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Llevamos 12 años juntos y como que nuestras carreras fueron creciendo o han ido creciendo muy a la par. Pues el ser mamá o papá siempre va a ser un proceso que te va a llevar a ser mejor y eso es lo hermoso de la maternidad y la paternidad.
Mi tiempo, ahora dedico la mayor parte de mi tiempo a mi hijo porque también siento que es el momento de hacerlo y no extraño no estar en un foro o estar en un set. Tú estás en una relación con una mujer.
Fernanda castillo, fernanda castillo, mi amor. Pero si guapa, pero si exitosa, pero si exigente con ella misma, porque siempre se ve perfecta, siempre se ve impecable, tiene un cuerpo de impacto.
¿quién de ustedes quiere más? O sea, ¿siempre alguien quiere más o se van turnando o son muy distintos en ese aspecto?
Creo que hemos estado muy bien sincronizados, llevamos 12 años juntos. Y como que nuestras...
Las carreras fueron creciendo o han ido creciendo muy a la par. Y de repente ella ha tenido como mayor proyección y de repente yo...
Y creo que nos hemos ido acompañando y sí ha sido un proceso en el que ambos queremos más, pero siempre como hacia el lado del crecimiento. O sea, hay una cosa que a mí...
O sea, quieren mejor. Sí, o sea, yo siempre quiero más, pero quiero más de algo nuevo, más de algo diferente, más de algo que me incomode y que me haga crecer hacia otros lugares.
Entonces... A fer le pasa lo mismo.
Ok. O sea, nunca se ha quedado como en, no sé, hizo hace mucho un proyecto muy famoso que se llamó el señor de los cielos, ¿no?
Y era como, ok, ya hice eso, ahora quiero hacer otra cosa. Y empezó a explorar más la comedia, empezó a hacer cine y muchas películas.
Ya trabajé con los dos. Sí, sí, una mujer sin filtro.
Cierto, cierto. Sí.
Y entonces creo que ambos hemos ido ahí de la mano queriendo más, pero hacia el mismo horizonte. Y el bebé, ¿no?
El bebé los lleva a un mundo fantástico. Sí, increíble.
Qué lindo. No se vea que tu hijo se llama...
¡qué bonito nombre de bebé! Sí, así de...
¡qué hermoso nombre escogiste! ¡qué maravilla!
¡qué hermoso! ¡qué hermoso!
¡qué hermoso! No, encantado.
Sí, eso es un reto de todos los días y un reto constante que creo que nos hace ser mejores seres humanos de una u otra forma, ¿no? Aunque te equivoques siempre, pues el ser mamá o papá siempre va a ser un proceso que te va a llevar a ser mejor.
Y eso es lo hermoso de la maternidad y la paternidad. ¿y a ti alguna vez te ha hecho sentir mal querer más?
No, es hombre. No.
¿qué? Creo que no.
No, nunca me ha hecho sentir mal. No sé si por ser hombre.
No, pero lo tienen mucho más fácil, vaya, pedir más. O más digerido.
O sea, un hombre nunca va a decir como, perdón, o sea, nunca vas a cobrar, nunca te vas a sentir culpable de cobrar más. Yo no, pero tengo amigos que sí se sienten...
Sí, que es como que sienten que no merecen y es como, no, yo tengo un amigo director, por ejemplo, de los directores más talentosos y dramatizados. Y es actor también, es un artista impresionante, pero no sabe cobrar.
O sea, ¿que le da pena? Y entonces ahí está su amigo eric diciendo que sí.
Claro, nunca había conocido a un hombre que no se pudiera cobrar. No, hace meses se entregó una obra de teatro y me acabo de enterar que no se la habían pagado y es como, no puedes hacer eso, o sea...
O sea, es amor al arte literal. Amor al arte, sí.
No, y también una estupidez. Yo no, yo siempre he sido, no, yo nunca he tenido un problema para decir no.
Pero, o sea, ¿no te haces sentir mal el decir quiero más y no? O sea, ¿estás ok con eso?
No. ¿sí?
No sé, tendríamos que ver como, depende como mucho de qué sentido, pero yo normalmente quiero más, quiero más de la vida, quiero más de, no, quiero más de un buen vino, quiero más de una buena comida, quiero más de una buena charla, ¿no? Cien por ciento, cien por ciento.
Es que no sé, gaby, no sé si todos queremos más. De verdad, no, no, hay gente muy conformista y está bien con eso.
Hay ciertas cosas en mi vida en donde yo no quiero más. O sea, ha habido momentos donde digo, aquí me siento, me siento satisfecho, me siento pleno.
Más hijos, ¿no? Por ejemplo.
Muchas cosas como de, por ejemplo, mi tiempo. Ahora dedico la mayor parte de mi tiempo a mi hijo, porque también siento que es el momento de hacerlo.
Y no extraño no estar en un foro, estar en un set, ¿no? Amo estar frente a la cámara y, pero, pero si no lo estuviera durante los siguientes cuatro meses, no pasa nada.
Entonces, con eso estoy ok, por ejemplo. Ok.
O sea, siento que la vida en este momento va mucho más allá de mi profesión. Sí, yo tengo una, tenía una, tengo, tenía, ¿una amiga?
Es que yo hace mucho que no la veo, entonces, pues, no. Pero ella siempre decía, cuando le pasaba algo bueno, decía, gracias, más, por favor.
Ah, ok. O sea, al universo.
Decía, gracias, más, por favor. Más, claro.
Más de lo bonito. Sí.
Es que siempre es más de lo bonito. Sí, más, más.
Pero es muy importante, como tú dices, sofía, como enfocar, porque ellos, o sea, pedir más trabajo, pues, no, más trabajo del que me gusta y es bien remunerado. Ah, ok.
No, si hay que saber pedir. Hay que saber.
Hay que saber pedir al universo, claro. Sí.
Saben que, perdón, por favor. No, no, no, por favor.
No, no, porque iba a mandar a corte, pero quiero saber qué está, quieres decir. No, solo decir también cuándo es suficiente.
O sea, hay ciertas cosas en las que uno también tendría que decir. Ya, hasta aquí es cierto.
Esto está muy bien, ¿no? Eso es muy inteligente.
El otro día me preguntaban en un, en un programa, ¿tu casa ideal y de qué tamaño? Y yo, no, no, no, no, no, no tan grande, no, y menos, o sea, menos como con esto estoy ok.
Ajá. ¿te acuerdas la casa de mi personaje?
En esta, en esta. Ajá, por ejemplo, no, no, no, no.
Una casa gigante. Yo decía, yo si viviera aquí me sentiría de este tamaño, ¿no?
Sí. O sea, qué padre los dueños que se sientan feliz.
Sí, sí, sí. Pero yo decía, no, para mí, con esto que tengo hoy, para mí es suficiente.
Pero dime algo, ¿está mal querer más? Les estaba escuchando.
Ajá. Y decían que querer más y si es posible y es imposible.
Ya hay estudios, está comprobado, el ser humano es un caldero que hierve en deseos. Ajá.
Y es imposible no querer más y no desear. Mira.
La universidad de duke dice que todo lo que hacemos, y es que ustedes estaban hablando, es que la casa más grande o que las joyas o que lo que me pongo. La realidad no es tanto por la joya o por la casa grande, sino que todo lo que hacemos, lo hacemos por cinco cosas, porque deseamos aceptación, deseamos pertenencia, influir en los demás, no perder lo que tenemos y establecer relaciones interpersonales con sentimientos.
Y en ese sentido, cualquier cosa que tú me digas, por qué esa joya, por qué están en este programa. Es neta.
Sí. Sí.
Y hablamos también de influencia en este tipo de cosas que hacemos nada más para nosotros. Ya.
Y entonces, no está mal desear porque es imposible, por eso el ser humano ha peleado tanto tiempo con el no desear. Ya.
Porque sabemos que sí. A mí lo que, yo lo que creo que es donde se rompe la matrix es cuando cualquiera de esas cinco se va al lado oscuro.
Correcto. Es decir.
Influir en los demás, pues, hitler, ¿no? Claro.
O la secta. O este, aceptación, cambia todo lo que eres físicamente para que alguien más te, o sea, por ejemplo, los que se hacen gatos, que se cambian y se ponen bigotes y hasta así.
O sea, cuando se va al lado oscuro, siento que es cuando, cuando se rompe. Y por eso, sofía, si nos vamos a las cosmovisiones del ser humano, o sea, si nos vamos a las religiones orientales, el deseo es el producto de la infelicidad.
Si nos vamos a las judio -cristianas, es del pecado. Porque si tú deseas, entonces te empiezas a ir a ese lado oscuro, porque resulta que como tengo esta cuestión de desear, mientras deseo, hago la ambición para obtener, pero cuando obtengo más deseo y se convierte en este círculo vicioso, en el cual no soy feliz porque deseo, porque no tengo, porque pienso que el éxito y la felicidad es algo que está en futuro, cuando sabemos que solamente el éxito y la felicidad existen presente y por eso tomamos cursos, nos vamos a retiros y por eso tomamos terapia, para que nos den esas sacudidas.
Que nuestro cerebro no puede vivir en un presente porque siempre quiere más y por eso está la ambición. Ok.
Y por eso existe la ambición. O sea, ¿nunca vamos a ser felices o qué?
No, por eso trabajamos para aterrizarnos y para decir, no cuando yo tenga voy a ser feliz. Claro.
Yo soy feliz porque cuando tenga la tele grande va a crear una más grande y el millonario que está en su yate va a voltear a ver el otro y va a decir, no, ese güey sí tiene lana en serio porque ve el yate que tiene el otro. Claro.
Entonces, por eso trabajamos para saber que la felicidad y para saber que el éxito, es algo que nunca te vas a dar cuenta que lo tienes en futuro porque solamente existe en presente. Claro.
Qué lindo. Sí.
Pero entonces la ambición es una palabra que necesita de imagen pública. A ver, la ambición es otra cosa más que el deseo con brújula, o sea, es el deseo con estrategia.
Ok. Y ahí viene.
Entonces, ahí es donde está la persona que es ambiciosa, o sea, la palabra si nos vamos cuando surge, surge con los romanos, con los emperadores y antes con las campañas políticas, el ambicio. Sí.
Era darte baños de pueblo, o sea, salían a rodear, ambicio es rodear, y entonces yo me daba a ver para empezar a persuadir a los demás, pero para conseguir aquello que quería que era el poder, pero sabían que para recibir tenían antes que dar. Entonces, el político ambicioso era decir, yo quiero ser más, yo quiero tener mucho, yo quiero tener el poder, pero para eso tengo que primero darle a los demás y me tengo que dar estos baños de pueblo, que es la ambición con una estrategia.
Pero entonces, ¿en ese pueblo tiene que existir el ambicioso y el mediocre para que esto funcione? No, tiene que existir el ambicioso que sabe que conseguir lo que desea no es pasar encima de los demás, y tiene que estar la persona que no se siente violentada en ningún sentido cuando está recibiendo esa petición de crecimiento, o sea, y lo podemos poner con ejemplos que pueden sonar mundanos y simples.
A ver. O sea, imagínate que a ti te encantan las películas de acción o a tu marido, tu novio, quien sea, le encanta y quiere ir a ver rápidos y furiosos 27 contra los transformers y tú no soportas eso.
Yo no soporto. Ok.
Tú no lo soportas. Yo le cago.
Yo soy tu pareja. Yo soy tu pareja.
No soporto. Yo soy ambicioso.
La ambición es el deseo con propósito, yo quiero ir con daniela, mi pareja, a ver esa película. Ok.
Y daniela le dice, ¿para qué quieres ir conmigo? A mí eso no me gusta.
Entonces. A mí no me gusta.
Vamos a ver, yo te digo, vamos a ver otra o ve a ver esa película con tus amigos. No sabes el día que tuve hoy en el trabajo, estoy totalmente estresado, lo único que quiero hacer es estar contigo.
Quiero en la noche una cenita romántica, quiero desfogarme, quiero consentirte, pero antes quiero como que soltar el estrés. Sé que no soportas ver las películas estas de acción, vamos a una película tan mala que yo me distraiga y después te llevo a cenar y te consiento.
Ok. Así claro que sí.
Ahí está. Por supuesto.
Entonces. Básicamente se manipuló para que.
Eso es lo que quería. Pero no me sentí manipulada.
Exacto, exacto. O sea, sentí que me estabas dando una cosa bonita.
Esa es la estrategia de la ambición. Y esa es la estrategia de la ambición.
Yo le enseño eso a mis hijos. Pero no de esa manera.
O sea, se están peleando y es como, mamá, es que mi begoña no me quiere prestar, él no sé qué. Entonces le dije, ofrécele algo que ella necesita.
A cambio. Y es que.
Tengo esto que tú quieres y tú tienes eso que yo quiero. Cambiamos.
Sirve mucho más que decir, mamá. Entonces dicen, ah, ok.
Y entonces es muy bonito tratarlos de ver negociar. Pues, sofía, acabas, acabas de darle, acabas de darle al clavo del secreto de cómo tomar cualquier posición de poder.
Sí. Pero, pero ya mis hijos ya lo están usando.
Contigo. Contigo.
Con la gente de la escuela. Claro.
Claro. Y qué bueno que se lo enseñas desde pequeños.
Quien tiene el poder. Quien tiene el poder es quien no tiene el deseo.
O sea, cuando tú tienes el deseo, no tienes el poder. Si yo.
No, no estoy de acuerdo. No vas a darte cuenta de esto.
A ver. Si yo llego a un restaurante sin reservación y deseo una mesa, el poder lo tienen los que asignan las mesas.
Sí. Si yo deseo ligarte, el poder lo tienes tú.
Imagínate, este, un, una hija que ahorita ya ha salido pésimo, así en preparatoria, se fue a todos los extraordinarios y desea irse a acapulco con sus amigas en verano. El deseo lo tiene el papá, la mamá, que le va a decir, no, estás tonta.
El poder lo tiene. El poder, perdón, el poder.
Pero entonces, ¿un presidente no tiene deseos? No, correcto, pero lo que tiene que hacer es trasladar el deseo para obtener el poder.
Yo no deseo ser presidente, tú deseas empleo, por lo tanto, yo tengo el poder para que votes por mí. Si yo nada más digo, vota por mí, y entonces, ahora imagínate.
Ah, por eso las... Correcto.
Pero yo creo que... Tengo que trasladar el deseo.
Ajá, o sea, si tiene el deseo, nada más, nada más lo... Lo traslado.
Lo pide de otra forma. O sea, yo tenía el deseo de ir a ver la película malísima, pero le trasladé el deseo a daniela de una noche en pareja.
¡uff! ¡claro!
¡ya me voy a este planeta! ¡claro!