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¿qué le damos? ¿qué le damos?
Es de este lado, señora de allá, véngase para acá. Ya sabe que lo bueno se vende solo y que solo lo vendo yo.
A mí no me digas joven, porque de joven yo no tengo nada. A mí grítame, pinche viejo sabroso, y créemelo, sí te volteo a ver.
Tengo una carpa de 3x3 y voló mi carpa acá. Y créeme que traté de lo más que pude agarrarme y me zafó el brazo.
De esta parte. ¿cómo se grita?
¿cómo se ofrece una fruta? ¿cómo se grita?
A ver, hazme un ejemplo. Pásale, jordi, ¿qué le damos?
¿cuántos? ¿va a querer meloncita?
Mira. Más dulce que tu primer beso de amor.
¿cómo, cómo? Más dulce que tu primer beso de amor.
Ay, aguas, porque mi primer beso fue cabrón, ¿eh? Para que lo recuerdes, jordi.
Gracias. ¿y cómo gritas para llamar la atención?
Pues gritamos, pásale, güerita, ¿qué le damos? ¿cuántos?
¿por qué se dice, pero por qué se dice güerita? Porque...
Cuando luego, pues no tan güerita. No.
Le decimos, pásale, para que nos compre. ¿qué le dices, güero, al güero, si no está güero?
Claro, sí. ¿por qué se dice güerita?
Yo creo que es más como el sentimiento, no tanto como por nuestro color. Es como para llamarle como un marchante, o sea, como decirle, pásale, güerito.
Como consentirla. Exactamente.
Dicen, si no te consiente ir en tu casa, pues vente con nosotros, aquí te consentimos. Y si de repente te pasa alguien ya muy morenazo, no, dices, no, este sí no le digo, güerito.
Ah, pues sí, le decimos porque... Pásale, güerito.
Pásale, güerito, pásale, amigo. Pásale, pásale, amigo.
Pásale, mi amigo. Pásale, amigo.
¿cómo se grita en la ropa? También, también, ahí sí me puedes preguntar a mí, porque sí les gritamos güeras y no güeras, güeras y morenas, ¿eh?
¿ah, sí? Claro, claro.
A ver, díte un grito de ropa. Yo voy pasando por el mercado, voy pasando y me quieres llamar la atención.
Ahí tenemos una... ¿qué le damos?
¿qué le damos? Es de este lado, señora de allá, véngase para acá.
Ya sabe que lo bueno se vende solo y que solo lo vendo yo. Entonces, automáticamente...
¡ay, qué chingón! No más, ya lo quiero comprar.
Ya sabe que lo bueno se vende solo y que solo lo vendo yo. Claro, claro, claro.
Y así, pues fui aprendiendo, fui aprendiendo más gritos, voy escuchando y ya les voy poniendo como mi estilo, ¿no? Qué chingón.
Además, sí, eso jala, claro que jala. Claro, claro.
Es muy amigable, es muy cariñoso. No te dicen eso del güero, te dicen también.
Oiga, oiga, joven, joven, venga para acá. Yo vuelto así.
Oiga, joven, piensa. ¿cuál joven?
¿usted? No, no, no.
A mí no me digas joven porque de joven yo no tengo nada. A mí grítame, pinche viejo sabroso, y créemelo, sí te volteo a ver.
¡ah! Es que me dicen joven, joven, ¿a quién le hablas?
¿a quién? ¿a usted?
¿y de dónde me ves, joven? No, yo estoy más viejo que el zócalo capitalino.
Así, así pasa. Sí, o sea, pero es ese, ¿no?
La broma con los comerciantes, digo, uno la aplica precisamente para que, pues, voltean a verte, ¿no? Vendes tú, tu persona, como eres.
Porque, pues, el lugar puede ser... Muy bonito, puede tener una, una muy buena, bueno, en mi caso, ¿no?
Una muy buena carne. Pero si tú no tienes esa facilidad y esa conexión con la gente, es más difícil que se acerque.
De hecho, yo se lo comentaba yo a uno de, bueno, de mis tantos patrones, ¿no? Usted tiene que ser amable, tiene que tratar bien a la gente, porque, quiera o no, tú tienes que enamorar a la gente para que esté contigo.
Claro, ahora, hablando de enamorar... Perdón, perdón, perdón, perdón.
Yo tengo luego broncas así con la gente en el tianguis porque... Ay, es que yo...
Ya se me va a poner aquí el gritón. Ah, o sea, ¿no les gusta que haya un gritón al lado?
Eh, no, pues, no, le jalas toda la venta. Las verduras, ¿cómo le hacen con las verduras y las frutas que siento que son muy perecederas?
¿se dicen perecederas? Sí.
Sí, perecederas que se empiezan a echar a perder. Justamente, como lo comentaban aquí los chicos, pues, es lo mismo, tratar de que todas las cosas salgan al día para que igual al otro día sea fruta fresca, verdura fresca.
Y como lo decía, ¿no? Igual unas chingas que se llevan todos los de la central.
Un saludo. Porque igual...
O sea, es levantarte súper temprano, dos y media, tres de la mañana para ir a comprar, regresar, armar. O sea, a las dos y media, tres de la mañana vas a comprar a la central de abastos.
Ajá. ¿todos compran en la central de abastos?
No todos. Nosotros nos llega del rastro.
Del rastro. Yo ahorita voy contigo porque es una cosa distinta que es ropa.
En su caso... Yo igual.
Central de abastos, central de abastos, central de abastos. Y ya tienen sus clientes ahí.
Ajá. Dos, tres de la mañana, arranca, escuchen nada más, arranca un mercado, un tianguis, arrancas dos y media de la mañana.
Busca calidad, precio y todo porque pues de ahí está, ¿no? Entonces vas, compras.
Ahí está el hecho de que hagas buena utilidad. Ajá, exactamente.
Vas, compras, llegas, armas y obviamente le tienes que dar vista. Yo siempre les he dicho aquí a los chavos, ¿no?
O sea, tú vas y tienes que ir a ver. O sea, más bien la gente va y va a ver tu calidad.
La forma en que la acomodes. Yo digo, es como si vas a ver en este caso, yo les digo a ellos, ¿no?
Es como si tú vas a ver a una chica. ¿tú vas a voltear a ver a una chica que está toda desarreglada?
Pues no. Entonces igual, dale la vista, no sea a los jitomates, a los tomates, a los mangos.
O sea, tratar de darle la vista para que el cliente pues se lleve pues lo mejor. ¿qué se hace?
Bueno, tratamos de sacar toda la verdura o la fruta al mismo día. Ajá.
Pero ¿qué tal si no sale? O sea, yo debe unos cerros de calabazas o unos cerros de naranjas y no salió ese día.
¿qué haces con eso al otro día? Igual lo vendes, pero más barato.
Ajá, sí, se puede llegar a rematar. Normalmente es como, o sea, si hay días malos, por ejemplo, ahorita en las lluvias, pues que se chine.
Si te agarra la lluvia de momento, ching, y si se te moja, a lo mejor, en este caso que es delicada la fresa, pues ya a lo mejor ya te jodiste y dices ching y pues... ¿y se te puede ir toda tu utilidad en unas fresas que no se vendieron, en dos cajas de fresas que no se vendieron?
Pues yo creo que no. O sea, porque igual, al menos nosotros siempre tratamos de dar barato justamente para que todo se vaya rápido.
¿y qué pasa si no hubo gente y tal? ¿te ha tocado de repente tener que regalar, decir, puta, tengo dos cajas de naranja o de fresa?
¿en plan, la voy a regalar a mi familia o a quién se las regaló? Pues sí, yo creo que hasta las mismas clientas, así como que sabe que, al menos no sabe qué jefa, prefiero pues darle a la mejor esto a que se me echa a perder.
Entonces, igual eso. O a lo mejor bajar el precio, dos por diez o...
Ok, muy bien. Es que, fíjense nada más, no está nada fácil porque tú estás comprando cosas, tienes que llegar temprano, tienes que buscar precio, calidad.
Si no sabes comprar, mi papá se dedicaba a las ventas también y me decía, todo el secreto, mi amor, porque me decía mi amor. Este...
Sí, te quiero. Sí, sí me quería.
Todo el secreto, mi amor, es en comprar bueno y barato. Exacto.
Si tú compras bueno pero caro, ya valiste. Pero bueno, y después, que no se te acabe, perdón, que se te acabe, que sepa sacarlo, que se va a seguirlo metiendo y que no se te quede, quiero decir, ¿no?
Que la merma no se acabe tu utilidad. Ahora, mi querido chillón, hay días malos para...
Tú estás en mercado, ¿verdad? Sí, en el mercado, afuera de la nave del mercado.
Ok, este, hay días malos para los mercados en méxico. ¿cuáles son los días muy buenos y cuáles son los días muy malos?
Por decirlo en mi caso, ahorita que yo vendo papas y de repente, ahorita no estoy sacando el puesto de las papas, llevo dos semanas. Pasó algo chistoso con la lluvia, ¿no?
Estos tormentones que se han caído con todo. Tengo una carpa de tres por tres y voló mi carpa acá.
Y créeme que traté de lo más que pude agarrarme y me zafó el brazo de esta parte. ¿cómo crees?
Sí, me zafó el brazo y ahorita no estamos trabajando. Y todo el pinche día estar con la mandolina, bueno, no sé cómo le llaman, la tabla para las papas, pues te duele el brazo, es cansado.
Los primeros días que yo empecé en ese negocio, pues me daba temperatura. Me daba calentura de tanto estar en lo caliente, en lo caliente y la presión de estar duro y duro.
Y sude y sude, ¿no? Hay chistoso, hay días que luego, pues sí, la gente merma, ¿no?
Merma baja. Baja, baja, ¿no?
O sea, es algo, pues que tú dices, este, es triste, ¿no? Que a veces la gente, lo chistoso, tratarme de endulzar a la gente el oído.
Claro. Hola, bonita, ¿cómo está?
¿cuánto le pongo? ¿o le pongo más salsita o le regalo más?
Claro, ¿cómo le vendes? Ajá, es algo para atraer.
Es un símbolo de atracción hacia la gente. Claro.
Y que entre un poquito más. Pero entonces ya te entendí, lo que tú dices, como todos los días son buenos, porque todos los días hay beneficios de que vendemos.
Claro. Pero si hay días que baja un poco la calidad.
Sí, claro. Y por supuesto hay días malos.
Sí, claro. Todo tiene en una mala situación.
En una mala racha, sí, en una mala racha.