrible. O sea, la parte del sonido de no escucharlo en la casa...
Créeme que quien lo ha pasado no se siente muerto en vida. Así lo sentí yo.
Muerta en vida. Pero ya regresó.
O sea, va y viene, ¿sabes? Va y viene, va y viene como el tuyo.
Va y viene, va y viene. Y cada vez lo vamos acomodando mejor.
Y cada vez es más que quiera su mamá. Y yo sé que es como...
Los hijos son como... Así lo veo, como ligas, ¿sabes?
Que uno los suelta un poquito y sientes que se te van. Pero la liga siempre regresa.
Entonces... Ay, la sangre es la sangre y...
Yo sé que tarde o temprano... Acá está, mira.
Se eligen como adultos. Tarde o temprano...
Sabe que tiene a su mamá 24 -7. Sé que está mi hijo 24-7, pero...
En el momento que yo hubo un bebé digo, wey, ¿a qué hora se fue el mío? ¿a qué hora creció el mío?
Era un bebé, era alguien que dependía de mí. El pañal, la comida, la papilla.
Subíamos, bajábamos, ¿sabes? Es terrible.
Para mí el nido vacío es terrible. Te abrazo con amor.
Y empezó a los 11, gracias. Qué fuerte 11.
Sí, como dice guillermo, yo te cambiaba los pañales. Te amo.
Dani, ¿qué sería lo más difícil de volver? No, espérame, ángela.
Es que me sentí muy así. Es que tú también sientes eso.
Claro, pero el tuyo a los... 15, 16.
De sentirte a ti. Sí, sí, sí.
Pero ya, nos estamos acomodando. ¿qué le preguntabas a dani?
Aquí me voy a quedar, dime. Dani, ¿qué sería lo más difícil de volver a compartir en el mismo espacio con un hijo adulto?
Adulto. Si me preguntas ahorita, nada.
Nada, o sea... No, sí.
Te voy a decir que sí. La cama.
O sea, mis hijos mucho tiempo se pasaban a dormir conmigo en la noche. Y esto también te lo digo con dolor.
Yo decía, ay... O sea, cuando ya sabes, se pasaban y me pateaban.
Y amanecía con él aquí. Y así.
Y ahora ya no se pasan a dormir conmigo. Y no solo eso, ya no...
Hay manera de que vamos en una misma cama. O sea, tendría que ser del tamaño del foro.
No sé, para que lo supiéramos. Entonces, algo que...
Me chocaba. ¿sí me entiendes?
Me chocaba. Y sí, lo digo ahorita con dolor.
Me chocaba que se pasaran a dormir conmigo. Ahorita digo, ay...
¿cuándo se pasaban a dormir conmigo? Porque sí me despertaba.
Pero al final tenía su olor. Y su presencia.
Y como que su cuerpo. Y siento que compartir una cama ya no sé si podríamos.
O si se va a volver a suceder. Y en qué momento se fue, ¿no?
En la maternidad dicen que los días son largos, pero los años son cortos. Sí, cien por ciento.
Yo fui bienvenido a ser feliz con usted. La conexión que tienen ustedes.
Sí. ¿cuáles son los mejores recuerdos de tu abuela?
Sus abrazos. Que siempre me decía que siempre regalar una sonrisa al otro.
Que si tenía un peso lo compartiera. Su comida.
La comida. Sí, sus zapapachos.
Que me acompañara. Estoy muy agradecido con ella que me acompañó.
Sofía, ¿te emociona o te asusta la idea de reencontrarte contigo misma cuando tus hijos ya no estén en casa? Me emociona y además yo hago un trabajo muy específico para nunca olvidarme lo suficiente como para tener que reencontrarme conmigo.
O sea, constantemente me estoy recordando a mí misma que aquí estoy. Entonces espero que cuando se vaya yo no esté como bueno, ahora sí.
¿qué voy a hacer? Entonces yo le quiero demostrar a mis hijos que no se tienen que perder al ser papás o mamás.
Y eso lo hago trabajando, me voy de gira, sigo haciendo stand-up, sigo haciendo eso. Entonces, más bien yo creo que nunca me voy a reencontrar con mi versión anterior de hijos.
Nunca. O sea, esa versión ya se fue y está perfecto.
Sino más bien voy a seguir evolucionando pero nunca voy a sentir que me perdí. Lo sentí cuando me perdí.
Sí. Esa etapa, los primeros tres años de la vida de los dos, fue como ¿qué es esto?
Y ahorita ya es como ¡ay, qué divertido! Pero espero nunca tener que reencontrarme conmigo porque nunca me perdí.
Lo que está diciendo sofía es lo más cabrón de ser mamá para mí. Ese pedo me pasa todos los días con cada decisión que tomo.
Entre esto me haría estar cerca de emi, esto me haría estar cerca de nat y esa es una decisión muy perra que hay que mediar porque también pienso, o sea, ser mamá, no sé si yo estoy loca, a veces dan ganas de decir, nadie me hable, voy a renunciar a todo, a la chingada. Y luego digo, pero si hiciera eso sería en contra de emi y de mí, obviamente.
Pero dan ganas y por otro lado digo, si yo no medio, lo que estás diciendo de tus papás que es muy cabrón, si ellos no median su relación, sus viajes, sus cosas, y yo natalia no lo medio, ella cuando sea adulto no va a querer ir al sushi conmigo. Porque no van a tener que platicar porque tú ya no vives.
Y una señora loca así de que qué bonito parpadeas. O sea, qué difícil, carajo.
Yo con mi papá me llevo increíble porque tenemos mucho que platicar porque él sigue afuera trabajando, viviendo, aprendiendo, es que sí. Un día van a ser dos adultos que se buscan o no.
Oye, ustedes con el poder que tienen por ser mamás, que a mí me parece una maravilla la verdad, con el poder que tienen, con la intuición, con la conexión que tienen con sus hijos, ¿creen que puedan saber en qué momento van a irse al nido? Cuando son adultos y desde que son niños.
Yo creo que mi hija sabe el primero. Yo también.
Porque ella es súper, ella es de las que, o sea, dice mamá, me puedo ir al camp el siguiente año, o sea, el siguiente año cumple ocho. Es muy independiente.
Yo ya necesito, el otro día me dijo mamá, yo quiero ya crecer más y cuidar otros niños, tomar mis así, entonces le dije perfecto y le estoy dando más como tareas independientes de adulta. Y mi hijo, no, mi hijo va a ser mucho más como de, ay, pero ¿para qué me tengo que ir?
Yo también, mi grande, yo no me lo esperaba, flavio, que se fuera a los dieciséis, o sea, jamás me esperé que se me fuera tan chico, y mi chico sí siento que se me va a quedar aquí. Pero, ¿saben qué?
, vamos a ir a un corte. Es una gran pregunta.
Es justo lo que te iba a decir, gracias por tu pregunta y por tu comentario de nuestros superpoderes. Claro, son las dueñas del universo.
¿por qué no se siente así? Necesitamos platicar del renacer de la luna.
Sí. Por favor, les tengo que platicar.
Vamos al corte y nos terminamos. Volvemos con la especialista irene garcía, para que nos ayude a definir los límites y entendernos sólo qué pasa cuando los hijos se van, sino también cuando regresan a instalarse.
Muchas gracias por acompañarnos. Tenemos mucho que platicar contigo, pero antes nos quedamos muy pendientes, flavio.
A ver, platícanos del renacer. El renacer de luna.
El renacer de luna. Digo, estamos al aire, acabamos de estrenar.
El renacer de luna es una producción de roy rojas. Y yo personalmente estoy encantado, la verdad, de que me haya invitado a hacer este personaje y sobre todo regresar a las telenovelas que tiene.
Se te extrañaba. Y bueno, es una historia poderosa, es un melodrama clásico, que es muy coral, porque tiene muchos protagonistas.
Entonces, el público tiene oportunidad de elegir con qué historia se engancha, qué historia los retrata o retrata a alguien parecido. Evidentemente hay personajes que están por el buen camino, personajes que están por el mal camino.
Tú estás por el mal camino, flavio. Mira, aquí está ahorita algo que le quieras decir.
Algo que... Aquí podemos.
Pues podríamos hablar, porque el personaje que interpreto es un personaje pues sí, de un melodrama, que es un villano, pero es un personaje que es un macho de catálogo, que pareciera que ya no existe. Y la realidad es que fue como que lo que más me interesó de interpretar este personaje, porque por todas las estadísticas y por todo lo que vemos en todos lados, de la violencia que sigue existiendo y este es un tipo que es un...
Es violento, es golpeador, es corrupto, es un macho, es religioso, sí, es un macho de catálogo. Hecho y derecho.
Haces unos villanos maravillosos. En las azules 2 hace el malo de los más malos.
Así nos tocó ya juntos. Y a mí me daba risa, estoy mal.
O sea, me daba nervio verte como de wey, eres muy lindo y luego eras un maldito wey. Es una delicia, la verdad, interpretar a estos personajes.
Hay que ser catártico. Que divertido poder ser algo que no eres.
Dices, dialogas, conceptos, cosas que quieres lejos de tu vida, ¿no? Hay que verla.
¿a qué hora la vemos? A las 6.
30 por las estrellas de lunes a viernes. Incluyente con las...
Hay que ser incluyente en la vida. No, la verdad es que estoy encantado, la verdad es que es una historia potente.
Roy rojas es un gran productor que cree en la armonía y eso al ser el capitán lo transmite y entonces hay una gran armonía con todos, nos divertimos, seguimos creando. Pues qué bueno que regresaste a las novelas con este guía.
A mí me encantaría que un día alguien se siente aquí a venir a promocionar algo y diga, la verdad no me gusta. O sea, no me gusta estar en el proyecto, no me gustó la...
No va a pasar, sofía. Me encantaría, me encantaría.
Sofía, ¿quieres decirnos? Como en los ochentas.
Empieza tú. La verdad es que no me gusta.
¿odio neta? No.
Eso sería divertido. Es que en los ochentas eso hacían, las entrevistas de los artistas.
Luego de repente había unos que decían como hice esta película, no la pasé bien. Ah, ¿sabes qué?
Babasónicos y lo hacía babasónicos, que yo soy fan, lo hacía como un ganchito que les preguntabas por dónde estuvo el disco y justo para que les pusieran atención porque decían, wey, estás hablando y nadie... Decían, la verdad es nuestro peor disco.
Es una mierda. Flavio, ¿qué tal esta novela?
Es... Híjole.
No lo digas porque luego van a editar esa parte. No, no, no.
No, no, no, porque hay un antes y un después de eso. Irene garcía, gracias por venir a netas divinas.
Gracias a ustedes. ¿cómo nos escuchaste hablando del nido vacío, de todos esos temores o de esperanzas?
Eres equipo abuela o natalia. No, no, no.
A ver, ¿qué pasa? Que la maternidad es una serie de duelos que se van acumulando y eso nos debería de ir preparando para el último momento.
Para morirnos. Para morirnos en paz.
No, pero para verlos partir tranquilas, ¿sabes? Siendo conscientes.
¿tú crees que se puede verlos partir tranquilas? No, siempre te va a mover algo y más si no has trabajado las heridas que tienes sin sanar.
O sea, siento que es mucho de nuestro trabajo interno. Y digo, coincido porque yo también soy divorciada y muchas veces ponemos en el centro de la familia a los hijos.
Y ahí es donde nos viene a partir la madre. 100%.
Entonces es un trabajo de ser consciente si promover esta individualización de cada uno, la independencia que hacen autónomos. Porque lo que decías, o sea, tu hijo está muy cómodo y si le das todo y si le haces su juguito en la mañana y si tiene la ropa limpia, ¿cuándo se va a ir?
Nunca. Y lo que va a buscar muchas veces es una mujer que supla eso.
En lugar de estar enamorado y que diga, voy y voy a hacer equipo y demás. Si no va a suplir eso que tenía en casa.
Entonces ser como muy inteligentes de dejarlos que se den en la torre, que se caigan. Y una mamá no está para resolver sino para acompañar.
Y decir, híjole, me duele muchísimo lo que estás pasando, pero así es la vida. No podemos alfombrarles la vida a nuestros hijos.
Es tristísimo. Es que les haces daño.
Piensas que le estás haciendo bien y les haces daño. ¿y qué opinas de la que le cobró toda la vida?
O sea, le faltó decir, ah, y de una vez ahí te va por el esperma que puso. Es que trabajaba en el sat.
¿le faltó? Le cobró el parto.
Eso yo creo que está fatal. ¿le cobró el parto de él y parió?
Sí, totalmente. Entonces creo que no debemos de cargarles a nuestros hijos estas deudas, porque es nuestro trabajo y es nuestra chamba.
¿para qué tienes hijos si vas a estar haciendo eso? Es un retorno de inversión.
Yo me pregunto qué quiso enseñarle a la hija. Nadie lo supera aquí.
Esto es una herida familiar que daniel abrió. No entiendo cuál es el punto del papá.
Él no entendió su trabajo. No entendió su trabajo como papá.
No, porque tú lo vas a pasar cuando tengas hijos. Es lo que vas a invertir también.
Y que se sabe que el lugar del papá, o sea, el amor absoluto e incondicional es de nosotros a ellos, no al revés. Tengo una teoría.
Chance lo dijo de broma, pero le salió bien. Pero cobró el cheque, ¿no?
Esperemos. Esperemos por el bien de la humanidad que haya sido así.
Suena muy fácil el no sobreproteger, ¿no? Es como que...
Siento que hasta romántico suena. No sobreprotejas a tus hijos porque les estás haciendo un daño.
Pero realmente, ¿cómo puedes lograr como mamá no sobreprotegerlos? O sea, y dejarlos darse de trancasos.
A ver, una es que si ellos pueden hacer algo, si ya están en edad, te voy a poner un ejemplo muy... Abrocharse las agujetas de los tenis.
Y tú, por la prisa, porque no lo hizo perfecto, porque tú lo haces, el mensaje que le estás dando a tu hijo es tú no puedes, me necesitas. Ok.
Y eso es con lobo, poquito y se va aumentando. Entonces, cuando crecen, pues no soy capaz de ir a pedir un empleo, ¿no?
La mamá luego, hoy en día, o sea, en la generación centenial, los papás están hablando con los jefes. O sea, imagínate así de por qué...
Te lo prometo. Si me habla la mamá de alguien, lo corro.
¿por qué está dejando salir a mi hijo tan tarde de su horario? Mamá, mamá, hazle un cookies.
Si yo pensé que iba a hablar a mi mamá, cookies. Esa es la sobreprotección.
No los estamos preparando para los trancasos de la vida, porque viven en una burbuja y salen y se caen y, ay, pobrecito de mi hijo. Oiga, jefe, o sea...
Con mi hija no se puede, porque mi hija me pone un límite muy bonito que agarro algo y me lo quita y me dice, yo puedo sola. Y todo yo puedo sola.
Y eso es lo que hay que celebrarles. A mi hija de 7 años ya me dijo, mamá, déjame equivocarme a mí.
Buenísimo. Y yo le dije, tienes toda la razón.
Y sabes qué, es muchas veces... Cágala.
Cágala. Muchas veces te duele poner límites, ¿sabes?
Es lo más doloroso. Yo fui a una presentación en la escuela de mi hijo y no había un solo trabajo colgado en la pared.
Y yo, así. Hay muchos papás que van y demandarían a la maestra, cómo, mi hijo.
No, yo sabía quién era mi hijo y sabía que hacía las cosas con las patas. Ah, o sea, no había un trabajo de tu hijo.
No, un trabajo de mi hijo pegado o expuesto. ¿no?
Entonces yo, o sea, tenía dedos. O me peleaba con la maestra y le decía, ¿cómo le hace eso a mi pobre hijo?
Se va a sentir mal. No, salí con mi hijo y le dije, ¿por qué no hay ningún trabajo?
Así, ¿no? Y le dije, claro, sabes cuál es la calidad de tu trabajo.
Ve todos los trabajos de tus compañeros. No estuviste a la altura.
¿pero le valió madres o...? No, no, sí, sí le dolió.
O sea... No, es que es como, pues no, mamá.
Pues me vale. No, claro.
O al revés, mi papá que siempre criticaba mis trabajos muy duramente desde su punto de vista de artes plásticas. Sí, güede, la perspectiva está muy mal y yo tengo seis años.
Claro. No sé ni qué es perspectiva.
Pero ve qué tal dibujas hoy. Eso sí.
Divino, divino. No, siento que la maternidad es ese punto de saber cuándo sí poner o llamar la atención y cuándo soltar.
¿no? Y esa es parte, y es un arte.
Y es parte también de nosotros equivocarnos. No somos perfectas, la vamos a arraigar.
Exactamente. De modo.
Y tragarte ese momento. A mí me ha pasado a veces que no quieren jugar con tu hijo y quieres intervenir y dices, la neta, ¿cómo intervengo con gente de cuatro años?
Yo en un arbusto te lo juego. Bueno, yo sí, yo sí intervino.
Bueno, no intervino una vez, pero... Ok, sí intervino una vez.
Le pegaste a alguien, ¿verdad? No le pegué a nadie, pero estábamos en un baño, en un baño público.
Mi hija se estaba lavando las manos. Yo estaba atrás de ella.
Entra una niña más grande que ella, o sea, mi hija tiene siete, la niña tenía once. Entra y la ve así.
¿y tú? Ay.
Y se pone a lavar las manos. Entonces mi hija la ve así y me voltea a ver a mí.
Ay. Y yo sí le dije a la de once, ¿qué hubo?
¿cuál es tu pinche pedo? No, le dije, ¿qué pasó?
O sea, le dije como, güey, porque mi hija tiene siete, la otra tiene once, y nada más le está tirando mala onda por tirar la mamá. Por nomás.
Ajá. Entonces ella nada más dice como, ¿qué onda?
Sí. No, di la verdad.
Te lo juro. ¿qué onda?
¿qué onda, pendeja? No, no.
Le dije, ¿qué pasó? Entonces la otra niña nada más se quedó así y le hacía a mi hija.
Y sigue lavando las manos. Y yo, ¿uno?
¿por qué está tan atravesada, güey? Tiene once.
¿qué pasó? Ajá.
¿qué le pasó? Y mi hija, mi hija me voltea y me dice, ¿qué pasa, mamá?
Y yo, pues es que hay gente que le gusta ver mal a otras personas. Así hay gente.
Y nos fuimos. Pero yo, me dieron unas ganas.
De golpear. De patear esa pendeja.
Yo lo que he visto es que están replicando lo que venden en casa. Ajá.
Exacto. Es eso.
No eres tú. O sea, es la historia.
Yo quería que mi hija viera lo que ve en casa es que una mamá sí está atrás de ella. Totalmente.
Haciéndole. Cien por ciento.
Aquí estoy. Aquí estoy.
Y no se la va a olvidar jamás. Pasa, yo me tocaba cuando.
Te estás cayendo de borracha, güey. No, cuando me tocaba ser como la mamá del salón, del homeroom, siempre hay uno o dos niños que son los conflictivos, los bullies, los culeros.
Y luego te tocaba ver a los papás y decías, ay, pues sí, ese es su papá, ese es su mamá. Claro.
Y en ese momento entiendes todo. Todo.
¿no? El personaje que hago en el renacer de luna justo, pues sí, pues sí, convive con el hijo mayor, con sebastián poza, y pues echan sus tragos juntos.
Y él cree que está bien. Y no.
Él cree que le, pues sí, que es como para convivir. O hacerlo más hombre.
Para enseñarle. Y lo llevas con mujeres, ¿no?
Lo mete en un camino ¿qué es lo que te iba a decir? Lo metes, bueno, tú, el personaje.
Más bien le gustan las novias del hijo. No, eso es...
¡gacho! ¡flavio!
¡qué mal! ¡qué horror!
Hay un término, flavio, que se llama parentificación. Que muchas veces nosotros...
¡parentificación! Cuando agarramos a uno de nuestros hijos, y es nuestro apoyo emocional, nuestro confidente, o tiene responsabilidades que no le corresponden.
Así como ser la mamá o el papá de todos los chiquitos porque el papá tiene que hacer irse a ligar a la señora o trabajar o demás. Entonces, ese es también uno de los...
Es un abuso. Es un abuso.
Es una negligencia. Y muchos de esos niños que fueron pues tuvieron que madurar tan rápido, en un futuro son los que se divorcian, son padres ausentes.
Como que sienten que ya cumplieron. Entonces, es un fenómeno que también nosotros como padres autónomos, madres autónomas o solteras, tenemos que ser muy conscientes de no cargarle y no ponerlo en una situación que no le corresponde al niño, no al adolescente.
Es un gran tema para hacer un programa, la parentificación. Yo no entiendo cómo no le hacen examen a todos los seres humanos a ver si pueden ser papás porque...
Sí. O sea, si para adoptar te hacen una cantidad de exámenes, debería ser igual.
Sí. Cierto.
¿qué pasó con la amiga y el papá? ¿sabes qué te voy a decir?
El próximo miércoles, porque ya nos vamos... ¡no es cierto!
¿era cantante? Irene, ¿dónde te encontramos?
En todas las redes sociales estoy como irenegarcia. Mx y no, no es cantante.
Tú, desgraciado. Yo, flavio medinal.
O sea, no flavio el perro. Y vean el renacer de luna.
6. 30 por las estrellas.
Gracias por volver. Nos vemos.
No era cantante natalita. No es cantante.
Nos vemos el próximo miércoles. Frío, frío.