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No puedo dejar sola a mi mamá. Ah, sí.
¿y cómo está? Mal.
Muy mal. Hola, mamá.
Hola, hija. ¿qué onda, mamá?
¿qué te pasa? Es que recibí una carta de tu abuelita.
Ay, dios mío, ¿y está bien? No, hija.
Me dice que ha estado muy mal de salud. Ay, mamá, qué mala onda.
¿y qué le pasa? Ay, pues ya sabes, la diabetes.
Pero como ya está grande y nunca se ha querido cuidar. Pobrecita.
Y lo malo es que mi hermano se tiene que ir a la universidad. Y ¿sabes qué?
Mi mamá se va a quedar sola. Eso sí está grave.
Sí, yo lo sé, hija. Oye, mamá, ¿por qué no vamos nosotras a cuidarla?
¿nosotras? Sí.
No, hija, no podemos. ¿por qué no?
Bueno, ¿y la escuela? Bueno, yo voy a salir de vacaciones.
Si quieres, tú adelántate y yo te alcanzo en cuanto termine el curso. No, no, no, hijita, ¿cómo crees?
Mamá, ¿por qué no? Pero, ¿cómo te voy a dejar sola?
Ay, mamá, yo ya sé cuidarme sola. Además, no va a ser mucho tiempo.
Son como tres semanas nada más. De verdad, adelántate, mamá.
Mi abuelita te necesita en estos momentos muchísimo más que yo. Yo voy a estar bien, de veras.
No te preocupes por mí. Bueno, hija, sí.
Si de veras crees que vas a estar bien sola en lo que acabas tus clases, pues... Sí, mamá, tranquila, yo te dije que sí.
No, no, no, no. Además, ¿de dónde voy a sacar el dinero para los pasajes?
Uy, ese sí es problema. Es un montón de dinero, ¿no?
Mamá, ¿y si vendemos el coche? No, no, ¿cómo vamos a vender tu cochecito?
Bueno, ¿por qué no? Casi nunca lo usamos.
¿y si nos podrían dar una muy buena lana por eso? Adel, ¿pero vamos a regresar, hija?
No lo sé, mamá, pero bueno, ya cuando regresemos, vemos qué hacemos. Aquí tiene, señora.
Muchas gracias. No, al contrario, gracias a usted.
Estas son las llaves y, pues, aquí está la factura del coche. Bien, con permiso.
Propio. Y gracias.
Ya ves, mamá, todo se resolvió. Híjole, con todo esto, nos alcanza para los boletos, ¿no?
Y hasta nos sobra, hija. Ya ves.
Tranquila, todo va a estar muy bien. Ay, sí, hija, muchas gracias, hija, gracias.
Ay, mamá, muchas gracias. Perdón por mi abuelita.
Vas a ver. Bueno, hijita, ya te dejé carne en el congelador y muchos guisados, ¿eh?
Sí, mamá. ¿ya sabes dónde está guardado el dinero por si te hace falta, eh?
Sí, mamita, ya, sí. Toma, aquí tienes tu boleto.
Ándale, es importante. Sí, bueno, y me voy porque ya está pisando el taxi.
Sí, mamita. A ver, déjame bendecirte.
Voy a extrañar mucho a mi hija. Yo a ti, mamá.
Bueno, ya apúrate porque si no, no vas a llegar. Sí, sí, sí, ya me voy.
Te ayudo, ¿no? Ya me voy, nos vemos.
Cierra aquí la casa cuando salgas, hija. Tranquila, tranquila.
Si te hubiera encontrado en la calle... Pues, soy yo, ignacio.
Nachito. El mismito.
Ay, no puede ser. ¿cómo has crecido?
La última vez que te vi, eras un chamaquito de este tamaño así. Ay, hermana.
Eso hace años, desde que me vine para acá. Ay, nacho.
Han pasado tantos años. Y como nunca nos has ido a visitar...
Ay, beatriz, es que no puedo dejar sola a mi mamá. Ah, sí.
¿y cómo está? Mal.
Te está esperando. Vamos, ándale.
Te llevo, me llevo a tu casa. Cierra.
¿cómo te sientes, mamá? Mal, hija.
Pero ya estás aquí. Y eso es lo único que importa.
Sí, mamá, ya estoy aquí. ¿y maría?
María no podía abandonar sus clases, pero en cuanto termine me va a alcanzar. Ya debe ser toda una señorita.
Sí, mamá. El que no reconocí fue ignacio.
Está hecho un hombre. Sí.
Es un buen muchacho. Ay, están hablando mal de mí, ¿verdad?
Ay. Ay.
Ay. Ay.
Ay.