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Ana de Armas y su maquillaje de más de tres horas para ser Marilyn Monroe

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Maquillistas revelaron el trabajo detrás de la personificación de la diva de Hollywood.

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Aunque no cabe duda de que la cinta biográfica inspirada en la vida de Marilyn Monroe, la película protagonizada por Ana de Armas, Blonde, ha generado debate entre los amantes del cine y una gran base de fans que aún recuerda con cariño el ícono que logró crear Norma Jean, nombre real de la intérprete.

Sin embargo, lo que nadie ha puesto a discusión es el increíble trabajo que realizó Ana de Armas, al convertirse en la viva imagen de la difunta actriz y caracterizar a la perfección no solo la belleza sino también el carisma de la gran diva de Hollywood. La personificación de la intérprete de origen cubano ha sido ampliamente discutida, pues se trató de una meticulosa transformación en la silla de maquillaje que rebasó las tres horas.

En una reciente entrevista con los jefes de departamento de maquillaje, Tina Roesler Kerwin y Jaime Leigh McInthosh compartieron su visión al inicio de la tarea por transformar a De Armas en la viva imagen del célebre ícono de la década de los 50. Los maquillistas revelaron que, específicamente, fueron las fotos fijas en las que aparece Ana replicando retratos de Marilyn donde el trabajo de maquillaje llevó aún más detalle y tiempo.

El primer desafío para la transformación fue el cabello y, aunque a más de uno engañó con su rubia melena, la realidad es que el pelo natural de Ana se metió debajo de una gorra de silicona y después se colocó cuidadosamente encima una película que llevó la réplica del corte tan icónico de Monroe: "Una vez que supimos cómo sería el día y el horario, supimos que una calva no sobreviviría".

Kerwin explicó que el objetivo de la sesión de fotos fue "encontrar a nuestra Marilyn en Ana y no poner el cabello y el maquillaje de Marilyn en Ana, sino definir a nuestra Marilyn y definirla lo mejor que pudiéramos”.

De Armas también tuvo que usar lentes de contacto color azul para la película y Kerwin tuvo que modificar la forma natural de los ojos de Ana, agregando un par de pestañas postizas. El contorno en sus facciones también fue un factor crítico en el cambio de la imagen de la actriz, ya que tenían que tener en cuenta los cambios en la apariencia de Monroe, a medida de que pasaban los años y envejecía: "Cuando es más joven, su rostro se ve más redondo y cuando es mayor, tiene ese aspecto clásico”.