
La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
Pues bueno, estoy enferma, me voy a morir, ¿no? Encontré mi camisa que me vas a poner en la caja.
¡cállate! ¡cállate!
Es que siempre nos... Me dice, no, estás loca, está muy cara.
Y le dije, me la voy a poner hasta que me muera, me la pones en la caja. ¡felicidad, querido público conocedor!
¡feliz! ¡qué bonita canción!
La carta te vi muy prendida. ¡qué gusto que vengas, joe!
Ya sabes que te extrañamos todos los programas y te queremos mucho. Estamos felices, ratsigui, yo que estés aquí.
Estoy feliz de estar aquí y estar con todos ustedes, con todo el equipo. Saludos, cabina, y a todo el público conocedor.
Los quiero mucho. Aquí estoy, vivita y coleando.
A ver, colea. Coleando.
Coleando. No traigo la paja.
Y chingando. Y chingando porque cuando estás chingando es porque estás bien.
Tranquila, no has andado nada. Sí.
Espérate, la carta. Yo le digo a la monse, me mantiene viva.
Sí, me preguntan por yolanda, ¿cómo está joe? Por los videos que había subido y todo, que pues sí había estado, tenías unos días malos.
Y luego empezaste con el rollo y les digo, ya se está enojando, ya está bien. Ya está bien.
Ya me entendí con... No puedo decir.
No, no, no. Pero aparte...
Pues bueno, estoy enferma, me voy a morir, ¿no? Todos nos vamos a morir.
Todos nos vamos a morir. Todos nos vamos a morir.
Pero bueno, los compañeros periodistas te lo agradecen porque diste mucha carne, no nada más aquí en muchos países, si sabes, ¿no? Sí, me habló mi hermana de colombia, por favor, ya cállate.
Y le dije, no te metas en mi vida. Ay.
Oye, pero te recuerdo diego, mi primo, ¿te acuerdas? Diego, mi primo, que tenía veintitantos años.
Sí. Y mi abuelita tenía noventa y nueve, y entonces un día estábamos comiendo, tú estabas con diego, conmigo.
Sí, estábamos en polanquita. Ajá, y dice diego, no hombre, ya la yaya, la yaya, porque a mi abuelita le decíamos yaya, la yaya ya como que de plano nos está robando oxígeno, ya está durando mucho.
Pobrecita. ¿y quién se murió primero?
Pobrecita, dijo, mejor que ya descanse. Ajá, pobrecita, mejor que ya descanse, y madre, se muere él.
Y se muere él, sí, sí, es cierto. O sea que uno nunca sabe.
Así es. Uno nunca sabe.
Vamos a disfrutar, como dices tú, todos los días. Ay, encontré mi camisa que me vas a poner en la cama.
Cállate. ¡ah!
Cállate. Es que siempre nos reíamos porque no se la quitaba, una camisa que le encanta, negra.
Una camisa negra. Y entonces siempre me decía, cuando me muera me vas a poner esta en la caja, y yo, ay, no lo dudo.
Pero espérense la historia, vamos a una tienda, entonces yo agarro la camisa y me dice la monce, una camisa negra y ve lo que cuesta, estás loca, y le dije, la voy a desquitar. Y me dice, no, estás loca, está muy cara.
Y le dije, me la voy a poner hasta que me muera. Pero me la pones en la caja.
Entonces, hoy que me estaba haciendo la maleta, saco una camisa. Y era la camisa.
Y era la camisa. Que traigas perdida.
Y le dije, ahorita no, camisa. Todavía no, aguántame tantito.
La volví a meter en el closet, dije, ahorita no, mi reina, vete para adentro. Bueno, ya.
Hay que presentar a nuestra invitada que aparte, tú hiciste un live con ella también antes de que entrara a la casa de los famosos. Gracias.
Una gran actriz, muy linda siempre. La quiero muchísimo y tengo tantas cosas que agradecerle.
Hice yo una película que se llamó siete años de matrimonio. Una película hermosa.
Salió el pillo, sale ella con el pillo de pareja. ¿y qué tal que vienen hoy los dos?
¿vienen los dos? ¡sí!
¡qué bonito! Busquen imágenes.
Mi película fue un éxito. Yo también salgo.
¡una quillera! No, no.
Es que estábamos adelantados a las comedias de amor. Lo entendí, románticas.
Sale hasta, sale para suelos, sale jugando con jorge campos, sale maría soté, jacqueline andere. Uy, mucha gente.
Hay que revivir esa película. Ahorita vamos a pasarles cortos.
Pero, ¿quién es nuestra invitada? ¡gimena herrera, mi amor!
¡bienvenida! ¡qué linda!
¡qué linda! ¡qué linda!
¡qué linda! ¡qué linda!
¡qué linda! ¡qué linda!
¡qué linda! ¡qué linda!
¡también a ti! Y aparte yo estaba...
Bueno, ¿qué te puedo decir? Te admiro por tu diligencia emocional.
¡ay, mi reina hermosa! Lo que yo te quiero y te agradezco que estés aquí.
Gracias. Gracias.
¡gracias! ¡ay, mi reina preciosa!
¡qué gusto! ¡bienvenida!
¿dónde me sientas? ¿dónde me sientas?
¿dónde me sientas? ¡aquí, mi reina!
¡acá, perfecto! ¡ay!
Estoy feliz de verte, mi gime, por muchas cosas. Yo más a ti.
Por muchas cosas. Eres tan querida, porque después de que hicimos ese video, gloria calzada te mandó muchos besos.
Me dice, yo no sabía que eras tan amiga de esta niña tan hermosa y tan educada y tan todo. ¿no te recuerda a elena rojo?
Sí. ¿verdad que sí?
Sí, me recuerdo a elena rojo. Todo.
Y tienes una paz emocional, un control de ti. Bendito dios, bendito dios que lo tengo.
Pero, ¿cómo estuvo? Porque no la...
No veo esa casa como antes, más de peleándose y todo. Se ve bastante tranquila.
O sí estuvo rudo. No.
No, la verdad es que, honestamente, yo a lo largo de la vida, que haces mucha terapia y mucho trabajo, me tomo las cosas como vienen. O sea, sé que no me gusta pelear, no me gusta tirarle tierra a la gente, no me gusta la violencia, la trato de evitar a toda costa.
Y esa es a la jimena que contrataron para entrar. Y yo dije, a ver, yo tengo 22 años de carrera, puedo hacer de la mala, la buena, la llorona, la asesina, lo que quieran, pero en esta ocasión voy a darme la oportunidad de ser yo.
Y si estoy de hueva, y me dicen mueble, y me dicen, no me importa. Claro.
Yo voy a ser yo, voy a tratar de conectar con la gente desde mi lugar de paz, desde mi lugar de dormirme temprano, de levantarme temprano, y eso fue lo que mostré. Y para mi sorpresa, conecté con muchísima gente.
Muchísima gente me escribió y me encanta. Este, me hablaron mucho de lo de la inteligencia emocional, que yo tampoco ni sabía que estaba...
Sí, sí, sí. Que tenía, pero sí dije...
Inteligencia emocional. Sí.
Y una, y una paciencia, y para, para, porque, porque fue lo que platicamos. Para escuchar y comprender a esa persona.
Exacto. Si alguien se está ofendiendo, lo único que tiene que tener uno es compasión.
Compasión es la palabra. Algo le pasó a esta persona que tiene ese tema que no ha resuelto.
Así es, para mí esa es la palabra, compasión. Y, y dentro de la casa pude ver que te espejeas mucho, con los personajes.
Ah, claro. Todo.
Sí. Entonces es impresionante que ves pedacitos de ti en cada persona.
Y eso te hace, bueno, a mí me hace ser como más compasivo con la gente. Oye, ¿dudaste en entrar algún momento?
Sí. ¿o desde que te avisaron dijiste sí voy?
No, no, no. ¿qué te daba miedo?
La verdad, rosa maría me convenció cuando nos sentamos. Me, me convenció, es muy buena.
La verdad es que es muy buena. Me dijo, sé tú, es la oportunidad para que conectes con otro público y demás.
Y en esa, en esa entrevista. En esa cita de oficina dije, ¿sabes qué?
¿por qué no? He venido haciendo muchos personajes y, y este lado mío realmente no lo he mostrado.
Nunca has sido, ajá. Y, o sea, ¿no he sido yo?
Sí, porque no he tenido oportunidad, porque no, no tienes un programa a lo mejor de conducción en donde puedes decir todo lo que, o sea, cómo eres. Exactamente.
Así que dije, es una gran oportunidad. Y yo no me arrepiento de haber estado y de haber salido en el momento correcto.
Ay, sí. O sea, yo ahorita ya es el momento correcto.
Cuéntanos, roxana. ¿cómo te fue a ti?
No, pero... Ay, pero yo fui hace mucho.
Ay, pero no importa, lo viviste. Lo viví.
No, pero es que ellos, esa cosa que los mandaron al, al exilio. Sí, esa cosa.
Eso es horrible. ¿qué es eso?
Para mí cero fue horrible también. O sea, yo creo que la producción dijo, ¿y esta cómo la sacamos de quicio?
Porque yo llegué al exilio y dije, ay, pero si es un campamento, qué padre. Qué bonito.
Qué bonito. Está, yo dije, no hay goteras, maravilloso, tenemos comida para...
¿a poco hay goteras en la casa? No, no, no hay goteras, o sea, pero yo dije, podía...
Sí, podía haber. O sea, podía pasar de todo, porque se estaba cayendo el cielo.
Pero yo lo tomé de verdad como una terapia, me tocó con mariana ochoa. Sí.
Que, que sí, de pronto sí hablaba mucho, yo soy más calladita. Pero también fue un ejercicio para mí de, de escuchar.
Muchas veces estamos hable y hable y hable y... Pero aparte, por ejemplo, cuando mariana estaba cantando, yo dije, qué prudente eres.
Ay. O sea, qué, qué...
Qué, qué, qué señorona eres, porque marianita, ya sabes que te queremos y todo, pero si escucharas cantar a esta vieja, nunca lo hubieras hecho. ¿ah, tú cantás?
En el plano. ¿sí cantas, jimé?
Sí, canto. Nadie sabía ahí, nadie sabe, creo, ¿no?
Pues, creo que poca gente sabe, porque sí, no es algo como... ¿canta?
Ahí voy con mi madera. Yo también canto, ¿no?
Pero... No sabía.
Pero, pero sí, me encanta, o sea, el disco, aparte, ustedes me apoyaron tanto cuando saqué mi disco. ¿sabes?
Sí, aquí estabas con nosotros. Oye, jimena, ¿y qué estabas haciendo antes de la casa?
Antes de la casa... Ya no quisiste seguir haciendo discos, grabando.
La verdad, sí me estaban, tuve dos acercamientos, que puede que les venga con una sorpresa próximamente, la música siempre es parte de mí, o sea, yo no puedo estar sin cantar, sin escuchar música, entonces, sí, no lo descarto para nada, es algo que realmente me llena el alma, y que dentro de la casa me la pasaba cantando, y era como mi terapia, o sea, era así, mientras daba trastes, estaba, cante, cante. Cante, cante, cante, y sí, es algo que me llama la atención muchísimo, obviamente.
Gracias.