El Baile de los 41 es protagonizada por Alfonso Herrera y Emiliano Zurita

Canana Films

El baile de los 41, ¿qué hay detrás de la fiesta gay donde estaba el yerno de Porfirio Díaz?

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La película que protagonizan Emiliano Zurita y Alfonso Herrera ya está en Netflix, pero no todo lo que se cuenta en ella ocurrió así en realidad

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En noviembre del 2020 se estrenó en cines ‘El baile de los 41’, la película de David Pablos que retrata uno de los episodios más importantes para la comunidad LGBTQ+ de México. Como era de esperarse, la cinta ya está disponible en Netflix y, al igual que en su primer estreno, ha sido muy bien recibida por la crítica y el público, no es gratuito que a finales del año pasado se le haya incluido en el top tres de las películas más taquilleras en el país con 3.5 millones de pesos recaudados en su primer fin de semana de estreno.

Pero, ¿qué es y de qué se trata el baile de los 41? El domingo 17 de noviembre de 1901 un montón de distinguidos carruajes se dieron cita frente a lo que hoy se conoce como el número 4 de la calle de la Paz, hoy Jesús Carranza en el barrio de Tepito.

Aquel caserón vacío fue contratado para hacer una fiesta a la que asistieron 42 hombres. Y según cuenta la Crónica de un baile clandestino de Mílada Bazant, investigadora de El Colegio Mexiquense: "Al parecer, en esa velada había una señora que se encargaba de cuidar a los 'pollos' y también, al parecer, era la comisionada para servir la comida, la champaña y el cognac, atender a los músicos y, más importante aún, vigilar si pasaba algún gendarme por la calle".

Los pollos no eran otra cosa que jóvenes homosexuales, quienes en ese momento no tenían un código ni se identificaban como tal, y sin embargo 19 de ellos estaban vestidos con ropas femeninas. Y a quienes les falló la vigilancia pues les cayó una redada violenta que se hizo pública y trajo mucho escarnio social.

Los primeros en dar la noticia de aquel baile frustrado fueron La Tribuna y El Universal, dos medios donde los reporteros contaron una historia caricaturezca sobre estos hombres de clase alta de los que al final se contó sólo 41, pues se dice que el 42 era Ignacio de la Torre y Mier, esposo de Amada Díaz, hija de Porfirio Díaz del que borraron todo rastro en dicha fiesta.

“Estos son los haberes de los detenidos, imaginados o extraídos de los chismes policiales (no hay un parte oficial): faldas, perfumes caros, pelucas con rizos, caderas y pechos postizos, aretes, choclos bordados, maquillajes de blanco o de colores estridentes, zapatos bajos con medias bordadas, abanicos, trajes de seda cortos, ajustados al cuerpo con corsé”, escribió Carlos Monsiváis en una crónica sobre este episodio histórico.

Y mientras se especula que de la Torre y Mier escapó por las azoteas y compró su libertad y el silencio momentáneo de algunos, 12 de los 41 arrestados fueron enviados a Yucatán a hacer trabajos forzados. Aunque los nombres de todos los involucrados nunca aparecieron en algún registro. Eso sí, aunque el baile no fue un delito, los bailadores fueron llevados al cuartel del batallón 24, donde fueron rapados y vestidos con ropas de reclusos.

Pero la fortuna no le duró siempre a de la Torre y Mier, pues en 1914 durante la revolución antihuertista, su mansión fue confiscada e Ignacio fue llevado a Lecumberri por órdenes de Venustiano Carranza, quien lo acusó de difamación al gobierno de Madero y por apoyar al régimen de Victoriano Huerta.

Aunque Emiliano Zapata lo liberó poco después, éste tuvo que huir a Nueva York, donde enfermó y murió dejando una gran deuda a Amada Díaz, quien estuvo con él hasta el último momento.

Sobre los 41(+1) según el mismo texto de Bazant, se rumora que algunas de las familias más influyentes de Chetumal son descendientes de aquellos rapados que llegaron a Progreso. Mientras que el resto volvió a la Ciudad de México a seguir las reuniones pero en los baños públicos de Paseo de la Reforma, según Salvador Novo, en los baños turcos de la Gran Alberca Pane, donde la clandestinidad se volvió aliada.