
La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
Y yo decía, no, güey, o sea, te lo juro, yo pensaba que alguien me iba a decir, es broma, me están grabando. Y lo hablábamos él y yo que nos quedábamos viendo como de, ¿qué estamos haciendo aquí, güey?
La gente afuera rompiendo vidrios. No sabíamos ni para dónde irnos ni dónde nos metíamos, güey, porque la gente estaba como loca, con buena razón.
El pigo y yo estuvimos en un proyecto de los más importantes de méxico, con un prestigio de... ¡ah, cabrón!
¡inigualable! ¡ah, sí!
¡ah, caray! O sea, con una...
Por favor, cuéntales. ¡ay, me encanta!
Yo no, bueno, a ver, yo no sabía, yo no sabía ni quién iba a estar. A mí nada más me dijeron este...
Pero platícanos. Por eso les voy a platicar cómo es.
Adelante. Era una obra de teatro, se puede decir obra de teatro, ya no sé si es obra de teatro, pero bueno.
Yo andaba en una época, porque no siempre tuve. Siempre tuve.
Bueno, no, eran épocas de vacas flacas y entonces, pues, me contacta un productor. ¿cómo se llama el productor?
No, sí, yo sí lo digo, claro que puedo lo digo, es lalo, ¿qué? Es...
Era eduardo... Lalo suárez.
Lalo suárez, lalo suárez, déjame... Era eduardo, eso sí me acuerdo, eduardo era el apellido, ahorita me acuerdo.
Ahorita le busco. Pero bueno, la obra de teatro se llamaba qué rico mambo.
Ajá. Mambo.
Ajá. Y entonces me contactan y me dicen, oye, no, te ofrecemos esta obra de teatro, está padrísima.
Y en lo que me endulzaba en el oído me dicen cuánto iba a ser de lana y yo dije, ay, está muy bien, está muy bien pagado. Y le dije, pues sí, le digo, acepto.
Lo normal es que, pues, ya después de ahí van los ensayos, te prepares, un buen rato de ensayos y de preparación y nadie me contactaba, o sea, nadie me decía nada, no sé, y de repente me dicen, pues, puedes venir un día a leer con el que va a ser tu compañero, que era el pibe. Y llego, leemos y yo les dije, órale, ¿cuándo ensayamos?
No, pues, estrenan, haz de cuenta, el viernes, pues, el mismo viernes, si quieren. Pueden ensayar antes de empezar la obra y yo, yo le digo, no, no, no, no, o sea, esto es con semanas antes, meses, conocer los personajes, hablar con el director, no, o sea, realmente no es como que muy necesario.
Llega el día de la función y lo peor es que me presenté, o sea, que no dije que no, no, ya sé, ya sé, todo mal, todo mal. Fue hace muchísimos años.
Sí, sí, sí. Y entonces me acuerdo que llego y me dicen, mira, está muy fácil, ya me presentan al piwi, nos conocimos.
Fue como, hola, mucho gusto, qué pedo, los dos con cara de espantados, ¿de qué estamos haciendo? Más yo, güey, tú tienes más experiencia.
No, no, pero los dos de verdad era como, ¿de qué hacemos aquí? Y de repente me dicen, mira, está muy fácil, tú, tú vas a entrar con un trapito, ¿te acuerdas?
Ah, sí, sí. Entras con un trapito, haces como que limpias, improvisa lo que quieras con él, hablen de lo que gusten, nosotros te hacemos así.
No mames. Y te sales del escenario.
Güey, no mames. Es real.
Sí, sí, es todo, es todo. Y yo decía, no, güey, o sea, te lo juro, yo pensaba que alguien me iba a decir, es broma o me están grabando.
Y hablábamos él y yo que nos quedábamos viendo como de, ¿qué estamos haciendo aquí, güey? Sí, exacto.
Y hubo una función, no voy a dar nombres ahí sí de los actores, pero había un actor, uno estaba hasta el dedo ya, o sea, ya, pero de verdad de que ya, y decían, ¿qué hacemos con el señor, la chingada? La gente afuera rompiendo vidrios porque habían dobleteado la función, o sea, como que vendieron el doble de lo que entraba la gente.
Sí, sí, sí. Y ya no entraba, entonces nos iban a romper vidrios porque ni siquiera era un teatro, ¿te acuerdas?
Fue allá por huacalco, creo. Rompiendo vidrios, nos volteábamos a ver él y yo con nuestro trapito así, literal, porque era nuestro único.
No sabíamos ni para dónde irnos y dónde nos metíamos, güey, porque la gente estaba como loca, con buena razón. Les estaban robando y a mí, bueno, nunca me pagaron.
Sí, sí. ¿a ti te pagaron?
¿sí? ¿te pagaron?
Sí. Le pagaron lo tuyo al peewee.
¡mamé! ¡mamé!
¡mamé, me pagaron! ¿cuántas funciones dice peewee?
Dimos, ¿qué? ¿unas siete máximo en el año?
Cuatro. ¿cuatro o cinco por ahí?
Sí, sí, la verdad. Y así lo hacíamos, entrábamos, limpiábamos, nos volteábamos a ver con un miedo porque la gente encabronada.
Sí. Y de repente nos hacían, ya íbamos otra vez de regreso.
Y el elenco realmente era bastante bueno. Era bueno.
Era bueno, pero entraban y salían, entraban y salían porque había una incertidumbre de eso, de eso, de eso. Y sí, fue, fue.
Digo, a mí sí me gustaba el el concepto, estaba padre, o sea. Oh, padrísimo, ¿no?
Pero, pero. Una limpiadera de los dos.
Sí. Sí.
Te voy a pedir, por favor, que me ayudes a cerrar tus ojos y por nada en el mundo los vayas a abrir, ¿ok? Cierra los ojos.
Y abre la boca. Confía en mí.
Oigan, el productor me dijo, el show es limpio, y yo, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, josé eduardo, quiero que estés consciente de cualquier sensación que sientas, pero no reacciones a nada y nada más, mantén los ojos cerrados, no quiero que de verdad, no quiero que veas. José eduardo, ¿acabas de sentir algo?
Sí o no, nada más di sí o no. Con los ojos cerrados.
Sí. Okey.
Si tuvieras que decir en dónde sentiste algo, ¿podrías decir en dónde fue con los ojos cerrados? En la nariz.
Bueno, entre los ojos. Okey.
Y si tuvieras que adivinar qué fue lo que te tocó, ¿qué dirías que fue? Pues algo como como.
Un cepillo. ¿podrías decir algo más?
Pues algo que tiene como cerdas. ¿te suena una pluma o no?
Sí, como pluma de un animal. Ok, abre los ojos.
Esta es la cosa, josé eduardo. Mientras tú tenías los ojos cerrados, yo me vine acá con peewee y a él lo tocó y están aquí todos de testigos, el público, todo de testigos.
¿sí? A ti ni se te acercó, güey.
Está grabado en cámara, ni se te acercó, güey. De verdad.
Ni se te acercó, ni se te acercó. A mí lo grabó o así.
Está grabado, ahí está, güey. Pongan el replay, el replay.
El replay, el cañón. Repetición instantánea.
El bar. Qué chingón.
José eduardo, ¿sabes qué significa esto o no? No, no.
Parale. Lo saludé.
Trae mano dura, rasposa. Le damos la mano.
Traje un mazo con 52 cartas. Ok.
Quité los jokers y traje otro mazo con 52 cartas. Ok.
Peewee, ¿cuál te gustaría utilizar a ti? Pues esta.
Esta roja. Esta roja.
Este lado. Ok, muy bien.
Ahora, antes de que les hablamos y todo eso, las probabilidades, peewee, de que tú elijas una carta que yo quiero que elijas es una en 52. Esto equivale a 1.
92%. Ok.
Es poco probable. Ahora, las probabilidades, josé eduardo, de que tú elijas una carta, peewee, y después tú elijas la misma carta de otro mazo.
Es una en 52 por una en 52. Que esto es, sí, es muchísimo, 0.
036%. Podríamos decir que prácticamente imposible.
Es imposible. Sí.
Sí. Hoy vamos a hacer lo imposible posible.
Ok. Con su conexión mágica que tiene.
Con todo. Ven.
Sí, sí, sí. De aquí se va la parcha.
A huevo. Sí, totalmente.
Lo primero que hay que verificar, ok, peewee. Aquí nace un romance.
Peewee, todos, de hecho. Ahí tenemos así como una toma cenital un poquito, lo más que se pueda.
Lo que quiero es que nada más se vea que todas las cartas son diferentes. Y de verdad, quiero que alguien, si identifica una carta.
Sobre todo esto, los que tienen la enfermedad de la ludopatía. Sí, sí.
Sí, está. Este wey va contando lo que es tener un pinche enfermedad, me cae.
Y si le meto 30 de cincuenta, ojalá sí estudiara el wey sus libros. Están todas diferentes, ¿no?
Sí, es el más ¿aprobadas aquí? Sí, sí, sí.
Entonces ahí va, mira, ahí va peewee. A ver.
Esto es lo que voy a hacer. Voy a poner las cartas así, ok.
Lo voy a poner sobre la mesa. Y lo que vas a hacer es que vas a tocar una carta, la que quieras, la que sientas que es la correcta.
De todo, de esto depende que no duermas solo hoy. Ahora, no la veas todavía.
Ok. La vas a poner aquí enfrente.
Ok. Exactamente.
Me gusta. Esta es tu carta.
Es más, mira. Para diferenciarla de las demás, voy a poner todas boca arriba.
Ok. Y esta es la tuya.
Ok. ¿de acuerdo?
Ok, josé eduardo. Tú me vas a decir ahorita un número entre el 1 y el 52.
Y el número que tú me digas va a ser la carta que te va a tocar a ti. Ah, no, mamá.
Ja, ja, ja. ¿de 52?
Vamos a ver qué nos toca. No sé si 63.
Ja, ja, ja. La digo en sí, sí, sí.
Vamos a contar esas cartas de este mazo. Ah, este...
43. Ahora va a tomar tiempo, pero está bien.
Es la que te gusta. Sí.
¿significa algo para ti el 43 o fue aleatorio? No.
Igual, verificar. Todas mezcladas, todas diferentes.
Sí. Ahí va.
Iba. Y bueno, que te voy a decir algo.
Si esta carta y esta carta coinciden. No, no, no.
Sería una locura. Eres el amor de mi vida.
¡eres la locura! Eres el amor de mi vida.
Vamos a ver qué tal nos fue. ¿ok?
¿suspenso? No, no, no.
No mames. No, no, no.
No, no, no. No mames.
No, no, no. Hacénse.
Ja, ja, ja.