
La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
Espera, espera. Bueno, ¿pero qué pasa?
La verdad no quiero hacer el amor, discúlpame. ¿pero por qué no?
Yo sí quería, tú empezaste y ahora ya no quieres. Así es, ya no quiero.
¿estás enojado? No, no estoy enojado.
Simplemente no tengo ganas, se puede no tener ganas, ¿no? Ya no te gusto, ¿verdad?
No empieces, no es eso. Bueno, pues entonces ya no me quieres.
Sí, sí te quiero, pero tengo fatiga, entiéndelo, ¿sí? Mira, mi amor, algo te pasa.
Sé sincero. ¿es otra mujer?
Sonia, no quiero hacer el amor, pero tampoco quiero pelear por tus celos. Mejor me voy a leer al estudio.
No. ¿ves?
Ni siquiera quieres dormir aquí. A ver.
A ver, y dices que no pasa nada. Lo que no quiero...
Mira. No quiero dormir en esta recámara porque ya sé que estás preguntando puras tonterías, como siempre, como siempre, y esto siempre pasa hasta la madrugada.
Bueno, pues explícame qué te pasa y te dejo dormir. Pero es increíble que con diez años de matrimonio todavía no me comprendas.
Sí te comprendo. Estás muy tenso, indiferente, pero eso no me gusta.
No quiero perderte porque te amo. Entonces no me presiones más, ¿está bien?
Oye, ¿y si fuéramos con un consejero matrimonial, con un psicólogo de pareja? Como quieras, sí, como quieras.
Mejor voy al estudio a preparar la clase para mañana. Lo que se trata es de que hable, de que no se pierda la comunicación entre ustedes.
Sí, doctora. ¿hablar?
Pero si a veces no se sabe de qué hablar, doctora. Bueno, la doctora se refiere a hablar de los problemas que tenemos.
Pero si no hay problema, todo está muy claro. Nada más es eso, sonia, que tú haces conflicto donde no lo hay.
A ver, sonia, dile a daniel lo que tú ves como un problema. Bueno, nos llevamos bien, pero, no sé, siento como un alejamiento, como desinterés en nuestro matrimonio, indiferencia, apatía.
¿y tú qué dices a eso, daniel? ¿qué?
¿ves a lo que me refiero, daniel? No pones de tu parte.
Y yo sé que algo te pasa. ¿sí, daniel?
Bueno, es normal aburrirse, ¿no? La rutina a veces pesa.
Estás aburrido de mí. Bueno, tal vez necesiten tomarse unas vacaciones, cambiar de ambiente.
No, no, no puedo dejar mi trabajo. Además, me gusta.
No necesito vacaciones. Pero tu matrimonio está pasando por un mal momento.
Podrías darle prioridad a tu matrimonio con sonia. Doctora, usted como psicóloga debe saberlo.
¿saber qué? Pero nadie puede obligar a nadie a sentir.
Los sentimientos son libres. ¿crees que yo te obligo a sentir?
Yo creo que el amor se muere. Acaba, ¿no?
Aunque se case uno, el amor se termina. Y ni psicólogos, ni 100 psicólogos pueden revivir a un muerto.
Además, esto ya me hartó. Con su permiso.
Vete de la terapia. Poco a poco, daniel y tú van a aprender a manejar su relación de pareja.
Pero él dijo que el amor se había muerto. Ya no me ama.
Ya nunca hacemos el amor. Ya no se ríe de mis bromas.
Hasta siento que mi voz le fastidia. El amor, el amor se acabó para él, doctora.
Mira, en las primeras sesiones conmigo, todas las parejas empiezan en conflicto. No quiero perder a daniel.
Hola, profe. ¿de qué nos va la clase hoy?
Preciosa. Mi vida, no sabes cuánto te he extrañado.
Y yo a ti, mi amor. Y yo a ti mucho.
No te tardes, ¿eh? No, no, no.
¿qué? Buenas tardes.
Buenas tardes, jóvenes. Pasen, pasen.
A ver, orden, por favor. Hoy no les voy a dar clases porque tengo asuntos que arreglar.
Pero para mañana quiero que hagan un resumen del capítulo de las leyes de reforma, por favor. ¿entendido?
Sin falta. Permiso.