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Yo siento que eres una en el programa y otra fuera del programa. ¿de verdad?
No. O sea, ¿qué eres más?
Tengo esta tendencia a sentir que tengo que agradar para merecer tu amor, para merecer... Porque te lo enseñó tu mamá, ¿te acuerdas?
Consuelo, ¿hay una versión de ti que extrañas y que sientes que se fue perdiendo con los años? Sí.
Cuéntanos. ¿cuál?
Este... Extraño a la atrevida, o sea, la que no tenía miedo de todo.
A la que no pensaba en las consecuencias. A esa adolescente que se iba en el metro y le valía madre y buscaba como sus recursos para...
Ahora me he vuelto como muy miedosa, como muy... Pero si sabes que era porque no tenías el óvulo frontal desarrollado, ¿no?
Porque era muy valiente. Ay, doctora.
Quiero que otra vez que no se me desarrolle el óvulo frontal. Me quisieras remover el óvulo frontal.
Como esa foto que subiste máxima. Ay, sí, qué bonita.
O sea, la mandó garcía. No méxico, o sea, con el sombrero del pique.
O sea, ¿esa es la que extrañas? Está bien contentota, bien feliz.
Pero no, no, la que no es nada, o sea, no bebía, no nada. Y era la hormiguita de tlatelolco y sus amigas significaban todo.
Y el cabezazo. Hawayano y el taitiano y el cabezazo.
Y ahora sí vas a valer madre cuando te piche madre. Esa, tantito.
Ahora me he vuelto muy miedosa. Daniela.
Me voy, amor. Vente a tu lugar.
Te quiero, mi dani. Dani.
Dani, ¿en qué momento de tu vida sentiste que estabas interpretando un personaje para agradar, sobrevivir o encajar? A veces, siempre.
Wow. Yo siento que eres una en el programa y otra fuera del programa.
¿de verdad? No.
O sea, que eres más, eres más, no, no que sea mucha, mucha diferente de tu personaje, sino que eres más atrevida a decir cosas fuera del programa que dentro del programa. No sé, porque aquí digo cosas que luego afuera no digo.
Ajá. O sea, siento que...
No, no creo. Siento que desde niña tenía mucho que agradar como para merecer.
Lo aprendí después de mucho tiempo y eso me ha traído muchas cosas negativas en mi edad adulta y que muchas las he resuelto, pero muchas ya ni siquiera sé si lo voy a lograr. Tengo esta tendencia a sentir que tengo que agradar para merecer tu amor, para merecer...
¿por qué te lo enseñó tu mamá? ¿te acuerdas?
Pues no sé. Porque te decía cómo es importante...
O sea, para mi mamá era muy importante porque así creció ella, no lo estoy juzgando, así creció ella que las emociones no se movieran, ¿sí me entiendes? Como que siempre decía esta frase de no hagas drama, mi hijita, pero porque para ella era muy necesario que todo se quedara muy en paz.
Ella sentía paz de esa manera. Entonces, así lo expresaba porque así lo aprendió ella.
Y porque las mujeres antes no se les permitía... No podían, exacto.
Sí, sí, sí. Sí, sí, sí.
Sí, sí, sí. Sí, sí, sí.
Sí, sí, sí. Porque yo sí tengo esa necesidad como de sentir que tengo que agradar para merecerme ser tu amiga, para merecerme ser querida por una pareja, para...
Y sí es agotador, pero también es parte de quién soy y también así me acepto y así me quiero y así me reconozco. ¿y qué crees?
¡achí choy! ¡achí choy!
¡cállala! Hasta así me caigo bien.
¿cuál ha sido la máscara más pesada que has tenido que usar? ¿cuál ha sido la máscara más pesada?
¿cuál ha sido la máscara más pesada que has tenido que usar? O sea, la que siempre puede con todo.
¿qué máscara es la más pesada? La defensora.
La... Creo que la fuerte.
¿por qué? O sea, la de no necesito que me ayuden.
Porque en mi familia era muy así. O sea, cada quien...
Fuimos muy islas. Entonces, cada quien arreglaba su mundo.
Y pedíamos poca ayuda. O sea, me enseñaron a pedir poca ayuda.
Ser muy independiente. Entonces, hay veces que sí estoy rebasada y no la pido.
Porque parece que no la necesito. Porque yo hago parecer que no la necesito.
¿cuándo sí la necesito? A veces.
Entonces, esa yo creo. ¿quieres?
¿a mí quieres presentar a nuestra próxima invitada? ¿ya está?
¿la quieres, verdad? Yo la quiero.
Se las voy a presentar. Porque aparte, la...
Todos la conocimos. Es que, te digo, ¿cómo cambia la gente cuando realmente la conoces?
Y cuando realmente la conoces, descubrí... No saben a qué mujer tan inteligente...
Tan buena pa' negocio... Pero tan buena pa' decretar...
Pero la conocimos, obviamente, y la quisimos dentro de la casa de los famosos méxico. Pues, mire, ¿quién soy yo pa' decirles que ella se presente solita y nos diga qué pex con ella?
Karime pinter, vente para acá, porque... ¿te gustó la presentación?
Hola, neta. Oye, ya entré con la de cocodrilo.
Hermana. Te amo, hermana.
Vente. ¿cómo estás?
Mira, karime, sofía, karime. Las conozco a todas.
Ya habías venido, ¿no? De toda la vida.
Ya, ya habías venido. Pero yo vine en otro méxico.
Sí. ¿era otro méxico?
En otra administración. Sí.
Pero me encantan. ¿antes de entrar a la casa?
Antes de la casa. ¿antes de la casa?
O sea, ¿eso es para ti otro méxico? Como un antes y un después.
Bueno, sí. Pues eran las primeras netas.
No, ya venía. ¿tú sabías que me había tocado que vinieras?
No, no, ya veniste. Ya venía, ya venía.
Sí, sí. No, no, no he venido...
¿no me ha tocado contigo? Sí.
No, no, no. Venga, paola.
Ni contigo. Ni conmigo.
Estaba ya aquí. Sí, sí, sí.
Es neta. Yo me acuerdo perfecto, sí.
O sea, acababas de salir entonces de acapulco. Sí.
Seguía en el programa de turismo. Seguía.
De turismo de acapulco. Que todo el mundo creyó que la de acapulco, bueno, como el relajo y todo el mundo se asustó y bla, bla, bla, pero donde realmente yo creo que conocimos a otra karime fue dentro de la casa de los famosos méxico y conocimos una karime cagada, güey, buena amiga, pero sobre todo yo he tenido la fortuna de conocerla en viajes y viajes muy largos que es donde ahí conoces realmente, ¿no?
En esos viajes conoces a la gente y hasta isaac, mi novio, me dijo qué chava tan diferente incluso a la casa de los famosos méxico, tan inteligente, tan concentrada, tan buena onda. ¿cuánta plata?
¿cuánto le pagaste? Ya, la neta sí me dio una lana.
Pero, no, dime algo, ¿si realmente puedes fingir un personaje dentro de la casa tanto tiempo? No se puede.
O sea, yo entré con muchísima inseguridad porque conocían a la karime relajienta de la casa de los, digo, de acashor, que fue una etapa buenísima, fueron mis veintes, estoy agradecidísima, fue el rockstario máximo, pero también era en la chamba, así como que me pongo el personaje de karime de acashor para echar relajo. Y luego estuve en pausa haciendo cositas y cuando entré en la casa de los famosos yo entré con muchísima inseguridad, sin ganas, y dije me voy a poner solo una regla, me voy a hacer fiel a mí misma porque si no la voy a pasar de la patada.
Ok, a lo que tú dices. Y yo soy más tranquila realmente, soy más relajada, no soy de pleitos, si les caigo bien, bien, y si no, primero está mi salud mental porque sé que estar en un reality es estresante.
A más no poder. ¿te ayudó haber estado en acashor antes?
Me ayudó. O sea, mentalmente.
Pero era otra idea, ¿no? Es diferente, o sea, puedes decir, ay, te ayudó porque traes experiencia, pero realmente no porque quieres un 24-7, no salir, no hay nada, es vivir ahí tres meses.
Y se vuelve tu realidad. Pon tú que.
¿qué haces? Compartir baño.
Diez semanas. Sí, diez semanas.
Diez semanas. 71 días.
A menos de que te expulsen. Compartir el baño, pon tú que sí, ¿no?
Este, lavar trastes o la basura y eso, pon tú que sí, pero. Sí, sí.
Realmente el ser tú con desconocidos sí es muy diferente. Oye, te voy a hacer una pregunta, a ver, las amistades que se hacen allá adentro, porque vimos, cristian, ¿permean afuera o realmente son amistades por la persona que está haciendo en ese momento allá adentro?
En ese momento se convierte en tú todo, en tu vida, en tu amor, en tú no quiero nada más que estar con estas personas, pero mis cinco a mí, bueno, el team mar para mí marcó mi vida, los amo, los adoro. Ya fuera cada quien está haciendo sus cosas, veo más a mayito, veo más a cristian.
Pero los une el trauma. ¿sí?
Sí. Es que sí, es que sí.
Los une el trauma. No, a mí, a mí me dejó un trauma no tanto de adentro, sino de afuera de que sales y todo mundo está, quiere estar contigo y, y fama y no sé qué, y de verdad a mí me da miedo de ¿y si se acaba?
¿y si luego qué hago? Y es una inseguridad muy tonta.
No, no me parece. No, yo creo que.
No, porque estás. Es difícil.
Se llama, o sea, en el stand up, steve martin, que es un comediante que de pelo blanco no sé si lo conocen. Sí, el ¿dónde está el policía?
Exacto. Él escribió un libro que se llama born standing up, nací de pie.
Ajá. Y te explica lo, la, la depresión que da cuando estás en un escenario, en una arena, en un lugar de diez mil personas, es un auditor nacional.
Y tienes durante una hora a diez mil personas así, ah, o sea, y riéndose y así, de ahí te vas a tu hotel tú sola. Sí.
O a comer si quieres y luego a tu hotel tú sola. Oh, sí.
Entonces, esa depresión, exacto, o sea, es una depresión muy normal de estar aquí, y de repente es, no, no es que esté mal, sino es. Y vivirla constantemente.
Porque estás en dopamina, dopamina, dopamina, dopamina, y de repente. Es que noto un miedo que yo tengo constantemente, es ¿y qué va a pasar después?
Yo también lo tengo constantemente. O sea, y si me muero, y si se me muere, y si, y si ese maldito y si llega a hacerte pensamientos rumiantes.
Se llama ansiedad. Y la chingada.
Sí. Este, se acabó acapulco shore.
Sí. Se acabó.
Y tú sigues. Se acabó la casa de los famosos.
Se acabó. Y tú aquí estás.
Entonces, es importante que sepamos todos, porque también en casita seguramente habrán personas que tengan mucho miedo, que mientras tengas vida, hay posibilidades de lo que sea. Lo mejor se acaba el entorno, se te cae el edificio, o sea, no sé, pero hay vida y entonces tú puedes, ya no, tal vez ya no haces reality shows.
Pero entonces puedes, o sea, sabes, mientras no se acabe karime y sus ganas de luchar, se puede acabar todo.