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'El cuerpo perfecto es el que tiene salud': Ana Carbajal

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Ana Carbajal, modelo 'plus size', habla sobre el valor de la salud

Ana Carbajal tenía 9 años cuando fue por primera vez al Museo de Frida Kahlo en la Ciudad de México y quedó impactada por la fortaleza de esa pintora uniceja con flores en el pelo.

Poco tiempo después, también a sus 9 años, un niño le metió el pie en el salón y Ana se lastimó la rodilla.

Este acontecimiento la llevaría a múltiples operaciones y luxaciones (separación de articulaciones) a través de los años, dice.

A Ana le encantaba bailar ballet, y por esto, a pesar de las indicaciones de los doctores que lo prohibían, ella lo seguía haciendo.

Fue hasta sus 21 años que sus ligamentos estaban tan dañados que se vio forzada a someterse a otra cirugía más.

“Pasé por el trauma de la cirugía porque el doctor me dijo que si me la hacía, iba a poder bailar otra vez”, dijo.

Pero no fue así. La operación salió mal. Se descompuso la cámara que los cirujanos introdujeron en la rodilla de Ana y no pudieron completarla con éxito.

No sólo no pudo volver a bailar, sino que esta vez no podía correr ni caminar.

Entonces Ana volvió a pensar en la fortaleza de esa pintora mexicana que, tras un accidente con un trolebús, al igual que ella había quedado lesionada e inmovilizada por un tiempo largo.

Frida pintaba cuando no se podía parar de la cama. Ana escribía.

“Me identificaba mucho con ella”, dice.

Ana dedicó tres años de su vida a rehabilitarse hasta recuperar su vida normal en la que pudo volver al gimnasio y andar en tacones, cuenta.

“Ese proceso me hizo valorar mucho mi salud y amar a mi cuerpo”.

¿De qué se quejan?, se pregunta Ana sobre la gente que se enfoca en los defectos de su cuerpo.

“Tener dos piernas. Tener salud. Eso es algo que mucha gente desearía”.

Aunque feliz por rehabilitarse, Ana estaba lejos de imaginar que después de esos tres años incursionaría al mundo del modelaje.

Fue un día cualquiera en el 2015, cuando Ana estudiaba la carrera de psicología y comunicación en Sonora, que acompañó a una amiga a un centro comercial. Esta se encontró a un fotógrafo de moda que conocía y así cambió todo el panorama para ella, cuenta.

El fotógrafo le dijo que si quería ser modelo y Ana, que jamás había visto a una modelo plus size, pensó que el hombre estaba bromeando.

“Yo desde niña quería hacer algo que impactara a la sociedad”, recuerda.

“Estaba en desacuerdo con muchas cosas que veía y quería tener una voz pero no veía cómo”, agregó.

Entonces Ana vio al modelaje como su oportunidad de impactar y tener una voz.

Incursionar en el mundo del modelaje, al principio fue muy difícil, dice, pues tuvo que mudarse de una pequeña ciudad en el norte del país a la inmensa y ruidosa capital, donde, además, tuvo que convivir con modelos talla 0, pues en ese momento y en ese lugar, ella era la única modelo plus size, cuenta.

Mucha gente piensa que las modelos de tallas extra promueven la obesidad o que quieren revolucionar la industria del modelaje para que todos sean gordos, dice Ana, pero no es así.

“El hecho de que aceptes una talla de cuerpo no te hace tener una mala salud”, dice.

“De hecho, la aceptación es lo que te lleva a la buena salud, tanto física como mental.

Te empiezas a querer más y cuando quieres algo, lo cuidas. Es una reacción en cadena”, dice.

“La aceptación es, precisamente, lo que puede evitar relaciones adictivas con la comida”, agrega.

La modelo sonorense fue invitada a dar una plática de TED Talk y fue ahí, dice, cuando le cambió “el chip” y empezó a creer realmente lo que antes sólo podía predicar: que la belleza es una moda, que nadie vale por su cuerpo y que el cuerpo que tengas es el cuerpo perfecto.

“El cuerpo perfecto es el tuyo, porque no tienes otro”, dijo Ana en el TED Talk.
“El cuerpo perfecto es el cuerpo que tiene salud”, agregó.

Fue cuando tuvo que escribir el guión para esta plática que tuvo oportunidad de recapitular todo lo que había recorrido para llegar al amor propio, cuenta.

“Escribir ese guión fue como una terapia”, dice.

Ver publicidad de otras modelos de tallas grandes fue también lo que le dio gran seguridad.

“Siempre piensas que estás mal tú, dice,

pero cuando ves a muchas otras mujeres con celulitis y estrías te das cuenta que tienes un cuerpo normal”.

Ana quiere ser fiel al deseo que la llevó a querer modelar. Por esto tiene planes de involucrarse más con la sociedad. Entre ellos están dar pláticas y escribir libros, dijo.

“Los libros son magia. Son un terapeuta que llega a tu casa”, dijo.

La modelo siempre tuvo deseos de ser escritora. Así que además de algún libro testimonial de autoayuda, tal vez en un futuro también podamos leer algunas de las cosas que escribió en esos años en que, inmovilizada, aprendió el valor de la salud.