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Yo vivo al día con todos mis seis caballos y no tengo, no he ahorrado para el retiro, así que no me vayan a correr. En enero llego y tú cheques y veo el de ella y dice, ay mamacita, por vecinos, exactamente.
Me siento con ella, con mi mujer y ya no tenemos 18 años, entonces hay que pensar en un retiro. O sea, este tipo de conversaciones las deberían de tener todos siendo novios cuando ya están pensando en una, o sea, o irse a vivir juntos o en una relación a largo plazo.
Como ahorita lo comentabas, es una empresa. ¿tú firmarías un socio sin conocerlo, sin saber cuáles son sus valores?
No. ¿te asociarías con alguien?
¿no te asociarías? O sea, tienes que saber qué metas financieras tiene.
Oye, pero a ver, me surge como la duda, al final, a lo largo de los años, y creo que aquí muchos lo hemos vivido, también el proceso económico de cada uno de nosotros va cambiando. Totalmente.
La estructura económica no es la misma. La estructura económica no es la misma cuando iniciamos nuestra relación que cuando estamos, pues, a lo mejor en las últimas.
Y que luego, ¿cómo haces? O sea, ¿cómo vas reestructurando esos acuerdos genuinamente desde la relación, desde la pareja?
Yo creo que lo primero que se tiene que platicar es qué metas financieras tienes y qué deudas traes, cuánto gana cada uno. O sea, sí tienes que ser transparente y abierto con tu pareja para saber exactamente cuánto gana cada uno.
Y eso es, ojo, hay muchas parejas. Que se van a vivir juntos o que empiezan una relación y traen arrastrando deudas.
Sí, sí, sí. Y entonces es bien difícil ya en la relación como el ponerse de acuerdo.
Hoy en día escuchas en todas partes el tema de 50 y 50, ¿no? Eso es muy común hoy, 50 y 50.
Pero es una falacia. Pero es bien difícil porque justo no ganan lo mismo las dos personas.
Y entonces hay un rico y hay un pobre en la relación. Y el que gana menos está tratando de llevar el estilo de vida de la otra persona.
Y la otra persona. Y el que gana menos tiene también que de pronto pues empezar a solventar.
Y entonces a uno dice yo por qué tengo que estarte pagando y el otro pues termina endeudado. Lo ves desde la igualdad y no desde la equidad, ¿no?
Exacto. O sea, tenemos que ser justos y tenemos que ser muy claros.
Y esas son las primeras dos preguntas que deberían de hacerse. ¿cuánto ganas?
¿y qué deudas tienes? ¿y cuánto estás dispuesto a pagar así, no?
Pero es difícil. Imagínate tú estar en una cena con alguien con quien estás empezando.
A lo mejor ya algo serio y decirle, oye, ¿me muestras cuánto ganas? O sea, traemos aquí unas vocecitas de, oh, va a haber materialista.
Lo que pasa en ese caso siento yo que si una mujer a mí me pregunta cuánto gano en la primera cita, pues es muy difícil pensar que esta persona está pensando en un plan a futuro y no evitar pensar que quiere saber cuánto gano para yo ser como que la mantenga. Es que no sería el momento.
Yo siento que la primera también. Sí, exacto.
Es que ahí es, ¿no? , la pregunta es ¿cuándo es el momento?
Sal corriendo. Si llega a pasar, sal corriendo porque es la primera cita.
Por eso digo, el momento, por eso venía la pregunta primero que hice. ¿es cuando eres novio o es cuando te vas a casar?
Sí, ¿en qué momento? Creo que lo que dijiste es como cuando vas a formalizar.
Cuando vas a formalizar. Cuando tú ya sientes que esa relación ya va para un largo plazo.
Y a mí me ayudó, y a mayrin también, a mi esposa, el hecho de que ya, bueno, yo ya, nosotros llevamos ya dos divorcios en casa. Yo ya llevo dos matrimonios.
Entonces ya, ya uno va aprendiendo. Yo no tuve educación financiera y me fui haciendo, me fui haciendo, y sobre todo también ya en el tema de la edad.
Entonces, a ver, me siento con ella, con mi mujer, y ya no tenemos 18 años. Claro.
Entonces hay que pensar en un retiro. Y es bien importante también el estar alineados con las metas financieras.
O sea, ¿cuántas veces, digo, me queda perfectamente claro que tú sí lo hiciste ya después de... Sí, ya varios años.
De varios años. Dos divorcios, dos divorcios, dos divorcios.
¿y en el primero eras igual de aprendizado? No, no, no eres aprendiz.
Sí, claro, claro. Y los divorcios cuestan.
Sí. Y mucho.
Entonces, no, no, no, yo te digo como el borras, fui aprendiendo. Sí, o sea, no es lo mismo que a lo mejor tú pienses en cinco años comprar una propiedad y tu pareja está pensando en cinco años irse a viajar por todo el mundo.
O que tú quieras tener cinco hijos y tu pareja no quiere hijos. Entonces, eso se tiene que platicar desde el principio.
Porque si no, ahí es donde empiezan todos los problemas. También, otra cosa importante es el riesgo, o sea, ¿qué tanto riesgo acepta la otra persona?
Si es gastador o es ahorrador. ¿sabían ustedes que una de cada tres parejas se termina en divorcio?
Y esos divorcios, o sea, no está estipulado que es por dinero, pero si tú te pones a investigar, en su mayoría viene por un estrés financiero. Entonces, tenemos que platicarlo, aunque ya estemos dentro de la relación, a lo mejor teniendo este tipo de problemas, empezar a tener estas conversaciones, sentarnos tranquilamente con nuestra pareja, tratar de alinearnos, de ver de qué manera...
O sea, acuérdense que el matrimonio es un ceder -ceder, ¿no? Tenemos que ver de qué manera sí se puede.
Y entonces, como una empresa... Y negociar.
Negociar y tener... Sentarnos con nuestro mayor socio y ver de qué forma podemos mejorar la situación.
Mira, aquí ross no me dejará mentir. Sí, pero yo, por ejemplo, cuando empecé a andar con mayrin, íbamos a landy.
Landy, para la gente que no sabe, es donde vamos, esta asociación que paga las regalías del trabajo que hacemos, ¿no? Y entonces, yo me acuerdo que al principio salía el mío y le decía, eh, eh, por las novelas que había hecho, y mayrin no, era menos.
Y yo, ah, bueno, y ahí vamos al banco y lo depositábamos. Ahora ya te transfieren, pero en esa época tú tenías que ir por tu cheque.
Sí, sí, sí. Empieza vecinos, temporada 1643.
La reina de las regalías. No, y la reina de las regalías, y entonces mayrin empezó, y en una de esas, en un enero llego y tú cheques y veo el de ella y dice, ay, mamacita, por vecinos, exactamente, claro.
Sí, sí, sí. Pero sí, hay que, vamos, yo soy de esa idea que en ese sentido hay que ser transparente.
Cuánto ganas, cuánto ganas, qué podemos hacer, esto lo tocamos, esto no lo tocamos, esto lo invertimos. Y no se quedan con algo para ti, que tú puedas hacer lo que tú quieras.
Sí, sí, claro, claro, claro, claro. También se hueva.
Ya eso se vale, berenice, que de pronto... Por supuesto, si yo tengo ese ingreso, es decir, el 10% me lo voy a quedar para mí y ahora sí que no le voy a declarar a él, le voy a decir que gané el número.
Sí, o sea, hay ciertas formas de poder estructurar las finanzas en familia. O sea, está la de 50 y 50, está la que acabas de comentar, que es como por porcentajes, el que gana más aporta más a la bolsa común y se queda una parte él y la otra persona que gana menos aporta menos porcentaje.
Y cada quien, pues, tiene sus cuentas separadas y hay una bolsa en común. Y está la de todo, lo de los dos.
A la misma bolsa esa le acomoda mucho a la gente cuando ya tienes familia, patrimonio, o sea, que ya estás como muy alineado y quieres lograr metas financieras mucho más grandes y más rápido, ¿no? Porque todo va ahí, presupuesto, todo, o sea, todo va equitativo para todo el mundo y entonces llegas más rápido a tu meta.
Ahora, es bien importante también que ya entrando en una relación formal se haga un presupuesto, ¿no? El presupuesto es la base de toda salud financiera.
O sea, es como si tú vas al doctor, que hoy en día ya nadie, nadie tiene presupuesto. Es muy difícil, bueno, todos batallamos con nuestra educación financiera.
Entonces, si tú vas al doctor y de pronto le dices, oye, me duele el estómago y te manda a hacer estudios. Ay, no, no, no, yo no quiero saber si tengo algo mal, ¿no?
Es lo mismo con el presupuesto. Tenemos que hacerlos y aterrizar porque lo que no se puede medir no se puede mejorar.
Claro. Entonces, un presupuesto en una casa tiene que ser básico.
Y tienen que estar las dos personas y ver qué entra, qué sale y a dónde se va. Miren, ni somos tan apáticos que de repente ya hoy en día también hay personas que se dedican y tú las puedes contratar.
Y te cobran tanto y te sientas con ella o con él y vámonos a ver, este perfume, ¿cuántos tienes? Ocho, ¿cuánto te cuesta?
Tanto, pum, tanto en perfumes. Estos zapatos, tantos, tantos de bolsas, pum, pam.
Y te hace todo un corte de caja que dices el presupuesto y dices, ¿tanto ganas? Tanto ingreso, ¿no?
Tanto gastas, ta, ta, ta. Y te hace todo un balance.
Si ya no lo quiere hacer uno, bueno, hay personas que se encargan y lo hacen. Ay, pero como quiera, tienes que decir cuántos perfumes tienes, qué hueva.
Ah, bueno, pero tienes que hacerlo, monse. Sí, monse, no quiero más, monse, tantito.
Pero nada más tantito, o sea, poquito nada más. ¿qué haces en tu casa?
¿qué haces en tu casa? Yo a todo no, dice.
Yo creo que a monse teniendo seis caballos eso no le preocupa. ¿cuántos perfumes gastas, lo que menos?
Sí, lo que menos, ¿no? Ustedes tienen presupuesto, ¿todos?
¿cómo? Tienen presupuesto.
No tengo ni dinero. No tengo, no tengo.
¿cómo tienen presupuesto? Yo vivo al día con todos mis seis caballos y no tengo, no he ahorrado para el retiro, así que no me vayan a correr.
Sí, no, tenemos que empezar a hacer un presupuesto. Ya hasta la inteligencia artificial te hace el presupuesto.
Ya te hace, ah, mira, claro, ya metes todo ahí. Te puedes decir, arma, me dicen que estoy gastando.
Dime, ¿dónde puedo, dónde puedo ahorrar? Es que nos da muchísimo miedo el tema del dinero.
Hay que dedicarle tiempo. Pero, ojo, a ver, a ustedes, ¿qué les da más miedo?
¿el ver el número o el tener que cambiar el hábito? El tener que cambiar el hábito.
El tener que cambiar el hábito. Yo creo que sí.
Porque no se acostumbra a lo bueno, luego, luego.