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Tu manager es tu papá, ¿no? Bueno, por lo menos tengo manager.
Pues me treparon a la patrulla y mi padrastro me fue a sacar. Ah, porque yo también tuve padrastro, cabrón.
¿por qué fue tu padrastro y no tu...? Es muy sencillo.
Yo vengo acá tranquilo y todo y uno va llevando un ritmo. Pero cuando sus compañeros, sus hermanos, sus amigos...
Ya sé por dónde va. ...
Empiezan a vivir su vida, a dejarse ir, a sentir esa adrenalina y empieza el beberueque, por acá beberí, por acá... ¿por qué dura dos horas el programa?
Bueno, entonces es cuando uno empieza a decir, nunca me han ofrecido nada, ojo, nada. Pero, pues...
Tú lo ofrecías. Eres fácil.
Eres un fácil. O sea, es un niño en una dulcería.
En veces sí, en veces no. Es...
Es un niño en el parque de diversiones. Sí.
¿y qué hace uno para negarse? Era otro méxico también.
Era otro méxico. Era otro araiza.
Eres un joven en un table, ¿no? O sea, entonces, pues yo de repente vi que no, que los camerinos.
Entonces, ¿qué? De repente, pues el programa se acababa a una hora y yo decía, no, pues se queda prendido los camerinos porque hay fiesta.
Entonces, es más fácil tarde o temprano. Me uní.
Y al unirme, pues pasó lo que no tenía que pasar. Y entonces yo lo pagué muy caro.
Y entonces empezó la fiesta. Eh, eh, eh.
Y luego yo te decía, ah, ahora le voy a decir. Se te ve bien reseca la boca.
Exacto, exacto. Estaba paul.
Así me hacían. ¿estaba paul?
Y yo decía, no, no. ¿estaba paul en la fiesta?
Sí. No quiero decir nombres.
¡era otro méxico! ¡era otro méxico!
¡ey, ey, ey! Entonces, claro.
Ya hasta que llegó mi productor, que es muy lindo, ¿no? A veces.
Y entonces llegó y me dijo en el segundo programa, me dijo, me gritó, ya vete a tu casa. Ya no se te entiende.
Ya no se te entiende. Yo recuerdo que le mencionó él, vete a descansar.
Vete a descansar. Pero fue lindo.
Y luego tú hasta decías, órale. ¡ah!
¡ah! ¡ah!
Y yo te decía, órale. ¡ah!
¿por qué? Porque aparte nos cagoteó a varios.
Ah, porque me encarreran. Y a la mera hora que...
¡órale, cabrón! Me encarreran.
¡órale! Cuando te vi, ya estabas encarrerado.
Y he de decir que hasta hay imágenes de apoyo para eso que estás platicando. Entonces...
Si quieren, no nos apoyemos ya. No, no.
Sí, sí, sí. Pero no hay que llevarnos así de...
O sea que al final es más fácil que te enchuequen a que los endereces. No seas mamón.
Y gracias. Gracias.
Gracias. Ya.
No vamos a decir nada. Neta, es que...
Ni voy a comentar el tema porque no lo merece. Tampoco, porque son como los gordos que adelgazan con su monyado y sus cosas.
Exacto. Dicen, ah, pinche gordo.
Pero sí, pero sí eres... ¿cómo estás?
Por eso. Pero así son, así de...
Ah, yo era gordo, adelgacé picándome. Y dicen, ah, no, pinche gordo, güey.
Pero tú eras gordo, güey. Ya todos son gordos.
Y estás a cuatro semanas de no inyectarte para volver a hacerlo, güey. Sí, o sea...
Qué fuerte. Bueno.
Eras una vez... Un miembro...
Que buscaba el amor y terminó en manos del señor justicia. Ah.
Ah. Un, dos, tres, paul.
No, tú, porque el único señor justicia... Ah.
Es el, es el rockero, ese... Ay, ese...
Que queremos tanto. Una, dos, tres, paul.
No. No, no, tú.
Dice, repito. Buscaba el amor y terminó en manos del señor justicia.
Y tifonjo. Tú acabaste en manos de faisy, seguramente.
Sí. Bueno, fui yo.
Ah. ¿tú?
La verdad. Sí.
No lo veíamos venir, ¿eh? Yo salí con una persona y entonces yo quería tenerle la intimidad.
La intimidad. Entonces, yo le estaba echando muchas ganas y...
¿otra vez no agarró? No, no, no.
Me dijeron, hey, hey, hey. Sei camisinha.
Que si yo decía con camisinha y sei camisinha es... Este, me dijeron vete por los condones.
Ah. Claro.
Ah. Ah.
Ah. Ok, ok.
Yo fui por la camisinha y cuando regresé me dijeron, no, ya llévame a mi casa. No.
La... Tardaste.
Sí. Se enfrió, se enfrió el pescado.
Se enfrió. Se enfrió.
Se secó, se secó. Se enfrió.
Entonces... Es que también...
Por la glorita de periférico, ahí por perisur, me doy vuelta... El trébol.
Sí. En el trébol.
En el trébol. Veníamos solamente acá dos, tres chiles, ¿no?
No me entiendes, ¿no? I know.
Sí. Yo entiendo.
I know it. Que él te iba, él te iba manejando y tú ibas atrás.
No, ojalá. Y entonces doy la vuelta porque ya me dijo, no, ya, ya llévame a mi casa.
Y estaba largo el transcurso, ya luego les digo. Pero entonces cuando doy la vuelta me subo a la banqueta y llegaron los señores, este...
¿policías? Policías.
De la justicia. Ah, por eso.
Entonces yo me bajé, este, muy prepotente porque también no se había concluido el acto... Claro.
Pero traías los calzones. Pero ya lo había dejado.
Traía los calzones. Traías toda la pinche testosterona arriba.
Sí. Entonces llegué...
No, no más. Vestido, abrochándote.
Sí, sí. Entonces ya, este, me bajé.
No, ¿por qué, güey? No.
Y no me había dado cuenta que el carro, pues, lo tenía arriba, ¿no? Y ya no lo podía bajar.
Entonces, pues, me treparon a la patrulla. Órale.
Y mi padrastro me fue a sacar. Ah, porque yo también tuve padrastro, cabrón.
No, nada más. No, güey.
O sea, ¿tu padrastro por qué? Porque era el chingón allá en...
A ver, yo tengo una duda. ...
En el pueblo, güey. ¿por qué fue tu padrastro y no tú?
Ay... No.
Mira, mira, mira, mira. No, no, no.
Se lo estaba guardando. Bueno.
Se lo estaba guardando. Esto se elaboró hoy en el foro de hoy.
Desde ahí se elaboró esto. Fíjense nada más.
Porque... Expectativa.
Mira. Expectativa.
Ahí está. Expectativa.
No lo muevas, güey. Tú no te muevas.
Mira, ahí está. Expectativa.
Ahí está. Ah, perrillo.
Mira. La realidad...
¿qué? Estaba buscando la foto, güey.
Desde hace rato. Pero sí hay, sí hay, sí hay.
Debe de, ¿no? Sí hay, sí hay.
Para que luego no digan que no nos veíamos. Bueno, ya, este...
Bueno, la cosa es que mi padrastro... ¿qué?
La de él. No, es que se matoró.
¿qué pasó? Que...
¿ya te vas a ir a descansar o qué? No me lo di.
Se me hizo trabalengua. Sale.
Ajá. Y entonces, bueno, ya ahí muere, ¿no?
Bueno, ya no hay que llevarnos así de... No, ya no.
La cosa es que me fui con la justicia y, bueno... Ya.
Ya. Ahí estuvo tu...
No se pudo controlar. No me pude controlar.
Ahorita que vas a estar tirando... No pudo controlarse y terminó tatuándose.
Un, dos, tres. Esa cagada.
Sí. Porque este señor...
Cuéntanos. A ver, voy a ser muy sincero porque aparte yo soy muy buena copa.
Pero aparte tus tatuajes están... Adórnate, güey.
O sea, sabemos que eres pedote. Que seas guapo.
A ver, voy a aplicar la del negro que primero como que se justifique en la historia y después... Siempre, siempre.
Bueno, pero es que... Bueno.
Yo venía saliendo de grabar un programa y entonces estaba yo con mi mejor amiga y un ex socio que tengo por ahí, tenía, no sé, ahí por ahí anda. Y entonces me dice, oye, voy a tu casa para que me firmes unos papeles y checar unas cosas de la chamba.
Y dije, órale, va. Llega.
Y pues como normalmente cuando uno llega un amigo a su casa, yo le digo, oye, una cubita. ¿no?
Una. Una cubita, ¿no?
Para relajarnos y firmar los papeles. Pues como que la mano se relaja, ¿no?
Uy, así es. ¿dónde he escuchado eso?
La cuba y los papeles. Y entonces empezamos con la cubita, cubita, cubita.
Firmamos, checamos, empezamos a platicar y de repente pues que pues un tequilita. El paso de la muerte.
Entonces empezamos tequilita, tequilita. Y yo le dije, oye, a ver qué día nos vamos a las vegas.
Como cualquier plática, ¿no? A ver qué día vamos de viaje.
Y entonces me dicen, sí, a ver qué día. Y siguieron platicando entre ellos dos, pero yo me prendo y digo, ¿por qué somos así?
¿por qué somos así de decir a ver qué día? Porque nunca se cumple.
Vivir el hoy. ¿por qué no?
¿por qué no cumplimos realmente cuando decimos por qué no nos vamos? Entonces les dije, ¿saben qué?
Vámonos ahorita. Ahorita.
Esa es la buena. O sea, tenemos huevos, vámonos ahorita.
Ahorita. Sin ropa ni nada.
Vámonos. Saqué mi cartera.
Dije, yo pongo los vuelos, tú pones el hotel. Ah.
Esos son hombres. Pero qué cabrón que lo haga con otras personas y no con nosotros.
Como la birria y las pizzas. A ver, ahorita tú pon los vuelos y vámonos, cabrón.
Órale. Así de chingón.
Y la invitada también y nos vamos todos. Ah, no, bueno, estaría increíble.
¿a dónde vamos? ¿a las vegas?
Yo pongo el hotel. Las vegas.
Ahorita nos vamos. Pero, bueno, ya no voy a decir nada.
Ya, ya. Y entonces, pues, mi socio me decía, bueno, no, güey, pues, yo tengo trabajo y mis hijas y no.
Entonces, le dije, pocos huevos. Le dije, eso es lo que eres.
Eso, cabrón. Le dije, ¿sabes qué?
Es más, ya no quiero trabajar contigo. Ya no vamos a ser socios.
Se acabó todo. Ya, ¿sabes?
Yo empecé a chantajear. Pero sí le dije así.
Así. Entonces, me dice el güey, como, no, espérate.
Le dije, vamos cada quien a su casa por sus visas y nos vamos ahorita mismo. Eso, chingón.
Y que nos largamos, güey. Bien, muy bien.
Sí, sí, sí. ¿qué pasó?
Yo ya acabé encerrado en dallas. Ajá.
Ay, y el tatuaje. Está horrible.
¿ese es el tatuaje? Lo peor es que el tatuador me dice, para mañana se mejora.
Ay, no mames. Ni que fuera aquí, güey.
Seguimos esperando el mañana. Bueno, este güey, yo lo obligué a mi socio a tatuarse.
Y me decía, yo a mis hijas no les permito tatuarse. Bueno, se hizo una uv.
No mames. Este, de las vegas.
No mames. No, no, no.
Perdió su pasaporte. Perdió su cartera.
Su teléfono. Esa es una cosa.
Lleva otra. O sea, fue una cosa que yo dije, ¿por qué?
Y entonces, yo agarré y dije, nos quedan tres días, sigamos chupando. Y me marca mi manager y me dice, oye, ¿ya listo para el lunes?
Tu manager es tu papá, ¿no? Bueno, por lo menos tengo manager.
Ah. ¿qué fue?
Bueno, este, entonces, pues me marca mi manager y me dice, güey, ¿listo para el lunes? Empezaba a chambear y yo, ¿de qué me hablas?
Yo ya estaba. Sí, sí, sí.
El viaje de los bebés. El viaje de los bebés.
Y le dije, ¿trabajamos el lunes? Y me dice, sí, güey.
Digo, güey, estoy en las vegas. No mames.
Bueno, no sabes el peor que fue. Bueno, compramos el primer boleto, me regreso en chinga y llegué un poquito dañado y tatuado y.
No, obvio, obvio. Me detuvieron allá también, sí.
¿ves? A los que nos detienen, esos de hombres.
Ah, caray. Bueno, muy bien.
Pero, ¿por qué sería la advertencia? No, lo mío ya la conté muchas veces.