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¿se acuerda de vero? Sí.
Pues, con la noticia de que nos casamos el mes que entra. ¿qué?
Ahí está la puerta. ¿la puerta?
A ver. Comita, uno, dos.
Guillita, guillita, guillita. ¿cuál es este plano de la obra, sí?
Dile que las trabas son así. ¿qué?
Que se apure, yo me daré una vuelta en la cabecita. ¿qué, arquitecto, es todo?
Que tu café, gonzalo. No, no quiero café.
Sí, cuando quiera algo, te lo pido. ¿qué haces así conmigo?
¿qué hice mal? Es que desde esa noche estás así, estás muy raro.
Esa noche tú me dijiste que me amabas. ¿o qué haces aquí?
¡vete, darío! ¿podría ser más sincero de decirme qué te pasa?
Una pareja tiene que sincerarse. Espérate, mi chula, no somos pareja, ¿sí?
Si te dije algo esa noche, ¿sí? Porque estaba borracho y no me acuerdo de nada.
Lo hiciste tú, ya que de eso tampoco te acuerdas. ¿en qué me equivoqué, por favor?
Dime la verdad, por favor, quiero nada más la verdad. Quiero la verdad, quiero la verdad, ahora te la digo.
Mírate nada más, mírate nada más. Eres fea, burla, insignificante.
¡es horrible! No te amo, ¿me entiendes?
No te amo. Amo a mi novia.
¡es absurdo que quieras algo conmigo! Mírate cómo te vistes, cómo te portas.
¿es que crees, aparte, que no sentiría vergüenza de estar contigo por la calle? ¡si tienes fachada trailera!
Eres cruel, muy cruel. Mira, mira, me pediste...
¿y sabes una cosa, verónica? Tú, tú ya no trabajas aquí, ¿ok?
No me agradas, ni como mujer, ni como empleada, ¿me oíste? No, tú no me corres, me voy yo.
Me dijo que eras una muchacha muy valiosa. Sentir muy mal por tu apariencia.
Soy horrible, señora. No, muchacha, ninguna muchacha es horrible.
Depende de la luz, depende del... Del maquillaje, del vestido, de la caída de la tela.
Todos tenemos nuestros momentos de belleza. No, yo no, señora.
¿sabes, verónica? Yo soy una mujer de reto.
Me encantaría diseñarte una imagen. Te voy a enseñar algunos movimientos.
No, es que si usted hiciera eso conmigo, mi vida cambiaría. Imagínese yo viéndome mejor, pudiendo ser bella.
Ay, sería muy feliz, señora, de veras, de veras. Mira, mira, vero, la felicidad es algo interno.
Es algo de tu espíritu. Así que, si estás de acuerdo, yo te convierto en eso que tú quieres ser, en eso que tú sueñas.
Oiga, pero lo que pasa es que... Me imagino que ha de ser bien caro eso, y ahorita no cuento con una cantidad suficiente para...
Para realizarlo. No te preocupes.
Esto, esto lo estoy haciendo por mi sobrino darío. ¿por darío?
Sí, sí, a él no le gusta ver que sufres. Así que, a trabajar.
Ándale a la computadora y por la tarde trabajaremos con tu imagen. ¿esta tarde?
Perfecto, entonces me llevo esto. Muchas, muchas gracias, señora.
Gracias. No, no me agradezcas nada, vero.
Agradécelo a darío, mi sobrino, todo esto. Ándale, a trabajar.
Sí, gracias. Gracias.
Sí, sí, ya vino. Sí, sí, hombre, es un problema de autoestima, pero no te preocupes.
Yo aquí te la pido. No sabes de qué manera te la voy a cuidar, ¿eh?
Mira, vero, primero, voltéate al espejo. Tienes que verte con simpatía, sin miedo.
Conócete, niña. Soy muy fea, ¿no?
No me gusta. No, no, no, no, no.
Sin miedo, por favor. No te conoces.
Tienes que ver cada detalle. Mira, tus ojos, tu cabello, tu nariz, tus hombros, tu cuerpo entero, niña.
Mira, emanas salud. Ve, siente tu fuerza, tus músculos jóvenes.
¿sí? Claro.
Cuando sea, verás que aprenderás a coordinar esos músculos. A ver, a ver, vamos.
Levanta la cara. Ándale.
No, no, no tanto. A ver, hombros de atrás.
Mira, este es tu plexo solar. Esto necesita irradiar energía.
Ándale. Derecha.
Eso es. Muy bien, muy bien, muy bien.
Ahora vamos a caminar. A ver, vente, vente.
Vamos a caminar. Imagínate que vas por una línea invisible.
¿sale? A ver.
No, no veas al piso. No veas al piso.
Un pie delante del otro. Es muy importante.
Exactamente. Por favor, mirada al frente.
Mirada al frente. Eso.
Está muchísimo mejor. No, no, no.
Manos tranquilas, manos tranquilas. No veas al piso.
Levanta la cabeza. Eso.
Muy bien. Perfecto.
Tampoco hay que caminar tan rápido. Puedes tropezarte.
Despacio. Segura.
Quiero que pienses cada paso que vas y veas a dónde te lleva cada paso. A ver.
No te apresures. Eso es.
Bueno. Muy bien.
Ahora otra prueba. Vamos a poner este libro en la cabeza y que no se te caiga cuando camines.
Declaro que sería mejor que ese libro estuviera aquí dentro de tu cabeza. ¿cómo?
¿cómo que dentro? Que lo leyeras.
Para que lo leyeras después. Pero bueno, vamos a seguir con esto.
A ver. Camínale.
¿hago algo lo mismo? No.
¿lo mismo? Exactamente.
Ahí va. Perfecto.
Hombros tranquilos. Hombros tranquilos.
Al cielo. Al cielo.
Erguida. Vamos.
¿eres tú? Oye, qué bárbara.
Estás cambiadísima. Oye, te ves divina.
Lo sé. Vaya.
Sí que cambiaste. Viniste a verme, ¿verdad?
Pero, pero aquí no. ¿qué te parece si vamos a mi departamento y, bueno, ya sabes, pon lo que tú quieres, ¿eh?
No. No.
No. Te hacen un error.
Vine aquí contra mi voluntad. Nada más porque mi novio me lo pidió.
Pero el solo verte me irrita. Así que ni me hables.
Estás bromeando, ¿verdad? Sí.
No. No.
Conocer a un tipo tan banal como tú, tan frívolo, tan vacío, fue muy desagradable. No quiero oírte, ¿me entiendes?
Me caes muy mal. Pero es que yo...
No, no. No, es que...
Mi amor, qué bueno que llegaste. Mi vida.
No. Arquitecto, ¿cómo estás?
¿se acuerda de vero? Sí.
Pues, con la noticia que nos casamos el mes que entra. ¿qué?
Vámonos. Hasta luego.
Arquitecto, hasta luego. Que esté muy bien.
Adiós. Vámonos, mi amor.
Sí. Oye, ¿cómo viste, mi amor?
Dejé, dejé el coche... Qué idiota fui yo.
Vamos. ¿cómo dejé ir esa muñeca?
¿cómo no la vi bien? Estoy un imbécil.
Ya está, señor loco. No me voy a humillar.
Soy un idiota. Un idiota.
Vamos, vamos.