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A mí me pasó que uno me dio un cachetadón. ¿cómo crees?
O sea, literal, o sea, cachetadón. Me quedé...
Seamos sinceras, yo soy sincera. Si hay niños que dices, hijo, qué hígado.
Los papás creen que solo vamos ahí a cuidarlos y a que sea guardería y que solo hay un niño. No manches, de pronto hay salones de 20, 25 niños.
Todo el mundo dice que los niños son adorables y es que los niños son súper tiernos. Y es que los niños...
Yo tengo tres hijos. Y llevabas a los niños chiquitos y decías, y hay uno que dices, oye, si usted me cae en la punta del hígado, no se va...
O sea, eso no lo puedes hacer. O si pasa también como maestra, que también digas, hijo, este niño verdaderamente no me cae.
Claro que pasa. Sí pasa, porque de todo hay...
O sea, yo no te vas a encontrar, pero bueno, a mí en lo particular sí pasa. O sea, sí me pasa y digo, ay, qué hígado, dios mío.
Pero, o sea, lo tienes que aguantar. Claro.
Es tu profesión y haces todo lo mejor por aguantarlo, por tenerle paciencia. Pero sí hay, o sea, y hay veces que chocas con un niño o con una niña, pero ni modo, o sea, el trabajo es el trabajo y a darle.
Y pues hallar estrategias y comunicación con el niño y, ay, mi vida, cómo te quiero, corazón, o sea, cómo te explico, bebé. Pero sí hay, o sea, seamos sinceras, bueno, yo soy sincera, sí hay niños que dices, hijo, qué hígado.
Y de repente... Es un reto personal.
Sí, claro. Es un reto literal de, no te aguanto.
O sea, por ejemplo, a mí me pasó que uno me dio un cachetadón. ¿cómo crees?
O sea, literal, o sea, cachetadón, me quedé, o sea, creo que ha sido... ¿un niño te pegó así?
O sea, no lo podía calmar, era mi reto personal. Literal, ya saben qué tipo de niños, no lo podía calmar, no lo podía calmar.
Mi rey papacito, mi rey bad moro, ¿no? Lo llené de besos, lo tomé de las manos, sin lastimarlo, obviamente.
Y le dije, vamos a calmarnos. Y en eso, o sea, literal, la mano de atrás y cachetadón.
Aquí está tu calmante. Cachetadón.
O sea, yo creo que ha sido de mis momentos de mis crisis. Y dije, o sea, respiré, me calmé.
Y él también dijo así como, a ver si no me la regresa, obvio, ¿no? Y yo creo que ha sido a mi momento.
¿cuántos años tendría el niño? Cuatro.
No juegues. Cuatro.
Mi primera pregunta, o lo primero que pienso es que, ¿qué ve ese niño en su casa? Justo.
O sea, ¿qué le enseñan para que dé una cachetada a una maestra, no? Ah, ¿y luego?
Y ya, pues después del cachetadón, la mano marcada, ¿no? Todas las mises y todos los niños viendo de qué va a pasar.
Y yo respiré, me di la vuelta, me metí, porque me quería calmar. Sali me dice, yo con la mano marcada, y me dice la mamá, pues, ¿qué le hiciste?
Ay, no. O sea, es real.
Claro, pues. Pues, ¿qué le hiciste?
Obvio, pues, ahí está la explicación del niño. Ahí estuvo mi respuesta, lo entendí todo.
Y era, pues, todo lo que, no es culpa del niño. Oye, ¿lo corrieron de la escuela o no?
Pues, no, era un curso de verano. Entonces, pues, no pasó nada.
Y me dijo, ¿lo aceptas al día siguiente? Sí, sí lo acepto.
Pero creo que era un reto para mí. Al final acabó siendo mi brother.
Y entendí que el niño tenía muchas cosas que sanar y pasó. Claro, ok.
Ya nunca más me volvió a dar otro cachetadón. ¿qué es lo que piensa la gente o los papás?
¿qué es lo que pensamos que hacen las maestras de kinder? ¿y qué es lo que realmente hacen?
Nada. Y es su trabajo.
Lala. Porque de repente como que los papás pensamos, bueno, no es mi caso, pero como que puede ser como muy ambiguo lo que creemos o muy básico.
Y yo creo que es una súper chamba. ¿qué es lo que realmente hacen?
O sea, hagámosle la comparación. Lo que piensan y lo que verdaderamente hace una maestra de kinder.
Sí. Bueno, lo que piensan es que trabajamos tijeritas uno, tijeritas dos, plastilina, que vamos a jugar.
En realidad sí vamos a jugar, pero ese juego tiene un propósito. Entonces, hay mucho.
Los niños son unas esponjitas. Entonces, todo lo que tú les enseñas, los niños lo absorben.
A lo mejor en el momento no te lo expresan, no te lo enseñan. Pero llega un momento en el que los niños vulgarmente.
A lo mejor vomitan. Ajá.
Entonces, pero no, no jugamos con, o sea, sí hay tijeras, sí hay plastilina, pero hay un aprendizaje siempre y todo tiene un propósito. O sea, si tú cantas una canción, esa canción lleva un propósito, ¿sí?
Para el bien de los niños. O sea, todo por la educación de los niños.
Oigan, esos primeros días, o sea, yo de repente digo, mis respetos a las heroínas que son las maestras de ese primer día de llevar al kinder a tu hijo, donde el niño pues obviamente tiene pavor de que no todos me imagino que tiene pavor de quedarse solo de bueno de no ver a su mamá o no ver a su papá que lo lleva y luego ustedes quedarse con el niño llorando como como es eso como lo hacen yo sufría muchísimo porque es desde que lo bajan del coche y se agarra de donde puede no de mi mamá es el primer sales cuál es la extensión de su casa y para ellos es un primer abandono decir mi mamá vino y me votó aquí no y yo quiero estar en mi cama y me vino a dejar con este intruso a quien sabe quién seas entonces la chamba de la misión creo que sí es bien importante de darle seguridad de llenarlo de amor de hacerle una experiencia que diga pues quiero regresar al otro día habrá niños que durarán llorando una semana o dos y habrá niños que digan no adiós y se acabó las dos semanas sería como el límite con cada dos semanas ya la mayoría se tranquilizó yo tuve niños que duraron que lloraban más de dos semanas pero porque era una cosa de cuenta a la mejor la mamá estaba embarazada y el pobre bebé no see you in my chamba porque a veces es difícil está que estamos hablando el primer día del primer día éste a veces es difícil como mamá ayúdeme o sabes que ayúdeme porque o sea lo quiere usted dejar y yo no estoy haciendo de todas las ganas trae el muñequito hace esto tal pero usted mamá no me está ayudando pasa mañana y si pasa y pasa muy seguido no que tratas como de invitarlos a lo que tienen que hacer y no no no ayudan no ok voy a dejar que pase tu mamá pero puede pasar hasta acá ok, cuando pasemos hasta acá, nos vamos tú y yo del otro lado. Y pues la señora no lo suelta.
No, es que él quisiera que yo lo acompañe hasta el salón. Sí, pero es que si lo pasa hasta el salón, todo vuelve a...
O sea, no vamos a cambiar nada. Se va a reiniciar este...
Entonces ya la lucha no es con el niño. Ya el niño pasó a segundo término.
Ya aquí es hacerle entender a la mamá que por favor se dé la vuelta, ¿no? Y que me lo dé.
Yo lo voy a cuidar. Yo lo voy a proteger.
Y yo lo voy a acompañar. Nuestra intención no es que se queden llorando.
A nosotras no nos gusta que se queden llorando. No, no, y no te funciona.
Te complica todo, ¿no? Claro.
Entonces siempre buscamos como estrategias para que ellos la pasen mejor. Pero definitivamente es complicado cuando el papá no comprende.
Y también se entiende, ¿no? Voy a dejarlo por primera vez en el kinder.
Quisiera ver que se queda contento. No quisiera ver que se queda arrastrándose llorando.
Claro. Entonces también hay que entender como las dos partes.
Y tratas de ayudar a los padres. Pero también de hacerles entender.
Que todo va a estar bien. Eventualmente, moni, ¿todos los niños aprenden a quedarse en el kinder?
Sí. ¿o de repente hay un niño que es, pues no pudo, no lo superó y trae otra situación?
No me ha pasado que no se quieran quedar. La realidad es que justo dos semanas es como el límite para poder ver si sí o si no.
Pero no me ha pasado. Yo digo dos semanas porque a veces me pasa que la primera semana ya lo logramos.
Todo estupendo. Llega el fin de semana.
Ay, sí, el lunes. Y el lunes siguiente regresan así transformados.
No, no. Quiero entrar.
Ah, ¿cómo crees? Es una situación que yo...
O sea, el niño se resetea. Exacto.
Como si se le hubiera olvidado lo maravilloso que lo pasamos la primera semana. Ya no te quieren.
Y ya no te quieren. Y es como de, pero la pasamos estupendo la semana pasada.
Y es como, no quiero entrar. Ya.
Después van comprendiendo que existe el fin de semana. Son sus días de descanso.
Y regresan al colegio sin ningún problema. Pero si yo diría dos semanitas, es como el tiempo para poderse adaptar.
Sí.