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Y ya cada vez que yo me subía, me bajaba y decía, no mames, cómo me duele la espalda, cabrón. ¿has empeñado cosas de tu padre?
De... No, no tengo muchas.
Bien pinche bello. Como de...
Y me lo compré, güey, pero pirata. ¿quién eres?
¿eres m. R.
M. S.
Un miembro? Que se compró un coche.
Pero es que, miren, yo creo... Una, dos, tres, ya, si se fendejo.
Bueno, por eso, pero es que, te voy a decir una cosa, al fin y al cabo, o sea... ¿qué te compraste?
Un yeta, un yeta. No, no, no, hombre, no tenía ni pa' su...
Ahí te va el tema, caribe. Mi hermano, armando, tenía una batería.
Tocaba cabrón, el pinche gordo, la batería. Tocaba y tomaba clases continuo con treras, que era un gran maestro.
Pero bueno, el tema es que él tocaba y él ya había tenido más lana porque él había hecho el maleficio. Y entonces era como niño famoso y el perro y el demonio.
Entonces... Ustedes no se acordarán, pero se le metía el demonio a...
No, la señora sí se acuerda. Sí, bueno, sí, con ernesto alonso.
El tema es de que tenía su batería, tenía dinero. Llego del internado y yo le dije, oye, gordo, vamos a juntar acá, si quieres yo te llevo y todo, pero pues hay que comprar un coche.
¿a los dos? Pues yo, era más dinero de él, ¿no?
Pero el coche más para ti. Pero yo te lo manejo.
Pero él no tenía la edad. Yo te lo manejo.
Yo te lo manejo y me dijo, pero ¿estás seguro? Sí, güey, te llevo a donde quieras, te llevo, te traigo, luego vas aprendiendo.
Le llevo cuatro años. Y él dijo, ¿tú crees que seas...?
Sí, pero vende la batería, todo me lo echa en cara, vende la batería. Qué cabrón, o sea, el coche que te compraste ni siquiera fue con tu dinero, güey.
Manipulín. Es que hay que llevar manipulín.
No, pero mi hermanito chiquito, el gordo, le dijo, va, órale, y compramos un renaultcito 5, el famoso. Qué buena nave, me encanta ese coche.
Es un zapatito, las nuevas generaciones. ¿cuánto costaba en esa época, más o menos?
No, es que, híjole, no sé cuánto costaba. 30 millones.
¿por qué eran millones? Ah, ¿por qué eran millones?
Bueno, pero es que, no, una madre, porque este era aparte semi, semi, semi nuevo. O sea, era un zapatito, sus llantitas, y ya sabes, tú eres de renault.
Pero aparte, le lo arreglamos, le pusimos su estéreo, clarión, luz neón abajo. No, no, no, fíjate que no, no, mal gusto, no.
Le pusimos pinche sonido. Un saludo a la banda guapa, eh.
Un sonido que pesaba más que el coche. Unas, acá, bocillas.
Puffer. Unas tortugas de mal gusto.
Puffer y todo. Juntados, colgados.
No, no, no, mi hermano, no sé de dónde saliste, pero no. Aquí, nada más, ta, ta, ta, boche, pues, la chingada.
Y armando me decía siempre, bueno, ¿y cuándo lo puedo manejar yo? Yo le decía...
Creo que no es el momento. Creo que no es el momento, aurelio.
Es que no tienes la edad, gordo. No tienes la edad.
Y luego me decía, mi mamá, ¿por qué te llevas el coche? Si tú le dijiste que lo ibas a llevar a todos lados, y tú no lo has llevado a él.
Es que mamá, fui, vine, y entonces, el traje... A nadie le gusta salir.
Entonces, me decía... Mi novia tiene.
Tú tienes que llevarlo a donde quieras, donde dijiste. Entonces, el tema es de que tuve mi primer coche, pero me lo acabó disparando mi hermano con su batería, del maleficio y quinceañera.
Pobre güey, dejó de tocar la batería para que... Pero tuve mi sueño.
Y va a ser el baterista de maná. Güey, no mames, pudo haber sido baterista de maná o algo así.
Exacto. Pero bueno, a ver.
Pero sí fue mi sueño. Era así una vez.
Uno. Que se compró el reloj de sus sueños.
Ah. Este.
Una, dos, tres. Ese güey.
Facundo. Porque si no eres tú, soy yo, güey.
Obvio, güey. Sí fui yo, güey.
¿y fuiste tú? Es que resulta que yo nunca he sido muy relojero así.
Sí, por eso. Nunca te he visto un reloj.
Hay un reloj que siempre me gustó así desde morrito. El baby g.
No. ¿cuál reloj caro, güey?
Es un reloj caro. Y siempre me gustó ese modelo.
Como que, no sé, lo vi en una publicidad. Y así me imprimí en él, güey.
Y siempre quise ese reloj. Hasta que en un viaje había yo ganado una lana también.
Porque pues había ido a las olimpiadas. Y entonces dije, pues.
¿qué reloj es? No, pues ¿para qué digo marcas, güey?
No. Ya ni existe.
Un breeding. Un breeding.
Ah, un breeding. Ah, un breeding.
Y me encantaba así. Es como.
De aviador. Como plateado.
Como de aviador. Pero con un azul como carito.
El azul también plateado. Bien pinche bello.
Como de aviador. Sí, de aviador.
Y me lo compré, güey. Pero pirata.
Está bien. No, lo que me alcanzó.
Sabías que era pirata. Sabía que era pirata.
Porque en china, pues hay un mercado de piratería. De clones.
Y no sé, güey. Me dio igual de emoción tenerlo pirata.
Porque además era buena piratería, güey. O sea.
No cualquier piratería. Lo mueves y tiene un pendulito atrás que lo recarga.
¿qué edad tenías? Pues no, ni tan ruco, güey.
O sea, ni tan joven. Era, pues que las olimpiadas fueron, tenían como unos 26.
Era tan **** el reloj pirata que decía atrás jack sparrow. ¿lo sigues teniendo?
No, porque imagínate la historia de ese reloj. La neta, sí me dio emoción aunque sea pirata, güey.
Pues cada quien sus posibilidades. No, yo también he tenido.
O sea, es un reloj, no sé, de 100 mil baros. Pero no me voy a comprar un reloj de 100 mil baros ni que fuera una bicicleta, güey.
Y luego, ya que mi hijo estaba grande, le dije, hijo. Lo bueno es que mi hijo no ve ese programa ni los clips.
Nada que yo haga le gusta a mi hijo. Ya le dije, hijo.
Te voy a heredar. Esto en vida.
No, mami, hijo. Está bien feliz creyendo que tiene un reloj original.
Oye, güey, que no le quiten la ilusión. Exacto.
El güey sigue feliz pensando que tiene un branding original, güey. No vayan al empeño, le van a decir.
No, mami, si lo empeña, entonces, qué culero que vas a empeñar el reloj de tu papá. O sea, culero él que va a empeñar el reloj que le dio su papá.
¿a poco el dinero vale más que el símbolo de este reloj? No, lo tuyo vale más.
El del padre dándolo. Exacto.
De apuros, ¿no? O sea, los reyes, navidad.
¿tú has empeñado cosas de tu padre? No, no tengo muchas.
¿qué ojete? No, mami.
A ver. A corrientas.
¡érase una vez! Mami, estamos bien básicos.
¿pero es qué? Se compró un coche deportivo.
Ay, no es este pendejo. Pero es que estás hablando de sueños, güey.
Es que fíjate. ¿qué básicos son?
Somos los hombres. ¿qué básicos?
Somos hombres. Ahí te va.
El contexto es... Un juguete.
Pues yo, güey, empecé así como de a poquito cuando conocí a mi vieja, la chingada. Yo iba en taxi por ella o en pecero, la chingada.
Entonces, ya nos empezó a ir bien, nos casamos. ¿en camello nunca fuiste?
¿eh? ¿qué?
¿en elefante o en camello, no? ¿en elefante?
A repartir regalos el 6 de enero. Bueno, trabajabas de todo, güey.
El chiste es que ahí iba y no sé qué. Y entonces, como que vas teniendo upgrades en la vida, güey.
Y de repente, bueno, pues el departamento, la casita, llegan los equipos y tal. Ah, caray, un gran upgrade, ¿no?
Espérate. Y ahí va, y entonces, de repente, dije, güey, o sea, como que siempre tuve de sueño comprarme un buen coche, así, de marca, chingona, deportivo.
Que ese todos, todos. Que no nos alcances esos tres pesos.
Exactamente. Entonces, cuando me separé hace ya muchos años, de repente, me estaba yendo muy bien, y dije, güey, pues es momento, porque todos los...
Ah, o sea, ya fue en un segundo aire de, de, ya estoy ruco, pero... Estoy ruco.
Estoy ruco ahora, güey, antes de que... Pero quiero andar con la de 25.
No, no, no, no, no tiene nada que ver, quiero traer el coche. En la crisis de la edad, ajá.
En la crisis de la edad, de la separación, la chingona. Entonces, yo dije, bueno, ya, ya estamos en un nivel de vida chingón, ahí está, me lo voy a dar.
Ajá. Ahora me voy a dar el coche.
Entonces, ya fui con un amigo que trabajaba en una marca alemana, le dije, oye, descuento, mira, me quiero comprar este, pero está bien caro. Dijo, órale, va.
Me dio descuento, intercambio, no sé qué, pagué a plazo. Te subo, te subo en instagram, te subo en twitter.
Güey, miles, pero no, no, no, y además tuve que pagar un minuto de posa, porque era, ya sabes, eso es como de motor especial, o sea, el chasis era como una suv, pero con motor de competición, güey, o sea, de carreras casi, casi. No, no, no.
Brabus. No, una cosa tremenda, güey.
¿y te duró el gusto o ya los seis meses dijiste? Oye, regresó con su mujer y se lo regaló a ella.
Ajá. Oye.
Y lo empeñó, lo dirás de chía. No, no es cierto.
No, no, no, pasaron dos, tres años y ya dije, ya lo va a vender para recuperar una parte de la lanita. Oye, ¿no te pasa que también, bueno, así en alargarme nada más, me pasa lo mismo?
Este güey se burlaba de mí, yo, el problema, ya lo traes, ya todo, igual, igual, es la misma historia. Y ya, cada vez que yo me subía, me bajaba y decía, no mames, cómo me duele la espalda, cabrón.
Estaba mejor en la mamiván. No, porque como está tan abajo, primero hay que agacharte.
La rodilla. No me podía ya ni salir.
Le veía su pinche cojincito de ruquito. Así es.
Lo traía acá y se lo ponía ahí. No, nene, ya no lo aguanto.
Voy a mandar a moldear el asiento. Ah, no íbamos a hacerme uno, para que, es que los sports van más así, en lugar de traer los pies así, vas más así.
Entonces, esto me lastimaba la espalda y traía mi cojincito. No mames.
Le mandé a poner piel blanca como el asiento. Oye, negrito.
Dije, no mames. Y ahorita, ¿cómo andas de coche?
No, no. En camioneta.
En camioneta. Bueno, a las tres digan, ¿qué sueño les gustó más, güey?
¿cuál se les antoja más ahorita? Una, dos, tres, el de este.
La huevo, güey. No mames.