Mary Long

Respira, piensa, aprende y aprovecha: tips para controlar el miedo y la ansiedad por el coronavirus

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Un experto nos habló de primeros auxilios psicológicos para sobrevivir sanos ante el encierro y la incertidumbre

Lo fuerte del coronavirus para México está a la vuelta de la esquina, y para enfrentar la incertidumbre que ha traído la pandemia, los expertos han recomendado esperar y guardar. El llamado mundial es el mismo para todos: “¡quédate en casa!”.

La tarea parece sencilla de entender, pero en realidad es difícil de hacer porque implica reconfigurar la manera en que hacemos las cosas todos los días. Cambiar la rutina no es fácil.

Son días de estado de excepción, lo que significa que ante estímulos comunes o poco conocidos, podemos reaccionar de maneras que nunca esperamos. Pero es normal: todo el mundo tiene derecho a sentir miedo.

El panorama afuera no es alentador, los ejemplos de China, Italia y España no ayudan mucho a la calma, menos con las noticias que nos bombardean con información que no entendemos o que, irresponsablemente, está mal explicada o es falsa. Pero, como dice Alejandro Torres , psicólogo y especialista en desarrollo humano y primeros auxilios e intervención en crisis, “tenemos que aprender a parar a entender el peligro y cómo reaccionamos frente a él”.

¿Cómo manejar la ansiedad y otros procesos mentales y emotivos ante la emergencia sanitaria ?

Existen varios tipos de miedo, el miedo a contagiarse , a morir, a contagiar y matar a otros, o a que se contagien nuestros seres queridos. También hay temores menos fatídicos: a no tener dinero, al desabasto, a no aguantar el cuidado de otros o de nosotros mismos, incluso el miedo a estar aislados; y aunque ninguno de estos implica forzosamente un riesgo real, es verdad que pueden ser factores de grandes angustias y crisis graves que se pueden evitar.

Si estás leyendo esto es porque aún puedes atender tu salud mental. Hazlo. Pero mientras tienes el espacio de ir a terapia, aquí van estos tips del especialista para combatir la ansiedad y el miedo en estos días de aislamiento forzado:

1. Respira y piensa que la distancia física no es igual a distancia afectiva. Puedes tomar esta pausa como una oportunidad. Date tiempo para hablar y estar en contacto con quienes quieres y te interesan.

2. Autogestionate. Ponte rutinas y horarios claros por cinco días, y el resto de la semana pausa el trabajo para procurar lo que a ti te gusta. Los quehaceres en tiempo y forma son importantes para mantener equilibrada nuestra salud, economía y otras responsabilidades.

3. Aplica las tres A: Aprende, Aprovecha y Aprecia. No olvides que eres productivo más allá de tu espacio de trabajo. Elige cómo te afecta la realidad y administra los pequeños aprendizajes.

4. Aprovecha cualquier salida permitida. Si puedes salir a pasear al perro o correr o por comida, hazlo. Con precaución, pero date la oportunidad de cambiar tu ambiente. No dejes de hacer actividad física o un poco de ejercicio. Procura mantenerte en movimiento para activarte.

5. Dieta y ayuno de medios de comunicación y redes sociales. Ponle pausa a la información que te confunde o te pone ansioso. Nadie necesita saber situaciones que no están bajo su control.

Si ya te cayó el pesar y a veces te sientes fuera de control, van unos pilones prácticos diarios:

* Báñate y arréglate para sentirte bien.

* Date la oportunidad de reír, la circunstancia es seria pero no todo en la vida es coronavirus. Relajarte y divertirte forma parte de una vida sana.

* Dile no a la “rumiación”. Enlista tus miedos respecto al coronavirus y resuelve uno por uno. Puedes ayudarte de información científica y oficial.

Y si de plano, por alguna razón, sientes que estás al borde del colapso, recuerda:

Habla en presente y enuncia la emoción que sientes. Puedes empezar por decir: Tengo miedo de… y enunciar aquello que te está causando malestar. Reconocer que no estás en control y permitirte un momento para ti es importante.

Puedes hacer ejercicios de respiración y contacto con la realidad con tus cinco sentidos, por ejemplo: contar los dedos de tus manos.

En cuanto se relaje tu respiración, llama a alguien de confianza y pide que te auxilie. No olvides que no estás sola o solo.