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Hubo dos marcas grandes que dijeron, si nicola entra a trabajar, nosotros no auspiciamos ningún programa en la televisión. Nicola es un vecino indeseable, hace fiestas hasta tal hora de la madrugada.
Es más, está en internet los afiches que habían pegado. Me llegó una carta que el estado peruano me estaba demandando por haber utilizado un vuelo humanitario y haber mentido en migraciones.
¿tú crees que sí me afecte todo lo que digo, tú que le sabes a las marcas y a eso? Todo lo que hablo acá.
Programa de debate entre hombres. ¿ya ves que tu hijo ya anda de novio y tal?
Yo creo que te niega, ya no dice que tú eres su papá, la verdad. No, me dice, a ti ya nadie te conoce acá en perú, me dice.
Le digo, adriano, no le digo adriano, tú sales, sabes de quién eres hijo. Pues si nadie te conoce, nadie sabe quién eres, solo los viejos.
Y también si te cambias la cara todo el tiempo, ¿quién te va a conocer? Güey.
Cada trece meses. Mira, dicen que ya voy a quedar en dos meses.
Bueno, pues bueno, avísale al carnicero. El carnicero que te hizo la jeta.
¡érase una vez un miembro! Que hizo un cambio drástico, y ya estamos hablando de la nariz de nicola.
Que hizo un cambio drástico en su vida. Ah, algo puede ser positivo o negativo, quiero pensar.
De repente se pone de un drama. Y anda muy chiste.
Anda reflexivo. No, no, pero siempre escarba en lo más profundo de la miseria humana.
Para ver qué cosa te... Terrible saca de nosotros.
Es que se pregunta él mismo. Sí.
Es terapéutico, se lo pregunta él mismo y digo... Sí, sí, te lo juro que sí lo hace.
Es su manera de hacer catarse. Y nos chingan a nosotros.
A través de nosotros. Sí, a través de nosotros.
Luego lo clipea y dice, ah, qué bueno que no lo dije yo, güey. Esos clips son los que...
A ver, arráncate. Ahora sí, muchachos.
¡érase una vez un miembro! Que tuvo que hacer un cambio drástico y huir.
¡uuuh! ¡una, dos, tres!
¡nicola porcella se fue de su país! No mames.
¿de tu país? Sí.
¿de tu país? Sí, a huevo.
¿a huevo es este güey? Un hombre más odiado del perú.
¡nicola! ¡se fue de su país!
No llores, no llores. No llores, hermano.
¿por qué? ¿por qué me tuve que ir?
Nos vas a hacer llorar. Tú sabías.
Sí. ¿soy el qué?
El hombre más odiado del perú. No, no.
El hombre más odiado del perú. El hombre más odiado del perú.
Yo tuve unos problemas en perú. Unos pedillos.
A mí me sacan de la televisión, me prohíben trabajar. No me prohíben, sino que hubieron dos marcas grandes que dijeron, si nicola entra a trabajar, nosotros no auspiciamos ningún programa en la televisión.
¡el perú! No había ninguno.
¿qué hiciste, güey? X.
Bueno, lo trae, le conté al negrito y a paul. Una de tantas anécdotas fue que hice una fiesta una vez en mi casa y la gente puso, ¿cómo se llama?
¿cómo le dicen? Postes, es de gusto.
Eso comenzó a pegar como afiches. ¿cómo le dices?
Que decía... ¿postes?
Sí. Nicola es un vecino indeseable.
Hace fiestas hasta tal hora de la madrugada. Es más, está en internet los afiches que habían pegado.
Te lo juro, busca. Nicola lo odian en su distrito, en miraflores.
Me salió el nicola poronga. Después tuve un tema de una relación, después tuve un tema de una fiesta que fui invitado y dos chicas salieron a decir que le habían puesto algo en el alcohol, pero pues yo era un invitado.
Fueron la culpa a mí. ¿de verdad?
O sea, pero tú fuiste el beneficiado del estado de las señoritas. No, no, no, nada, cero, cero, cero, nada.
Esa fue una de tantas que iban pasando en perú. O sea, me pasaban muchas cosas, pero a favor mío, negro, te lo juro que yo no lo buscaba.
O sea... Sí, la verdad fue la suerte.
La vida se ensañaba con él. Sí, todos eran culeros con él.
No, te juro que sí. O sea, sí, todo era...
O sea, méxico te está haciendo justicia ahora que te va a comer. No, te voy a explicar.
Sí. Sí cometí errores.
Acabas de decir que méxico no te hace justicia. No, espérate, pues.
¿qué? No, no pongas...
Estoy diciendo que sí, allá en perú sí cometí errores, pero también fue más lo que hablaban. Cizaña.
Entonces, en algún momento, paul tenía razón. Sí era el hombre más odiado del perú, creo.
¿y por eso tuviste que salir? Sí, tuve...
Ah, y cuando llegué acá, el estado me demandó. ¿cómo?
Tú mames. El estado peruano...
¿qué decía la demanda? El estado peruano...
¿qué decía la demanda? Lo que pasa es que cuando yo salgo de viaje, era pandemia, y a mí me llaman para guerreros.
Entonces, yo dije, pues, ¿cómo salgo? Averiguo y me dicen, no, sí te puedes ir en un vuelo de repatriación.
Yo tenía dos nacionalidades. Entonces, agarro el vuelo, me voy a los ángeles, llego para acá, y habían dicho que yo había salido en un vuelo humanitario.
O sea, que le había quitado el... ¿le trajo la unicef?
No, llegué en un vuelo pagado. Y el estado peruano me demandó.
O sea, yo... Me llegó una carta que el estado peruano me estaba demandando por haber utilizado un vuelo humanitario y haber mentido en migraciones.
O sea, de verdad, qué mal le caes a la gente. No, mi neta.
Algo debe estar pagando el perú en haberte recibido ahí. El que hayas nacido en esa nacionalidad.
Yo soy orgullosamente peruano. Eso está bonito.
Eso es bonito. De verdad.
Con el corazón ya mexicano. Bueno, y de ahí ya fue mi llegada a méxico, y ahí ya salgo.
No, tu nariz ya es mexicana. Un aplauso para...
Es verdad, sí. Tiene razón.
Tiene razón. Tu nariz ya es mexicana.
¿qué culpa tenemos que pagar nosotros por recibir este cabrón? Oye, pero ya te dejan regresar, ¿no?
Ya... No, ahora sí regreso.
Ya, ya es hora de que te... Ya regreso, pero así.
Ya tiene nariz mexicana, pelo mexicano. No, no, el pelo me lo puse ya.
El pelo me lo puse ya. El pelo me lo puse ya.
Mentón mexicano. No, todo lo demás...
Ya eres más mexicano, hermano. No, todo lo demás mi cuerpo me lo he hecho ya.
Acá solo ha sido el mundiario y la nariz. Érase una vez...
¡un miembro! A ver, ¿qué dice?
A ver. Su cambio drástico fue dejar la bebida.
Ah, ya. Uno, dos, tres, mau.
Fíjense, yo nunca me di a la esposa de mi amigo. ¡hue!
Mi vecino. Así empieza mi historia.
Lo que... A ver, lo que sí hice es que...
Les está aburrido contar el desenlace que es dejar de tomar, eso ya se lo sabe la gente hace casi diez meses. Entonces, ¿qué vas a contar?
Ah, sí. Pero les voy a decir una de las razones por las que...
Que dije, esto tiene que parar. Todo comenzó el día que oriné a mi esposa.
O sea... Espérense, déjenme terminar.
Es que no me juzguen. Todavía no he dicho nada.
Yo no sé cómo ustedes siguen casados de verdad. Se los juro.
Antes de que me juzguen... No voy a decir nada.
Antes de que me juzguen... Otro.
Todo comenzó un día... ¿tú también mías a tu esposa?
No. No, no fue así.
A ver, pero... ¿qué?
Se está leyendo. Espérate.
Escucha primero, nicola. Todo comenzó en una...
Estábamos en pandemia. Y ocurrió hacer un torneo de beer pong a distancia.
Lo que hacíamos era poner la camarita y jugar y así... Hacíamos equipos.
Va. ¿no?
Entonces, hacíamos transmisiones en vivo y así. Entonces, en la transmisión, pues, jugábamos beer pong y nos tomábamos el tequila que caía en la pelotita.
Sí. Nos decían, ah, pues, yo le atiné a tal, te tomas esta.
Entonces, nos la tomábamos y yo acabé hasta el recoveco. Después de ahí seguimos platicando en un zoom.
Y resulta y resalta que se me ocurrió sacar una botella... Sí.
De vino rosado. Mi esposa y yo estábamos tomando vinito rosado después de los tequilas.
Nos la acabamos y yo dije, ay, bueno, pues, todavía vamos a hacer otro zoom. Hay que abrir una de vino blanco ahora.
¿no? Ok.
Era pandemia. Estábamos...
No había nada que hacer. Sacamos la de vino blanco.
Pues, que me la acabo. Mi esposa ya no quiso seguir tomando.
Después agarré una botella de whisky. Ya estabas muy ebrio.
Y la destapé. Yo ya estaba hablando arameo, básicamente.
O sea, ya no se me entendía nada. Sí, te entiendo.
Y en eso yo les voy a contar cómo lo recuerdo. Yo recuerdo que mi esposa me dice, oye, ya estás muy mal.
Vamos a terminar el zoom porque ya los demás te están viendo ya muy chueco y te vas a dormir. Entonces, yo me acuerdo que voy caminando hacia el cuarto y de repente digo, bueno, tengo ganas de hacer pipí.
¿no? Entonces, me paro, según yo, en el baño.
Hago una pausa en el baño que estaba ahí en el pasillo. Y entonces yo, como persona decente, levanto la tapa para empezar a mear.
Y estoy meando y algo pasa rarísimo porque como que me tengo que hincar en el baño. Y yo digo, ¿qué pedo?
¿por qué me tengo que hincar en mi baño? Me hinco para hacer pipí en la taza.
Y en eso siento unos madrazos así en el brazo. Y me empiezan a gritar, te estás meando.
Corte a. Me despierto.
O sea, ya estábamos dormidos mi esposa y yo. Y yo estaba hincado en la cama meándola a ella.
Le viste cara de migitorio. Sí.
Pero más bien es que estaba soñando que hacía pipí, güey. No.
O sea, yo... Por eso dijiste el alcohol.
Esa fue una de tantas. Ajá.
Y me acuerdo que en la mañana siguiente sí tuvimos la plática de... Así de...
¿cuándo va...? Ahora, esta historia yo ya la conocía, ya me la habías contado.
Vamos. Y además fue en pandemia.
Pandemia. O sea, la pandemia fue hace seis años.
Sí. Y tú dejaste de tomar hace seis meses.
Hace nueve. Sí.
Sí que te tomó tiempo, cabrón. A ver.
Muy bien, hermano. Muy bien, hermano.