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¿a los cuantos años empezaste a trabajar como stripper? Empecé a trabajar a los 20 años.
A los 20 años y de ahí dejé de ir durante un tiempo por una pareja y fue la peor decisión de mi vida que hice porque perdí tiempo y dinero. Este tema viene existiendo desde los romanos, donde las sexoservidoras existían en roma y eran legales, pero eran súper juzgadas y no tenían los mismos derechos.
Como ahora, de lo que yo leí y lo que creo, porque en específico el hombre necesitaba sexo sin compromiso y sin trabajar por él. Es mucho más fácil pagar por sexo que conquistar a alguien y tener sexo o conquistar a alguien y lidiar con las emociones de la persona que acabas de conquistar.
Y más en la época en la que se hizo, que es que las mujeres estaban vistas muy distinto, tenían mucho menos todo. Y entonces dijeron, yo necesito sexo.
Una mujer dijo, yo necesito sexo. Yo necesito dinero porque nadie me da trabajo, porque yo tengo que mantener a mi familia y porque no me dan derechos.
Y este güey quiere sexo y está dispuesto a pagarme, voy a hacer este trabajo. Pero el güey que me paga me va a juzgar al mismo tiempo porque no soy lo fina que su esposa.
Entonces fue algo que creó el hombre y el mundo y después lo juzgó para que no tuviera el poder que podría tener. Porque una mujer con derechos, con trabajo, con el dinero que se merecería, trabajando en eso, conquistaría el mundo que está lleno de hombres.
Me encanta. Entonces a mí eso se me hace la doble moral en este tema.
Y porque también como sociedad seguimos dando dignidad y prestigio dependiendo de la profesión. ¿qué profesión tienes?
¿qué dignidad mereces? ¿qué prestigio tienes?
Claro, claro. O sea, no me van a dejar mentir, pero a mí me pasa hay veces como es cantante, es cantante de pop, sale en el escenario con payasitos.
Entonces es como, ah no, ha de ser súper facilota. Ah no.
Es como, todas cobran, ¿no? O sea, no, seguramente lo has escuchado o, o, o.
Yo, o sea, ella se dedicó a lo que ven las chicas que me dediqué a como nuestra invitada que yo siempre le digo, lo digo, ojalá, o sea, después de ver el cuerpo que se les hace. Los brazos.
La manera que tienen, bueno, hoy en día ya es un, el pole dance ya es un deporte. Ya.
Tu hija lo, lo, lo. Claro, fue maestra y toda la cosa.
Fue maestra. Sí.
Qué cuerda. Y la seguridad que le da.
Porque la sensualidad es algo que se, que se trabaja. De acuerdo.
Y las que hacen pole dance les da una sensualidad. Sí, sí, sí, cien por ciento.
Pero, pero yo creo que, o sea, hablando de él como trabajo en específico y la dignidad y él eso que es como trabajo, ahorita que viene la inteligencia artificial, las exosideras están bien, ¿eh? Van a tener trabajo.
Ah, claro. Para siempre.
No es un trabajo que les va a quitar. Alguien que no tiene que tenerle miedo a la inteligencia artificial.
Son ellas. Son ellas.
Son ellas. Claro, claro.
Son ellas, muy bien. Pero, ¿a quién les parece que, que presentamos a nuestra invitada de hoy?
Ay, sí, por favor. Y que venga con nosotros dorian carolina, que nos acompaña.
Véngase, dorian. ¿qué onda?
Oye, ¿qué onda? Justo estábamos hablando de los zapatos cómodos.
Siento que su foto está más cómoda. Hola, hola.
¿cómo estás? Bienvenida.
Pero, ¿qué botón? Qué padre.
Hola. Hola, mi amor.
Bienvenida. Ay, ¿yo quién salgo?
Bienvenida. Bienvenida.
Bienvenida. Bienvenida.
Bienvenida. Bienvenida.
Bueno, justo seguramente estabas escuchando de cómo se sataniza. Yo respeto mucho tu profesión, respeto mucho la manera que hacen que hoy en día ya el pole dance es un deporte nacional y que las veo, de verdad, con unos cuerpos, con una flexibilidad, con una sensualidad.
¿a qué edad comenzaste? Yo comencé el pole aproximadamente hace ocho años.
Bueno, no en general. No en general porque fue cuando empecé a trabajar en este ambiente del strip club, pero yo no lo practicaba de una manera profesional, o sea, lo practicaba porque lo veía a las chavas y que llamaba la atención a los clientes y así, pero como que yo quiero hacer eso para ganar más dinero porque veo que llama, o sea, llama mucho la atención, pero ya de manera profesional, yendo a escuelas, ya bien, ya tengo dos años, voy a cumplir dos años porque la primera academia que fui fue hace como unos seis años.
Y fui muy poco tiempo, la verdad, porque también sí sufrí de discriminación por mi trabajo en esa academia. Y ya de ahí fue que me entró esta inseguridad de ya no ir porque pues me daba miedo que me señalaran y por el hecho de que no, es que esta muerda, este golero y que no sé qué.
Y yo de que bueno, ya no voy a ir, pero luego me armé de valor, dije oye, ¿por qué no voy a hacer algo que me gusta solo por la opinión de otras personas que no le parece mi trabajo? ¿a los cuántos años empezaste a trabajar en?
¿cómo es, tripe? Empecé a trabajar a los 20 años.
¿20 años? Ajá, a los 20 años, y de ahí dejé de ir durante un tiempo por una pareja, y fue la peor decisión de mi vida que hice porque sí, perdí tiempo y dinero.
Nunca dejen de hacer lo que hacen por alguien. ¿por qué entraste?
O sea, ¿por qué decides un día quién te acerca? ¿cómo te dicen?
¿fue a través de una amiga? ¿por qué lo decides?
¿por dinero? Cuéntanos todo.
Sí, claro. Fue por dinero.
Obviamente, yo estaba en monterrey y yo tenía una roomie, y lo conocí de una manera muy chistosa porque ella, ella me decía que trabajaba en un casino, ¿no? De ruletera.
Sí. Y yo, ah, no, pues qué padre.
Y un día llegó ella en la mañana muy ebria y me dice, ay, ayúdame a contar mi dinero porque siento que me falta y que no sé qué. Y yo, ah, claro.
Y abro su maleta y fue cuando veo los tacones y las tangas y que el maquillaje y yo así de que, chicas. Esto va a ser.
¿esa es la ruletera, zorra? Y los tajos de...
Y el dinero así de que todo regado y yo, no, ¿qué es tanto? Y yo, ok, no, lo tienes completo.
Ah, bueno, ya me voy a dormir. Y ya, se fue a dormir.
Y yo me quedé así de... Vaya, vaya, vaya.
Bueno, vaya, vaya la ruleta. Y ya de que me esperé, y ya se despertó y le dije, bebé, ¿qué crees?
Te hice el desayuno, vamos a desayunar. Y platicármelo todo.
Y yo, oye, pues, ¿qué onda? Ah, que, o sea...
¿qué son esos tacones? ¿sí?
¿trabajas en un casino o no? Me dice, no, la verdad es que trabajo en un strip club y así, y así, y así.
¿no te gustaría entrar? Y yo, ay, no, ¿cómo crees?
No, me da miedo. Y así, me da miedo de qué enseñarles.
¡ah! ¡ay, qué linda!
¡ay, no, eres mi padre! ¡ay!
Y ya luego de que dije, bueno, está bien. Ah, como a las dos semanas.
Me llevó y dije, guau, sí está muy, muy potente. ¿por qué dijiste?
Sí, esto está potente. ¿por qué te ponen dinerito en los calzones?
Ah, claro. O sea, al principio cuando no sabes hacer poli así, no, no, o hay veces que le puedes gustar a un cliente y sí te puede poner nada más porque le gustaste tus billetitos, tus propinitas.
Pero obviamente cuando ya haces tu show súper maravilloso y todo tu performance completo, pues sí, todavía te ponen más propinas. Y ya de ahí fue cuando empecé en el ambiente.
Lo conocí por, por esta niña que... Y luego lo dejas por el novio.
Sí, sí, por una... ¿ese lo conociste ahí?
No, sí, conocí a esta persona en una fiesta y ya pues no, no le parecía pues lo que hacía. Y pues sí, de que me metí de mesera y fue de que, ay, no, súper de hueva, gente grosera, no era el mismo dinero.
Y pues era como que en mi trabajo sí podía de que mandara a la fregada a quien yo quisiera. O sea, porque nadie te obliga a nada, absolutamente nada.
Tú puedes estar con quien tú quieras. Ajá.
Igual puedo hablar desde mi privilegio. Claro.
Claro. Porque pues yo sí decido con quién quiero.
Con quién quiero estar y con quién no quiero estar. ¿es peligroso?
Claro que es peligroso. Claro, es un trabajo muy difícil, es un trabajo, es un trabajo que no es fácil.
Sí es dinero fácil, pero no es un trabajo fácil. Yo no lo romantizo para nada.
Siento que no es dinero fácil. No, yo también.
Porque es tan difícil, o sea, estás exponiendo tu vida, estás exponiendo tu cuerpo, tienes que tener un talento, si quieres ser de las mejores y que te paguen más. O sea, no, siento que sea dinero fácil.
Mucha inteligencia emocional también. Bueno, tripper no es lo mismo que sexo servidora, ¿no?
No. O sea, tú te dedicaste al pole dance y a todo eso y también eres sexo servidora.
No, en su momento cuando yo empecé en este ambiente sí llegué a dar servicios. Ok.
Porque también pueden dar servicios. Hay reservados que están en tanto precio y sí te los pagan y así.
De hecho, hay muchas chicas que se van más para el norte a trabajar, pero ahí el riesgo es de que se venden más los servicios. Ok.
Entonces yo ahorita ya tengo unos años que no hago servicios. Ok.
Y yo dejé de romantizar ese trabajo cuando dije, no quiero hacer esto en toda mi vida y no es algo que siempre lo voy a recomendar. Si te puede ayudar cuando estás en aprietos, si tienes familia, si quieres pagar tus estudios y no tienes quien te apoye ni tienes los medios económicos, igual puedo decir sí, pero no para siempre.
O sea, no para siempre porque es un trabajo muy duro donde sí se sufre demasiada violencia. Es un trabajo muy duro donde sí se sufre demasiada violencia social, pero no solo hablando de la sociedad, también interno.
Cuidarte de los clientes, cuidarte de las chicas. Sí, porque están criados, están cariosos.
Es súper interesante que tú conoces la versión de esos hombres que sus familias y sus esposas y sus hijos no van a conocer. Y siento que tú tienes una ventana hacia el psique masculino, probablemente también hay mujeres, pero van por otras razones, hacia el psique masculino que no todo el mundo tiene esa ventana.
Y es súper interesante que tú lo vives todos los días. O sea, tú sabes la oscuridad y también supongo que hay luz o hay esperanza en alguno de ellos, pero ¿te ha pasado que se desahogan contigo, que te quieren como rescatar?
O sea, que hay un hombre que es como yo voy a rescatar a esta mujer o que sea como es que mi esposa nunca me... O sea, ¿qué te ha tocado ver?
Pues sí hay de todo un poco en ese trabajo. Sí, hablando de clientes.
Y sí, siempre me toca muchos que van a desahogarse de todos los problemas que tienen. Una vez me tocó uno de que no puede ser él mismo con su familia porque siempre lo juzgan y cuando va en ese ambiente pues sí se siente más abrazado porque al final de cuentas nosotras nos ven como sus psicólogas, por así decirlo.
Y de hecho pues realmente de cierta manera sí lo llegamos a ser porque como muchas dicen... No, yo lo voy a terapiar hoy para sacarle tanto o lo voy a terapiar porque también me da lástima y lo voy a ayudar para esto porque me da demasiado lástima o este es súper grosero, viene y quiere alzarse y ser ron y grosero con todas las chicas, ah, pues entonces yo lo voy a exprimir, pues más para cabrones.
Ustedes sí pueden ser hasta terapeutas para ellos. Incluso los mismos terapeutas necesitan tomar terapia.
Ah, claro. Ustedes después de escuchar tantas historias, tanto...
¿en qué momento tú te liberas de tantas historias que a ti no te corresponden? Muchas de mis amigas de este ambiente, incluyéndome pues yo, sí hemos tomado terapia porque sí lo hemos necesitado por toda esta explosión de emociones que vives, como se los repito, con los clientes, con las chicas y con el personal.
Claro. Y la mayoría sí ocupan terapia, pero hay otras que de plano piensan que lo pueden tratar solas y no, no es algo que les diga porque yo lo he observado, ¿no?
Yo lo vivo a diario cuando voy y yo sí les puedo recomendar que las que están en ese ambiente es mejor que tomen terapia, que se estén desahogando con alcohol y que luego... ¿drogas?
Algunas que sí, sí, lamentablemente que se droguen y que luego de repente ganaste tanto dinero y se lo van a gastar toda la mañana en la peda, ¿no? Y luego llegan bien pedas y entonces es el mismo...
No, no, no, no, no.