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Los cinco errores más comunes al estar en una relación

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¡Ojo a lo que expertos recomiendan evitar!

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Aceptémoslo, el camino hacia nuestro “felices para siempre” no es el cuento de hadas que nos prometieron cuando éramos pequeños. No hay canciones, no hay animales hablando y lo más importante, no hay personas ni relaciones perfectas. Cada pareja es distinta y por tanto, cada historia tiene diferentes retos, y aunque es utópico pensar que existe una relación de película, sin peleas ni disturbios, sin defectos ni baches, sí es posible pensar en un amor en el que se establezcan lazos fuertes y saludables.

Psicólogos alrededor del mundo han estudiado el fenómeno de las relaciones y han analizado casos de parejas tanto exitosas como fracasadas a lo largo del tiempo. Con base en éstos, desdoblamos una lista de los cinco errores más comunes que dichos expertos encontraron presentes en relaciones que terminaron (y terminaron mal), y ausentes en aquéllas que se consideran un ejemplo a seguir.

1) Dar por sentada a tu pareja o no darla por sentada en lo absoluto: Como es sabido, ningún extremo es bueno. Cuando pensamos que esa persona estará ahí para siempre sólo porque un día, hace muchos ayeres, nos eligió, es un gran error. Como bien decía tu abuela, "las relaciones deben regarse todos los días" de lo contrario la otra persona sentirá que la valoras poco y terminará por hartarse de esa nula atención y carentes expresiones de amor. Procura mostrar gratitud y hacerle saber a tu pareja lo mucho que la quieres y significa para ti.

Del mismo modo, irte al otro extremo y ‘valorar de más’ a tu pareja al grado de volverte totalmente dependiente de ella, tampoco está bien. Sí, es cierto que tienes que procurar tu relación pero psicólogos afirman que tampoco es sano mimetizarte y postrar toda tu estabilidad emocional y necesidad de afecto en tu pareja. Apuesta por un balance.

2) Ignorar sus problemas: Nunca hay momento perfecto para abordar temas difíciles, dolorosos o que sabes que inevitablemente serán motivo de discusión, pero postergarlos o evadirlos, sólo harán que un problema que quizás hoy es pequeño y fácil de resolver, mañana sea un monstruo imposible de vencer. Si hay algo que te molesta o te tiene inquieta de tu relación, no dudes en hablarlo y buscar la manera de solucionarlo con tu pareja. Este consejo típico de abuela también es acertado: "la comunicación es la base de todo". Y ojo, comunicarse implica hablar pero también ESCUCHAR.

3) Cruzar los límites: Es importante diferenciar, desde el principio, que aunque como pareja compartirán muchas cosas, hay asuntos y áreas de tu vida que debes reservar para ti y que el otro no debe invadir. Tu privacidad, tus espacios como hobbies, trabajo o salidas de sólo amigas que te siguen construyendo como persona en lo individual, son importantísimos para que tú estés al cien y por lo tanto, puedas estar bien en tu relación. Cuando se traiciona la confianza o tu pareja entra a estos espacios sin ser invitado, esto puede volverse un problema.

4) Traicionar la confianza del otro: Más allá de un cuerno, el hecho de no respetar todo eso que se dice y se hace entre ustedes, puede ser terrible. Todos los secretos o reflexiones que se dicen en la confianza que genera el ambiente de ustedes dos, son justo para que se queden entre ustedes. Quizás tú lo veas inofensivo, pero hablar de las cosas del otro o de ustedes como pareja, pero que finalmente le conciernen al otro, puede no ser del agrado de tu pareja (y con mucha razón).

5) Caer en la rutina: Es fácil que, con el tiempo, una pareja empiece a desconectarse y perder la chispa. Para evitar esto expertos recomiendan implementar actividades y hacer pequeños ajustes que impidan caer en la tan temida monotonía. Entre los hijos y el trabajo a veces puede ser complicado, pero cosas como darse un espacio para salir a cenar y conversar, darse una escapada a algún lugar cerca o encontrar un hobby en común pueden ser la diferencia entre estar en una relación porque tienes a un verdadero compañero de equipo y estarlo porque “pues ya qué”.

- El pilón: Olvidar que “los platos sucios se lavan en casa”. Es fácil ignorar la delgada línea que divide ‘desahogarte con alguien de confianza’ y despotricar cosas de tu pareja y relación con muchas personas ajenas en lugar de resolverlo con ella. Ojo con lo que cuentas y a quién se lo cuentas, pues aunque hay personas que se dicen nuestras amigas o personas de confianza, en muchas ocasiones no lo son. El chisme siempre gana y lo que para ti y tu pareja puede ser un problema serio, fácilmente puede convertirse en la ‘comidilla’ de los demás. Lo que sea que te acongoje respecto a tu relación o a tu pareja, háblalo primero con ésta y ya después evalúas si necesitas un consejo externo.

Una relación no es sencilla, pero recuerda que trabajándola y ‘regándola’ día con día, ésta puede florecer y llegar a ser el jardín que siempre soñaste. Te adelanto que no será uno sin espinas ni plagas, pero sí puede ser uno tan bonito que siempre te motive a ir en contra de cualquier dificultad y, con ello, disfrutar de su olores, colores y belleza.