Justicia para Jonathan Santos: ¿por qué su asesinato se investigará como feminicidio?

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La Fiscalía del Estado de Jalisco contempla tres móviles en el asesinato del joven estudiante y activista LGBT+

A Jonathan Santos lo asesinaron de un tiro en la cabeza. Su cuerpo fue encontrado el martes 11 de agosto en las calles del municipio de Zapopan, Jalisco. Horas después del hallazgo, se confirmó que el cuerpo era el del joven estudiante y activista de 18 años, que además pertenecía a la comunidad LGBT+.

Más tarde, Ricardo Villanueva Lomelí , rector de la Universidad de Guadalajara, donde estudiaba Jonathan, informó su fallecimiento y exigió esclarecer los hechos, que hasta ese momento se pensaba eran producto de la delincuencia e inseguridad en el estado.

A nombre de nuestra comunidad universitaria, exigimos a las autoridades se esclarezca su asesinato, se garanticen justicia y entornos seguros”, escribió Lomelí en su página de Facebook oficial.

Los pronunciamientos de grupos LGBT+ también se hicieron presentes para pedir justicia para Jonathan y exigir que el esclarecimiento del caso se haga con una investigación con perspectiva de diversidad y bajo el entendido de crimen de odio.

“Exigimos que prima facie, el delito sea investigado como crimen de odio, que no sea ignorada la situación que vivía nuestro compañero hoy muerto. No es posible que sigamos siendo objeto de abuso, violencia y crímenes sólo por ser una persona disidente del sistema heterosexual y cisnormado”, dice parte del comunicado del colectivo diversoUdG.

En respuesta a las exigencias por el caso de Jonathan, este miércoles la Fiscalía del Estado de Jalisco, a través del fiscal Gerardo Octavio Solís Gómez, anunció en conferencia de prensa que: “dadas las condiciones y circunstancias propias de los hechos, se decidió iniciar con protocolo de feminicidio, dadas las preferencias de este joven” (sic).

Tras anunciar que el área de feminicidios es la que toma el control del caso, añadió que ya se consideran tres líneas de investigación: crimen de odio, crimen pasional y robo.

Ante tal anuncio y lo confuso y problemático que suenan los procesos para la resolución del asesinato de Jonathan, Unicable consultó a Andrés Treviño , quien está al frente de la Dirección de Diversidad Sexual del Gobierno de Jalisco, quien explicó por qué es importante que el caso se investigue como feminicidio y cómo esto sienta un precedente para la justicia en los casos de crímenes contra la comunidad LGBT+.

“Las investigaciones en casos que involucren a personas con orientación sexual o identidad de género no normativa se tienen que investigar como delitos de odio hasta que se descarte lo contrario; en este sentido es la misma ruta lógica de los feminicidios: todo asesinato de una mujer debe investigarse como feminicidio hasta que se descarte lo contrario. Y no es que forzosamente cada vez que haya un asesinato de una mujer se trate de un feminicidio, puede tratarse de cualquier otra situación de violencia, pero investigarlo así implica reconocer la violencia estructural”, afirma Treviño.

Y luego ahonda: “en el caso de Jonathan, es el mismo sentido. Al día de hoy no podemos asegurar, aunque lo podamos intuir o haya indicios, de que se trata de un crimen de odio por las situaciones particulares de violencia. Sin embargo, por la naturaleza del caso se tiene que investigar como delito de odio hasta que se descarten todas las posibilidades”.

¿Entonces no significa que a Jonathan se le esté considerando mujer?
“Históricamente hablando, en México son muy pocas las carpetas de investigación que contemplan la orientación sexual o la identidad de género de la víctima como un motivo relevante para el esclarecimiento de los asesinatos. Y si de origen se omite eso, es muy difícil que en casos de delitos de odio se llegue a la verdad”, dice Andrés Treviño.

El funcionario insiste en que la muerte de Jonathan no se está investigando como feminicidio sino como crimen de odio, y que “la decisión no asume que la identidad de género de Jonathan fuera mujer, ni se está pensando que por ser homosexual es más femenino y por ende se tiene que aplicar un protocolo de feminicidio”. Más bien explica que se trata de que “el protocolo latinoamericano para la atención de los feminicidios, de ONU Mujeres, que se aplica para las muertes violentas de mujeres, puede servir para orientar las investigaciones en otros homicidios, particularmente los de personas con orientaciones sexuales o identidades de género diversas, según se establece en su párrafo 19”.

Sobre si es problemático que se considere el “crimen pasional” como una línea de investigación, Treviño considera que sí porque ese concepto ha sido utilizado para revictimizar a las personas de la diversidad sexual y asegura que la línea de investigación tiene que ser crimen de odio, pero este caso es justo el precedente para entender cómo es que se tienen que atender a futuro los casos de asesinatos que involucren a personas LGBT+.

En términos de acceso a la justicia, Jalisco tiene muchos pendientes, particularmente para la comunidad diversa. Pero por lo pronto, más allá de las interpretaciones al vapor, el caso de Jonathan Santos marca un precedente en el que se reconoce, aún por vías alternas, la identidad y orientación de aquellos que sufren violencia por ser quienes son.

Y aquí vale la pena traer la reflexión de cierre de Treviño: “Estamos en un contexto de acción y reacción, en el que mientras por un lado ganamos derechos y visibilidad como comunidad diversa, por otro se agudiza el discurso de odio, cada vez más crudo y latente. Lo vemos desde la cancha política, los discursos de odio en redes sociales y en asesinatos como el de Jonathan. Y es en este contexto en el que las capacidades institucionales deben ser más sólidas y fuertes para prevenir y atender”.