Ni tan romántico: El día que Agustín Lara le disparó a María Félix

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Mucho se habla de la canción que el cantautor le compuso a la actriz, pero su relación también fue violenta y tormentosa

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María Félix y Agustín Lara son una de las parejas más icónicas de la historia del espectáculo nacional. Seis años de amor fueron suficientes para hacer que generaciones completas pensaran, gracias a una canción, que así es como el amor debe ser. Y es que los versos que Agustín le dedicó a María siguen siendo potentes en cualquier rincón del romanticismo: “acuérdate de Acapulco, de aquellas noches, María bonita, María del alma”.

Azuzados por la letra, el imaginario popular ha construido una historia que no fue siempre perfecta. Agustín y María se conocieron en lo que sigue siendo una anécdota digna de la mejor película romántica: se dice que su primer encuentro fue en una caseta telefónica en Guadalajara. Él no dejaba de hablar, y ella, desesperada por usar el teléfono, tocó el vidrio para apurarlo a terminar. Él salió molesto por la interrupción y le preguntó a ella: "Y usted, ¿quién es?", a lo que María respondió: "¿Y a usted, qué le importa? Soy quien soy y qué".

El tiempo pasó, y mientras ella filmaba “La china poblana”, su compañero Tito Novaro insistió en presentarle a Agustín de manera formal porque ella lo admiraba por haberlo oído cantar. Se hizo la celestina y fueron los tres a tomar unos tragos; ella lo invitó a cenar a la semana siguiente y lo demás es historia: se casaron el 24 de diciembre de 1945 en Acapulco.

Mientras fueron esposos, ella realizó cerca de 16 películas, por lo que su fama y poder lo superaba por mucho, algo que no era de muy del agrado del cantante. El temperamento de ambos echaba chispas a las primeras de cambio y aunque siempre se les veía en fiestas, corridas de toros y cabarets, se decía que ambos tenían que lidiar con sus neurosis en lo privado. Ella con las infidelidades y actitudes pretenciosas de él, y él con el carácter indomable y los pretendientes de ella.

Los celos fueron una constante de su relación, y según algunos textos de Guadalupe Loaeza, María no fue la primera ni la última o excepción a esta regla para él, pues a Agustín ya tenía experiencia en este tema. Incluso afirma que una prostituta fue quien le dejó la particular marca en la cara al atacarlo con una navaja de barbero durante un arranque de celos.

Así pues, fue durante uno de estos cotidianos y violentos episodios de celos que Agustín le disparó a ‘La Doña’.

Según cuentan algunos cronistas, después de una discusión que empezó porque Lara se enteró que un famoso general, miembro del gabinete presidencial, estaba intentando enamorarla, éste llamó a Félix, y cuando ella volteó, él disparó directo a la cara. Por fortuna, ella reaccionó y se agachó, por lo que el tiro sólo rozó su nuca. Una maquillista intervino en la pelea y así se evitó la tragedia de que él volviera a disparar para matarla.

Después del episodio, asustada, aburrida de estas escenas y empoderada por su propia fuerza, ella se fue a Europa, principalmente España y Francia, y comenzó una gira por el continente que la enamoró por décadas y la hizo rechazar ofertas de lujosos matrimonios y conseguir un futuro brillante, exitoso y lleno de enigmas hasta el día de su muerte, justo en un día como hoy pero de 2002.