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Me avienta toda el agua y me cae el agua en la boca y me aplico obviamente la de aquí los huevos no son al gusto si yo te digo que hagas algo a cuadro así es la televisión y me dijo pues tienes dos opciones o te aguantas o te vas y me despidieron. Erase una vez, que le puso el alto a alguien frente a mucha gente, que le puso el alto a su productor, 1, 2, 3.
Fui yo, tú, tú, tú, tú, ya fui yo, ya decía yo, a ver, a ver, a ver. ¡ey, lalito, ojo!
Llaman dos culeros que le gritan a tú. No, que dos, que dos, el culero es él.
Tú te lo mareaste y tú... Antes de que se me juzgue en esta mesa, quiero que después de que la platique ustedes me digan ustedes qué hubieran hecho.
Ok. Yo estaba en un programa que se llamaba, este, es, eh, net.
Donde corrieron a... Donde corrieron a jan.
Ahí trabajé con jan duberger. Porque se robó una computadora.
Conducíamos un programa ahí. El punto es que hubo un programa en el que el invitado era el, ¿cómo se llama ese?
¿cómo se llama este luchador? El por ciento guapo.
Ah, el choker. El choker.
Él era el invitado. El choker.
Y nos ponían a hacer un juego que, que yo era el que explicaba las dinámicas a los invitados. Entonces, estoy explicando la dinámica y le digo, el juego es, nos tenemos que echar agua en la boca.
Y alguien tiene que, van a leer algo y el que se ría primero y saque el agua pierde, ¿no? Ah, pero...
Un juego muy común. Muy común.
Y entonces estoy yo explicándole a los otros conductores y al choker, el, el de este. Y cuando estoy hablando el güey me dice, ¿cómo así?
Y me avienta toda el agua. No mames.
Y me cae el agua en la boca. Ah, no mames.
Entonces, en ese momento, honestamente a mí me dio muchísimo asco. Claro.
Y me enojé mucho porque yo estaba apenas explicando la dinámica y aquí reconozco mi error. Sí.
Lo voy a... Soy humilde, ya cambié, entonces voy a reconocerlo.
Me eché para atrás y dije, yo a partir de ahorita no hago la dinámica. Y le dije al productor...
No mames, todavía siento que... Es que además era grabado, entonces yo le dije al productor desde acá, le dije, yo no voy a hacer la dinámica.
Y el productor me decía, entra y haz la dinámica, no puedes, no puedes no hacerla. Y yo, no voy a hacer la dinámica y le dije a mis compañeros, porque fue una falta de respeto lo que me hicieron, me dio asco.
Perdóname, estoy enojado. Ah, sí.
Y me decía, pues haces la dinámica y yo dije, pues no la hago. Me senté en la sala y me quedé así haciendo berrinche, güey.
Y vomitando. Pero tú con toda razón, güey.
Gracias, maestro. No mames.
Por eso estás donde estás. Y digo, y no lo puteo porque él me madrea.
Exacto. Exacto, sí.
O tal vez ahorita ya, ¿no? Mi querido choque.
Ah, bueno, ahorita ya no. Pero el punto es que terminamos el programa y me habla y me dice el productor, quiero que vengas a mi oficina porque aquí tenemos que hablar, ¿no?
Y me aplicó obviamente la de, aquí los huevos no son al gusto. Si yo te digo que hagas algo a cuadro, así es la televisión.
No, la de ellos, güey. Y yo, yo le apliqué la de, perdón, así era en tu momento la televisión.
Ah, muy bien, muy bien. Si alguien, me estás diciendo que si alguien en el programa llega y me patea los huevos, yo tengo que sonreír porque, o sea, porque así es la televisión.
Y dije, no, perdóname, yo no. O sea, busco que conciliemos.
Y me dijo, pues tienes dos opciones. Dice.
O te aguantas. Exacto.
O te aguantas. O te vas.
Y me despidieron. Ya su barco, le llamo.
Pero con dignidad, cabrón, a huevo. Sin dinero, pero con dignidad.
A huevo. Eso sí.
Y me fui. Efectivamente.
No, pero hubiéramos hecho lo mismo, yo creo que todos. Todavía yo iba hacia el estacionamiento, grababan ahí en pedregal.
¿donde estabas? En pedregal.
Y yo todavía volteaba hacia la oficina del director. A ver si te llaman de nuevo.
Decía. A ver si me estaba viendo.
A ver si me abre. Llorando, así.
Y yo dije, ahorita me va a hablar. Ahorita vamos.
Lo iba a hacer. Ajá.
Y. Tapete.
Nunca me. Tapete o nada.
Nunca más, güey. Pero volviste a hablar con él después.
Yo regresé después, porque ahí sí ya me habló el director de la empresa. Ay, ay, ay.
Ya parándose de culo, güey. No, real.
Y él me dijo, oye, ya escuché la versión del productor, quiero escuchar la tuya para conciliar. Y este, y pues sí, fue como de, o sea, entiendo que no quisiste, pero pues tú toma la decisión.
Y yo también dije, pues ya me corrió, me voy. Pero pusiste un muy buen alto.
¿qué hacen así ustedes? Sí.
A ver. Eras árabe, sumo miembro.
Guachirime sin tarones y miembros. Que expuso a los participantes tibios de un programa.
One, two, three. Esta basura.
Fuimos directos. La palabra tibio es muy en perú.
Que expuso. Que expuso a los que eran tibios.
Sí. No, te voy a, les voy a explicar.
A ver. Yo era medio sindicalista, la verdad.
O sea, a mí no me gustaba cuando, yo tuve un tema en perú. Yo.
Varios. No, bueno.
Bueno, o sea, varios. Sabemos, sabemos.
O sea, no eras bienvenido en la patria. Sí, la verdad que sí.
Ajá. Pero a mí no me gustaba.
Un asodiado del perú. Las injusticias.
La verdad que sí, la verdad que sí. No me gustaban las injusticias con mis compañeros.
Entonces, casi siempre yo era el que defendía y que decía, si le hacen esto a alguien, yo me voy. Porque sabía que lo iban a sacar.
La verdad. Ah, empoderado.
Empoderada. Entonces.
Empoderade. Mi error fue ese.
Una vez estábamos en una reunión con la, con la, la dueña del formato y todos se habían quejado de que en el programa no aparecían mucho, que solo aparecíamos una persona y yo, que no les daban la oportunidad a todos y lo hablaron conmigo. Entonces, yo le digo, sabes qué, a mí no me parece porque ellos de verdad también tienen que tener la oportunidad, no solo somos dos personas las que hacemos el programa.
Tranquilo, tranquilo. No, y le digo, y le digo, y le digo.
Era otro país. Y ella agarra y dice, ah, ok, están molestos.
Díganmelo en la cara, a ver quién no está contento en este programa. Nadie.
Nadie. No se levantó nadie.
No. Yo, y yo, pues yo, dije, o sea, yo defendiéndolos, jugándome en mi puesto, no sé, y ahí sí me molesté.
Los insulté de, de, de. Ay, ay, ay, ay.
Sí, les dije de todo. De tibios.
Que son unos cobardes, que después no me vuelvan a decir nada. ¿cómo se insulta en peruano, por favor?
Dilo. Le dije, puta, todos son unos cabros, concha de su madre, de verdad, párense, peguones, están que hablan hace rato, compadre, y a la jefa no le dicen ni mierda, cabros.
Cabros. Sí.
Cabros quiere decir cabrones. Cabros.
No, cabros es como. Como.
O sea, es que tiene muchas connotaciones. Como el chingón aquí.
No, cabros. Cabros es.
Como cobarde, sí. Mariquetas.
Pero en ese momento es cobarde. Ok.
En ese momento es cobarde. Y creo que a raíz de eso, yo comencé ya a tener muchos problemas porque ya, como que les agarras este.
Tirria. Tirria a ellos.
Y me pasó todo lo que me pasó y me sacaron del programa, ¿no? Muy bien.
Eras tú una vez. Eres tú.
Que dice que estaba haciendo unas menciones y tuvo que poner una. Ah.
Ese chingón siempre es una, dos, tres. Negro.
Paul. Paul.
Tú. Un, dos, tres.
Negro. El negro, el negro, el negro.
Uy. Nos pidieron hacer una mención, como muchos que nos piden hacer.
Entonces, de repente tenemos que hablar y decir. Ah, larga.
Y hablaba uno, hablaba el otro y hablaba todos. Y todos decían, ya terminamos.
Y queríamos seguir con el programa. Entonces, volteaban y decían, que si puede ser más natural.
Más natural. Sí.
Ah, ok, ok. Bueno.
Oye, fíjate que entonces, qué padre la comunicación. No va a quemar al lado ese, ¿no?
Sí. Ah, que la comunicación.
Sí, claro. Todo bien, bien chingona.
Pero acaba, acaba de pasar pandemia. Entonces, nadie venía.
Pero todos nos. Pero esa vez sí vinieron.
Sí. Entonces, este, no sé qué.
Entonces, otra vez. Sí.
Otra vez. Otra vez vuelven a hablar y dicen, no, no, ya, ya, ya.
Entonces, nos mandan otra vez a las mismas personas y dicen, un poquito más apéguense al texto, por favor. No tan natural.
Pero le habíamos dicho todo así de. O sea, apéguense al texto, vinieron más naturales, que sean más juguetones.
Más orgánico. Más formales.
Más orgánico. Y entonces.
No se apellizquen los pezones, por favor. Lo que sea.
Entonces, se acerca uno y le digo, a ver, a ver, a ver, a ver, ¿cómo quieres que lo hagamos? ¿cuántos a ver?
Y me dijo, no, es que a ver, muchachos, se trata, pues, como ustedes saben. No, cabrón, si nosotros somos cinco cojones.
¿por qué no lo haces tú, cabrón? A ver, ¿qué tono inventas?
Te copiamos, nos enseñas y lo hacemos como tú quieres, cabrón. Se volvió a acordar y se encabronó otra vez.