
La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
Les voy a dar un medicamento por si entran en choque en el camino. Y si deja de respirar, se lo inyecta.
Sí, doctor. Que dios los acompañe.
Señora, hago chilaquiles para el joven augusto. ¿otra vez?
No, no, no, déjame ver. ¿crees que al joven le gusta mucho cómo se los preparo?
Pues sí, pero no a diario, mija. No, mira, unos huevitos con jamón, fruta, un jugo.
Bueno. Buenos días, mamá.
Hola, amor. Buenos días, joven.
¿qué va a querer? Le hago su desayuno muy sabroso.
No, no, lupe, solo sírveme café porque se me hace tarde. ¿cómo?
¿no vas a desayunar conmigo, hijo? No, mamá, es que van a hacer la vaquilla del rancho de don toño.
Y creo que viene mal acomodada y tengo que atender ese parto. Pero vas a ir hasta allá, está lejísimo.
Esa carretera está espantosa. Ten cuidado, mi amor.
Sí, mamá, no te preocupes. Joel, cómase un pan.
Me consientes mucho, lupe. Y cuando me case con diana, te voy a extrañar.
Por cierto, tienes que pasar por diana para ir a la iglesia. Tienen que correr las amonestaciones.
Era hoy, ¿no te acuerdas? Se me hace tarde.
Ay, qué barbaridad. ¿qué es más importante?
La vaquilla que van a hacer o tu matrimonio y tu futura vida, ¿eh? Está bien, mamá.
Voy a pasar primero con diana y ya después me voy al rancho. Por favor.
Bueno. Bueno.
Ya me voy, mamá. Que dios te cuide, hijo.
Hasta luego. Adiós, amor.
Joven, joven, ¿va a venir a comer? Digo, para hacerle algo rico.
Pues claro que vengo, lupita. ¿sabes qué?
Sí. Se me antojaron unas verdolagas de esas de las que tú haces.
Pues yo se la cocino. Gracias, lupita.
Bueno, y ya me voy porque es tardísimo, ¿eh? Con permiso.
Que le vaya bien. Que te acompañe, amor.
Dámeme, señora, ¿qué quería desayunar? Huevos con jamón.
Frutas y jugo. Ay, perdóneme, señora.
Ahorita se lo traigo. Ya elegí el vestido de novia.
Ahí está. Claro, la modista va a comprar las telas más finas.
Tú sabes, no quiero cosas burdas. Ay, todo será perfecto.
Como tú quieras, mi amor. Pero yo hubiera preferido algo más sencillo.
Recuerda que yo soy un hombre de campo y... ¿qué?
Eres médico veterinario. El mejor zootecnista de la zona.
Además, además eres guapo. Lovísimo, educado, y con cierta clase social.
Así que no seas modesto. Y tú eres una perfeccionista.
Ah, claro. Oye, ¿no me has dicho hoy que me quieres?
Por supuesto que te quiero, tonto. Entonces, en la tarde vamos a la iglesia por eso de las amonestaciones, ¿sí?
Ajá. Ahora ya me tengo que irme.
Ay, no, no, no, no. Por favor, no te vayas.
De veras que me choca que prefieras irme. A mí me gustan más esos animales que a mí.
Es mi trabajo, de eso vamos a vivir. Ay, pero, pero ¿por qué mejor no pones una clínica de perros de raza?
Es algo más elegante. Bueno, luego planeas mi futuro profesional.
Ahora me tengo que ir, mi amor. Adiós, mi amor, ¿eh?
Oye, en la noche tenemos la cena con los martínez. Así que te pones muy, muy guapo, ¿eh?
Quiero presumirle a la pesada de brenda que no venga tan galanazote y nada más. Sí, mi amor.
Adiós, dianita. Chao, mi amor.
Más múgico sea, pero no hace ni nada para el alumbramiento. Ay, qué caray, esto sí me preocupa.
Voy a tener que hacerle un tacto para ver cómo está la ternera. A ver, sujeta a la vaca, porque no le va a gustar, ¿eh?
Está bien, doctor. Lo que me duele, quítenla.
Le voy a desinfectar la herida y después pondremos suero. Pero tienen que llevarlo de inmediato a puebla, lo más rápido que puebla, o se muere.
¿podrán? Nos vamos de volada, ¿verdad, muchachos?
Claro que sí, patrón. Les voy a dar un medicamento por si entran en choque en el camino, y si deja de respirar, se lo inyectan.
Sí, doctor. Que dios los acompañe.