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Señales para saber si estás dejando de amar a tu pareja

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A veces la rutina se confunde con el desamor, ¿debes seguir luchando o es mejor dejar ir?

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Contrario a lo que se piensa popularmente, antes de perder el interés en lo que es, hace o piensa la pareja, hay otras señales que avisan que el amor se escapó por la ventana, es más, quizá abrió el portón y huyó.

Esas señales, según algunas reflexiones terapéuticas como las consideradas en el texto ‘Terapia de pareja’ de Jim Crawley y Jan Grant, apuntan primero a una sensación de soledad. Y no es que la pareja se vaya de viaje por largo tiempo y nos deje, sino que la vida no se acompaña y es probable que las alegrías, tristezas y otras emociones se las expreses a otras personas y no a tu pareja.

Sentirse solo o sola es un signo de que no hay apoyo, comprensión y empatía. Es más, es muy probable que ni siquiera te escucha.

Eso lleva al siguiente paso: la pérdida de confianza. ¿Cómo confiar en quien no nos pone atención?

Ya atravesados esos pasos viene la pérdida del interés. Aunque cabe decir que hay muchas señales que se pueden confundir, pues no es lo mismo estar día a día en la rutina y haber perdido un poco la chispa por el trabajo y tener que pagar las cuentas, que el desinterés legítimo donde ya ni vale la pena esforzarse por salvar la relación.

La decisión de salir de una relación en la que ya no se ama es difícil de tomar y muchas veces parece muy drástica, pero vale la pena preguntarse si ya no hay ganas de hacer cosas junto a tu pareja, si las prioridades cambiaron o también si el amor ya está en otra parte.

Reflexionar cómo sería la vida sin la relación en la que se está también es un buen ejercicio para saber si la separación y ruptura alivia o duele. En caso de la primera, eso es otra señal de que ahí ya no es.

Averiguar cosas de uno mismo lejos de la pareja está bien, pero si esas cosas que se averiguan ya no incluyen un futuro conjunto, es mejor comenzar con una separación sin abruptos. Y si no se puede salvar una relación en la que no se habló lo suficiente para seguir ahí, quizá valga la pena comunicarse para irse lo mejor posible.