Desde su maquillaje azul hasta un polémico corte; la evolución de estilo de Lady Di

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Diana, Princesa de Gales cumpliría hoy 60 años y para celebrar su legado, recordamos los puntos clave en su espíritu amante de la moda

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Diana Spencer, quien llegaría a convertirse en Princesa de Gales y adorada por el pueblo bajo el nombre de Lady Di, cumpliría 60 años hoy jueves primero de julio.

Desde el que fue su hogar, sus dos hijos William y Harry visitaron la estatua que se inauguró hoy en la celebración de la fallecida princesa, quien perdiera la vida a los 36 años en un trágico accidente automovilístico a en 1997.

La también recordada Princesa del Pueblo dejó un inmenso legado en el que proyectó tanto elegancia digna la realeza, como calidez y humildad gracias a su trabajo princesa, interesada por causas a favor de los derechos humanos y la salud de los niños.

Al haberse convertido en la prometida del príncipe Carlos con tan solo 19 años, el mundo automáticamente puso los ojos sobre ella, siguiendo cada uno de sus pasos, y entre ello la ropa, peinado y hasta las joyas que lucía, por lo que a 24 años desde su muerte, admirar la evolución de estilo es fascinante y digno de celebrar.

Un rostro al natural que trascendió con los años

En cuestión de maquillaje, la Princesa de Gales dejó marcado un estilo elegante, regido por la naturalidad, que ante todo lució con muy poco maquillaje sobre su rostro. Sin brochazos gordos de rubor, populares de aquella década en los 80, la princesa siempre logró destacar su sonrisa y mirada tierna por encima de cualquier plasta gruesa base o polvo.

Si bien, Lady Di lucía a la perfección el estilo de maquillaje "natural" para eventos propios de la realeza, la entonces esposa del Príncipe Carlos no se negaba a experimentar con color, por lo que volvió popular entre chicas de su edad, sobre todo aquellas con ojos azules, a maquillar su línea de agua y pestañas con delineadores color celeste o azul índigo. Si bien esta fue una gran tendencia de los 80, la Princesa la volvió aún más cool e incluso un elemento protagonista en su look.

Dicen que cuando una mujer se atreve a un corte de cabello radical es que ha puesto un paso adelante en un nuevo capítulo en su vida, o en términos populares: "cerrar ciclos". Bueno si alguien podría convertirse en portavoz del club de las que marcan ese cambio en su camino a través de una cita con el peluquero, debería ser Lady Di.

Un corte de cabello que marcó su renacer

Cuando en 1990 la Princesa se encontraba a punto de confirmar su divorcio con el Príncipe Carlos, a puerta cerrada la madre de William y Harry ya comenzaba su propia transformación, una que causaría revuelo en medios de todo el mundo, pero que terminaría encantando a los fieles seguidores de Diana.

En esa búsqueda de dejar atrás los trajes de mangas abullonadas, moños aburridos y coordinados en colores pastel, la princesa estaba lista para rendirse a su propio espíritu rebelde, encontrando un estilo que marcó una nueva era en su vida, la cual era tan independiente como moderna.

Fue así que el estilista británico Sam McKnight llegó a la vida de la Princesa de Gales, invitado a una sesión de fotos en que tenía el trabajo de peinarla, pero al terminar dicho encargo, Diana preguntó qué le haría a su cabello si tuviese permiso de echar a volar su imaginación, a lo que el recomendó un corte bastante corto e incluso atrevido para su época.

Para sorpresa del peluquero, Lady Di le aceptó la propuesta y en ese mismo momento se dejó cortar la melena de capas que durante más de una década lució e hizo particular en su estilo.

Para marcar ese paso de Princesa de Gales a de nuevo sentirse en la piel de Diana Spencer, la madre del Príncipe Harry terminó con un corte un tanto polémico, pues se trata de un mini-bob que después se volvería uno de los looks más recordados de los noventas.

En su libro Hair By Sam McKnight, el estilista recuerda aquel corte como "el renacer de Diana", y que pese a que tiene una inspiración minimalista y le daba un aire tanto deportivo como androgino, "seguía siendo enormemente femenino".

La venganza hecha un vestido

Es imposible hablar de aquella revolución en el estilo de Diana Spencer sin hablar de uno de sus momentos más icónicos de la moda y la cultura pop. Paul Burrel, famoso ex mayordomo y confidente de la princesa, relató en el libro Secrets of the Royal Dressmakers la historia detrás del inigualable Vestido de la Venganza de Lady Di.

La princesa estaba invitada a la fiesta de verano de Vanity Fair en 1994, evento que coincidía en fecha y hora con la que sería la polémica entrevista del Príncipe Carlos en la que confesaría su infidelidad a Diana y su romance con Camila Parker.

De acuerdo al mayordomo, la princesa sabía muy bien lo que su todavía esposo estaba por decir en televisión, por lo que se rehusaba a dar la cara en público, debido a la humillación, sin embargo, Diana y Burrel encontraron en su armario un vestido de la diseñadora Christina Stambolian, mismo que habría comprado tres años antes y estaba sin estrenar.

Se trataba de un vestido negro, con hombros descubiertos, un detalle revelador de acuerdo a la etiquea de vestir en la realeza, pero que al ponérsleo Diana, el mayordomo asegura que lucía "como un millón de dólares".

Según el relato, para Lady Di aquella aparición en la fiesta de Vanity Fair, usando tan sofisticado y seductor vestido simbolizaban su propia "venganza" ante el descaro de su marido y Camila Parker.

Durante sus vientes, en el principio de su matrimonio y cuando finalmente se convertiría en Lady Di, no era una chica bastante interesada en la moda. Se le reconocía por looks "románticos" pero con mucha clase. Siguiendo siempre la etiqueta de la realeza, Diana era vista siempre con largos vestidos que pocas veces llegaban a marcar su figura. Con mangas cortas abullonadas, estampados florales y estilo bastante dulce y femenino.

Sin embargo, para sus treintas, la Princesa de Gales ya era una apasionada consumidora de tendencias de moda y conforme se fue alejando de la realeza mostraba una y otra vez más el verdadero estilo que le nacía, alineándose la influencia minilista de la época, y rompiendo las reglas de lo "conservador", usando cada vez más tacones altos, vestidos cortos o faldas midi.

Looks que marcaron independencia y empoderamiento

Algunos de sus looks favoritos consistían en el estilo monocromático, combinando siempre vestido con el mismo color de zapatos, así como también popularizó la tendencia de llevar medias con vestidos midi con cortes de falda lápiz, un look que décadas más tarde, sus futuras nueras Kate Middleton y Megan Markle repetirían.

Una vez más alejada de la corona, para cuando ya tenía más de 35 años, la Princesa de Gales apostaba por la influencia del empoderamiento femenino de la época, adoptando el estilo de la mujer ejecutiva e independiente, cuando la importancia de un buen blazer con hombreras marcaba el símbolo de la mujer dentro la economía y los negocios en la década de los 90; este tipo de looks, con saco, pantalones y cuello alto fueron parte clave en la evolución de su estilo.