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Yo siento que mi papá o solo se quería quedar con armando o me arriesgó mucho. Soy yo, que es cuando...
¡ahí están los bombazos! El niño tizoc.
Cuando me pellizca le digo, no chiñola, yo cholito. Hace una vez.
¡un miembro! Que salió en la tele por primera vez.
Y mira que aquí habíamos tres que venimos de familias. O sea que este es una mierda de...
¿de dónde viene? ¿de marruecos?
No, pero seguramente salió en la tele como a los 30. Te hizo menos, te hizo menos.
Cuando él, yo lo cargaba, que andaba haciendo travesuras, en vivo por elena. No lo cargaba porque ya estaba más grandecito, porque era 7, 8 años, hijo de...
Tenías 7 años. 7 años.
Ok, ahora hace una vez. ¡un miembro!
Cuya vida se la debe a chabelo. ¡uy, un chingo!
Este... Se la debe.
Ya nada más por la época. ¡una, dos, tres!
¡no! No, no sé, güey.
¿tú? No, yo no.
Sí, abueo. ¿tú?
Sí, sí, sí. Eras cuate de la provincia, de verdad.
Exacto, cuate de la provincia. Sí, pero de la provincia.
Fíjate, ahí te va a propósito de mi primera aparición en televisión. A ver, lo cuento rapidísimo porque es la historia de mi vida, güey, que tiene que ver con esto.
O sea, yo llego un verano de vacaciones a los 9 años, 9 años, a la ciudad de méxico con una tía. Y vamos a ir a otro lado.
A miami, me parece, mi hermano y yo. Con tu cajita de huevo.
Con tu cajita de huevo y todo orgánico de mi pueblo en cozamalopan. Y entonces andábamos tal, tal, tal, tal.
Y éramos superfans de ver a chabelo de la mañana, mi hermano y yo. Todos.
Y entonces mi tía, con la que estamos aquí en méxico, ve en un centro comercial, el primero de la ciudad de méxico, ahí al sur. Hace más de treinta y tantos años prácticamente.
No manches. Más de 40 años.
Bueno, hace más de 40 años. Y entonces ve así.
Hay audición para niños para una telenovela. Listo.
Y entonces mi tía me dice, ¿sabes qué? Te voy a llevar a esa audición porque es en televisa san ángel.
Y entonces nos vamos, vamos a entrar a televisa san ángel y cuando estemos en la fila, yo me voy a escapar. Voy a buscar la oficina de chabelo y voy a conseguir los boletos.
Porque en aquel entonces los boletos de chabelo te los mandaban por este... Correo.
Sí, sí, sí, sí, por correo. Por correo.
Pero tú tienes la típica de la mamá que lleva a su hijo. Hijo de...
Póntate bien con el productor para que te dé un papel. Pero no, no, no, en realidad no quería eso.
Quería llevarme a chabelo, pero como los boletos te llevan por correo, pues no daba tiempo que sucediera. Porque no lo hicimos a tiempo.
Era mensajería de... Paloma.
Hermanas. Ok, entonces, bueno.
Dicho y hecho, vamos a la audición. Mi tía se escapa, consigue los boletos de chabelo porque estaba enfrente.
Ya ven dónde está ahora la explanada y que hay un edificio donde está el diseño de imagen y todo el rollo en televisa san ángel. Ahí había un teatro antes, un teatrito donde hacían las audiciones.
Una casita blanca. Pedro damián, claro, pedro damián, marcos zabaleta, julissa, flans, todo eso.
Bueno, ahí estaba ese teatrito, ahí fueron las audiciones y enfrente está presidencia. Sí.
Donde estaba víctor hugo farril, ¿te acuerdas? Sí, sí, sí.
Estaba víctor hugo farril y víctor hugo farril y ahí estaban las oficinas de chabelo. Bueno, mi tía se cruza las oficinas y entonces consigue los boletos y me dice, ya tengo los boletos para venir el próximo domingo.
Y le digo, oye, me quiero quedar la audición. Entonces me he quedado la audición, termina la audición, nos vamos, sí vamos el siguiente domingo al programa de chabelo y teníamos, creo que cuatro o cinco boletos, de los cuales salen sorteados dos, güey, para concursar.
Ah, qué emoción. Era en vivo, güey.
Y entonces había unas ventanitas que se abrían y te decían el premio. Güey, la cajetié y chabelo me dio otra oportunidad.
Te daba como mil oportunidades. Como mil oportunidades.
Te llevaras tu avalancha. Claro, pero no era...
No era uno de que llegaras a la catafixia, o sea, no era uno de los juegos principales. Pero bueno, el chiste es que salí con una bicicleta, un tren eléctrico.
Nunca se me va a olvidar, salí pedaleando justo por la explanada para llegar a la puerta... Le dijeron, ya se robó una bici al niño.
A la puerta uno y ya le viste a san ángel. Iba pedaleando, güey, feliz, el domingo con mi bicicleta, tren eléctrico, un paquete de miles de artículos de la marca y demás.
Troncoso. Feliz.
Los zapatitos, ¿se acuerdan de los zapatos? Había unos zapatos.
¡vamos a ver a papá! Tus dulces.
Qué bonito. ¡a papá!
El concurso de tal y entonces, bueno, fue por eso que fue mi primera aparición en la televisión. Tu bolsa de dulces, ¿no?
También. Chabelo.
Oye, además, no entiendo, no entiendo porque recuerdo que había un güey así que decía, óigame, ¿no? Que le giraba la tómbola, güey.
Ah. Había un edecán, un edecán ahí.
Un edecán. Un güey ya más grande, un chavo más alto.
Ah. ¿mucho más grande?
No, no, no, más grande que yo. Yo era un niño y...
¿quién era, perdón? Un edecón, no sé, no sé.
Que decía, óigame, ¿no? Y le daba vueltas a la tómbola.
No mames. Fíjate qué cabrón está que ni él sabe quién es y nunca supo.
Mira. ¡era así una vez un miembro!
Salió por primera vez en una escena de acción y fue rescatado por una actriz. Ay, güey.
One, two, three. Una, dos, tres.
Lo hiciste tú. Lo hiciste tú, güey.
No, pero es que, espere. Lo hiciste tú.
Ok. Yo no sé.
Sí. Pero te metió tu papá otra vez en la película.
En realidad no era película. En realidad...
Hipotismo. Yo ahí, obviamente, me explotó.
Me explotó mi papá porque yo ni siquiera sabía, era un niño de cuatro años, no sé. Y entonces él me aventó ahí, yo creo que le faltaba un, una estricta.
Y me aventó y dijo, ah, ponte ahí. Sí.
Yo no podía discutir ni decirle nada. Porque creo que...
Un poquito. No chiñó la yecholito.
No, yecholito. Ahorita les voy a decir por qué no chiñó la yecholito.
Entonces, la primera vez era en una novela histórica que se llamaba la tormenta. Uno puede debutar en chabelo, puede debutar, o sea, pero en un campo donde hay una batalla entre ejércitos, caballos y bombas y todo.
Yo siento que mi papá o solo se quería quedar con armando o me arriesgó mucho porque dijera... Juan, me va a hacer gastar menos.
Dijeras. Me va a pagar, me va a pagar o me pagó, o ni siquiera en la anda estaba yo, no sé si existía la anda.
El tema es de que ahí me tienes a mí, ¡pum! Y entonces yo me espantaba, cabrón, con los efectos.
Claro. Y no eran los últimos, eran, eran de verdad minas que efectos especiales.
Y efectos, efectos reales. ¡pum, papá!
Entonces se muere mi mamá, este, que es una indita igual que yo, se muere y me recoge a mí, me adopta y me protege una actriz que estaba comenzando. Apenas.
Apenas, estaba haciendo sus pininos. Yo mandé las fotos.
¿sabes qué? No se van a saber el nombre de ella, a ver si los pone, este, mi queridísimo pepe, mira.
¡ah! ¡ay, nada más!
¡maría félix! ¡maría félix!
Estaba empezando la señora. ¿ese eres tú?
Ese soy yo, que es cuando... ¡ahí están, ahí están los bombazos!
¡el niño tizoc! ¡ahí están los bombazos!
Y, y me tapaba los oídos porque me espantaba, mira. Y ahí es cuando ella me protege y es cuando ella...
Lo de, salió lo de que... ¿en qué momento te hiciste tan culero?
Porque ahí estabas bonito. No, güey.
Te veía blanco ahí. Sí, a huevo.
Era el vino. Ella es cuando ella quería que yo hablara, siempre me decía, mi hijito, cuando yo te pellizque, habla.
Y entonces, así varias tomas, ¿no? Entonces, dice mi papá y mi mamá, mi papá era el director, que me decía, y entonces así ensayábamos.
Y en una toma, bomba, todo acción. Y de repente, cuando me, cuando me pellizca, le digo, no, chiñola, yo cholito.
Mames, ya, ya alivianese. ¿pero qué, qué dijiste, qué edad tenías ahí?
Pues no sé, deben de ser... ¿tres?
Cuatro, tres años ahí. Yo cholito.
Yo cholito, pero sin tanto pellizco, chiñola, no. A ver, ¿puedes decir que te pellizcó maría félix?
Sí, claro. Ah, no, no, pues no, y ahí tengo mucho...
Pero, no me pagó mi papá, o sea, me explotó, ¿no? Hasta...