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Yo dejé de salir con él, porque era experto en tratar mal al de la tienda, al mesero. La niña está con la abuela, vente al baño, hija.
Yo no vivo con mi mamá, ella vive conmigo. Ahora soy muy amigo de la mamá de mi hijo, ella tuvo a adriano a los 19.
No, imagínate. Tenía 19 años y todo el mundo me dice, ¿por qué tratas de darle todo a ella?
Le dije, porque ella perdió casi toda. O sea, la que se llevó todo el trabajo duro, yo podía trabajar y darles y que estén bien, pero de verdad, un día, o sea, le dije, francesca, perdiste parte de esa etapa, pues, de divertirte, salir con tus amigos, viajar, sí lo perdió, o sea, y de verdad te entregas a todo.
Y hay algo que no importa cuál sea la circunstancia, hay muchas cosas en la vida de los niños que los papás no lo podemos dar, solo lo dan las mamás. Esa es la única realidad, porque así es la naturaleza, o sea.
En cuanto al tema que estabas diciendo, por ejemplo, de la pareja y de la sexualidad, nosotros nos pusimos como súper claros y lo dejamos así como estipulado desde el inicio, es como, no nos vamos a abandonar, o sea, no nos vamos a dejar como pareja. ¿y cómo lo manejaron?
Sacamos tiempo, entonces dormimos a la bebé y nos dedicamos nuestro tiempito y nos tomamos un vinito, así estamos en la casa, pero conversadito, nos coqueteamos, nos vamos a tener nuestro romance, todo. Cada quien a un cuarto y se manda.
Nos mandan fotos. Porque no nos podemos, o sea, yo no quiero que él empiece por un camino y yo por otro y cuando veamos ya, el camino se nos perdió, el de pareja.
Y si te das cuenta, los dos podrían tener razón, o sea, tanto la mamá decir, yo estoy preocupada por la bebé, puedo no tener ganas, y el papá también puede decir, pues hasta cuando yo ya puedo decir, oye, todavía sigo siendo tu esposo. Yo creo que es un tema de comunicación, de amor mutuo, de respeto.
De entendimiento y de acuerdos y de negociaciones. A nosotros, fíjate que nos costó, porque yo creo que sí después, como tú dices, que estás tan al pendiente de la niña como que sí quieres poner atención, pero no, pero entonces les entra también a ustedes una inseguridad, digo, no a todas, pero a lo que me pasó a mí, y ya después ya lo entendimos y ya se le durmió la niña, ponle la almohada de helado y traca, traca, traca.
¡ja, ja, ja! ¡ja, ja, ja!
¡ja, ja, ja! ¡ja, ja, ja!
¡ja, ja, ja! ¡ja, ja, ja!
Y la abuela, la niña está con la abuela, vente al baño, hija. ¡ja, ja, ja!
¡ja, ja, ja! Son medio maníacos, el poli es una travesura, ¿no?
¡la travesura! ¡hermoso!
Es que no se puede perder esa complicidad y esa, o sea, esa coquetería, ese jueguito, esa llama, porque si no, se fue todo a la porra, o sea. Sí, sí.
Cuando conocí a mi esposa, yo me acuerdo que en ese momento de cuando andábamos, ya en confianza me contó que cuando pasó por mí al aeropuerto de tijuana, la primera vez que convivimos. Yo fui a dar show allá para estar con ella.
Y me dijo que cuando vio mis tenis, me dijo, cuando yo vi el tipo de tenis y cómo te vestías, yo pensé que le perreabas, o sea que sí, no de, de perreo, sino de que le batallaba, de que me iba mal. ¡ja, ja, ja!
¡ja, ja, ja! Porque.
Así de jodidos estaban. Porque yo traía, me acuerdo que siempre traía mis tenis bien puteados porque así me gustaban.
Eran los tenis que traía siempre. Entonces no me preocupaba porque estuvieran limpios ni que se vieran presentes y me acuerdo que después me dijo.
Me dijo, cuando yo vi los tenis que traía, yo dije, este güey le va a perrear. A ver, como toda la imagen pública no podemos generalizar y aquí está claramente el tema diciendo cosas que se fijan las mujeres en nosotros y no nos damos cuenta, no cosas que las mujeres hacen que cambien su estilo de vida y sus decisiones.
Claro. Por unos zapatos u otros, pero de que se dan cuenta.
Totalmente. Se dan cuenta y se fijan.
Ahora, en cosas que sí tienen que ver con toma de decisiones y que tal vez no nos enteramos, hay uno que es bien interesante, la manera como tratas a las personas que dan algún servicio. ¡ah!
De hecho, hicieron una pregunta que decían, ¿qué te importa, que tenga el mejor coche de la historia pero que trate pésimo al valet parking o que no tenga un automóvil o automóvil muy viejo pero que trate muy bien a la persona del barrio? No te preocupes, mi hermano.
Todas las mujeres eligieron el buen trato que el automóvil. Yo salía con un actor mexicano.
¡nombres! ¡nombres!
¡mi nombre! ¡mi nombre!
Que no voy a decir su nombre porque lo he hecho al agua muy mal. El negrito hará, ahí se asegura.
Hay que tirar rumbos. ¡hermano columbo!
¡seguro! ¡hermano columbo!
¡arraiza! ¡no!
Y entonces, eh, tenía buen coche, eh, guapo, cuerpazo, deportista, esto y lo otro. ¡nicola porcella!
Gracias. Y yo dejé de salir con él, porque era experto en tratar mal al de la tienda, al mesero.
Alguna vez le pegó un grito a una señorita, fuimos a ver unos lentes que queríamos comprar, y le pegó un grito a esa persona. Pobre señorita porque le trajo los lentes de otro color que él no haya pedido y yo dije, aquí no es, bye.
Yo digo que por servicio a la comunidad sí deberías de decir eso. Y éramos novios, lo mandé a volar.
Eso es gatísimo, la neta, sí. ¿cómo lo interpretas?
Le falta algo, es el ego, no sé. Correcto, es una forma de tratar de imponerse el macho alfa y sobre todo cuando el hombre sale por primera vez con mujeres o intenta ligar, hace cosas que son contraproducentes pensando que lo va a posicionar bien.
Uno de ellos es eso. La parte de la soberbia, que no sabes quién soy, cómo me atiendes, voy a pedir lo mejor, soy más importante.
Incluso hay algo que también viene en estos estudios que es la importancia de la sonrisa. El hombre cuando sale en primeras impresiones a ligar o quiere ligarse a alguien, y ya todos los dicen, hace todo lo contrario, hace todo lo contrario, menos sonreír.
Normalmente los hombres vamos ahí, medio de mamilas, medio serios, con la sonrisa, de cómo estás. En vez de tener la sonrisa abierta, franca, amable, que eso nos da esta sorpresa.
Tienes una sensación de empatía, soy como todos, amabilidad, soy buena gente, soy seguro de mí mismo. Aquí el chiste, lo importante es hacer conciencia de pequeños detalles que importan mucho y que podemos hacerlo habitual.
Tal vez nos comportamos así porque nadie nos dijo este tipo de situaciones que eran importantes. Entonces, si vas a ponerte a ligar, pues en vez de irte al gimnasio y sacar pompa y bíceps, fíjate en lo que está diciendo tus zapatos, cómo estás tratando a los demás.
Por ejemplo, otra que tiene que ver con el tiempo. La relación que tienes con tu mamá.
Ay, totalmente. Pero si mi mami, mi mamá con diosito.
Pero la relación que es de cómo hablas y en el sentido de la persona que le habla mal a su mamá, que la trata mal. Pero también la persona que es totalmente sumisa con su mamá o sumiso con su mamá o que su mamá se trata de todo y que no se desapega.
No, no, yo no. Todo lo que es la relación.
No, yo no, no, no, no. Se fijan mucho más de lo que creen porque además, no sé si esto sea para mí un comentario.
De mera suposición, también pueden estar futurando en torno a la suegra y la relación que va a hacer con la suegra y cómo va a ser la dinámica de pareja y la dinámica familiar y la dinámica de muchas cosas. Se fijan mucho.
Tiene que haber un justo medio. ¿y qué tal que viva con la mamá hasta los 40?
Mira, la manera como se vive. No, no.
Este no está bien chaqueto. No es tanto.
No, pero a ver. O con rubens.
Yo no vivo con mi mamá. Ella vive conmigo.
Ella vive en perú. Yo la traje a vivir conmigo.
Pues para que no esté sola. La casa era grande.
Eso no está mal. La cara.
La cara. Le hace.
O sea, ¿sí está mal? O sea, ¿cómo lo ves?
A ver, ¿visto desde el lado de tu mamá? Por supuesto, no está mal porque qué lindo que te preocupes por ella y todo.
Pero, por ejemplo, imagínate que tú consigues a alguien que realmente valga la pena. Ajá.
Alguien con quien quieres construir algo. Quieren coger.
Imagínate tú. La saco de mamá, pues.
Pues no, no es que la saquen. Ahí está.
Porque de aquí es que se trata de no dejarla, no abandonarla. Mi mamá, por ejemplo, es supremamente importante para mí.
Nunca la he abandonado. Yo respondo por mi mamá económicamente.
Estoy presente en su vida. Le ayudo, le apoyo, la cuido emocionalmente, económicamente.
Pero no vivo con mi mamá. ¿por qué?
Porque tengo una pareja. Tengo una familia.
Entonces, también como que en el momento, digamos que todo bien mientras estás soltero. Pero cuando quieras estar con una pareja, va a ser muy difícil con tu mamá.
Te quita masculinidad, ¿no? Totalmente.
¿perdón? En ese tipo de cosas.
Ajá. Cero.
¿se fijan? Mira lo macho que me veo.
Oye, pero la manera de cómo vives, eso sí aparecen en estos estudios. ¿cómo qué?
Que se fijan muchísimo. A ver, lo que contabas tú, jan, que invitaste a estos buenos amigos y la esposa de tu mejor amigo te dijo.
¿qué onda contigo? ¿cuánto tiempo llevas viviendo aquí?
¿qué onda con tu casa? ¿qué onda con las paredes?
¿cómo están pintados? La decoración, tu amigo nunca te lo hubiera dicho.
O sea, el hombre entra a la casa de este güey y me da exactamente lo mismo. O sea, si las mujeres se dan cuenta en eso.
Totalmente. Por ejemplo, mi casa está toda grafiteada.
No, su casa es gatísima. Y tiene luces moradas para la noche que se prenda todo lo grafiteado en la fiesta.
Pero es un eterno adolescente. Es tan sencillo.
Es que él quería un antro. Si el caballero lo que busca es agarrarse a una mujer de 20 años por una noche, que lo alabe, que le alabe el piso, que diga a su casa, ¿qué tal es este güey?
Porque ve las luces que tiene. Si es lo que está buscando, felicidades.
Lo estás haciendo muy bien. Lo haces increíble, me leíste la mente.
Orgulloso, dice, sí, eso es lo que quiero. Lo estás haciendo.
Lo estás haciendo espectacular. Porque eso también le va a dar cierta lectura de lo que está encontrando.
Él se burla que mi carro es rosa. No sé.
Oye, se compra un carro y lo manda a poner rosa. Es que lo juro por dios.
Y es un cabrón que lleva a cumplir 40 años.